En un espacio completamente vacío, completamente oscuro, y en el que no existía nada; un pensamiento, yendo en contra de la naturaleza del lugar, se abrió paso.
‘Esto es… ahh, fracase.’
Tomando conciencia entre la nada, descifro el lugar en donde estaba, y por extensión, lo que sucedería a continuación. El espacio, notando la anomalía, lo expulsaría, y al segundo siguiente, estaría bajo una luz, y marcaría el inicio de una nueva vida.
Otra vez, estaba de nuevamente en aquel lugar. Ya era suficiente, ya no quería seguir, quería descansar, al menos por un momento. Reencarnar era agotador ¿Cuántas veces han sido hasta ahora? No lo sabía, había dejado de contar hace ya mucho tiempo.
Pero quien fuera que sea el responsable, no le concedería su deseo, porque este era su castigo, su purgatorio, aquí pagaría por todo lo que había hecho. La pobre alma que sufre tal condena, no podrá escapar, no hasta que cumpla con el proceso de redención que le fue otorgado.
Una vida pura, ¿Cuántas veces serán necesarias para alcanzar algo así? De hecho ¿es siquiera posible? ¿O continuara reencarnando hasta que su propia alma se rompa? ¿Es acaso ese el propósito de esta tortura? Estaba harto, cansado, pero aun siendo el caso…
‘…Esta vez, definitivamente lo hare… esta vez…esta…’
Y así, su voluntad desapareció, cada recuerdo de sí mismo fue eliminado, su alma viajo hasta un pequeño cuerpo, listo para que vuelva a empezar.
Y entonces…
“Felicidades, es un niño sano.”
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