​¿Qué hacía yo diciéndote que te amaría por siempre, que era momento de que todo se volviera más serio, de querer presentarte a mi familia?

​Y entonces, te fuiste… Fueron meses de vacío y, aun así, te quería ahí, aunque fuera solo una pequeña parte de ti. Pero tú eras feliz sin mí, siendo libre, disfrutando el no tenerme en tu vida.

​Porque, al parecer, nadie quiere permanecer a mi lado por más de dos años; y no te he de culpar: yo era mucho y tú solo querías mi individualidad. Nunca viste la otra parte de mí y ya no importa; ahora sé que es mejor habitar en la soledad.

​Sé que no volverás a contestar los mensajes, que no volveré a escucharte ni a que tus risas llenen la habitación. Que no volveré a aprender de béisbol o de fútbol americano con tu voz de fondo; que no volveré a abrazar los pandas que con cariño te obsequié.

​Que no sentiré de nuevo tu corazón en mi oído mientras te concentras en la televisión, ni oleré tu aroma por toda la habitación. Sé que estaré triste por mucho tiempo más, porque yo seguía enamorada y, de un día a otro, ya no era lo que tú deseabas.

​Perdón por seguirte escribiendo, por intentar traerte de vuelta… Ya no puedo más y tengo que aceptarlo. Te voy a querer siempre y el espacio en mi corazón para ti ahí sigue. Me tomará tiempo olvidar y solo diré, una vez más: lo siento.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS