“En ciertas áreas de la psicología, así como en la Nueva Era, se le llama onironauta a la persona que cobra un estado de conciencia similar al de la vigilia mientras sueña (a este tipo de sueños se le conoce como sueño lúcido), permitiéndoles reconocer el estado de sueño como tal”
Me encontraba tirado en mi cuarto con mis ojos enrojecidos viendo la tenue luz de una lampara que titilaba en el techo, mi cuerpo no respondía a lo que mi cabeza demandaba y mi voluntad de hacer algo para solucionar mi mundano conflicto era insignificante como para preocuparme por ello, después de todo, mi adorada narguile y las pastillas se habían apoderado de mi toda la noche, el humo aún no se disipaba y yo, desvanecido en el frio suelo veía hipnotizado como el humo danzaba mientras se disipaba en la luz. Reía, pero no reía a causa de mis anti depresivos, o las diferentes drogas que proporcionaba el narguile en mis largos monólogos de existencialismo, reía porque me sentía en paz, la paz más efímera y la más real que el ser humano experimenta, el mundo se había detenido, sin embargo, el caos aún seguía su infinita batalla contra el orden, y yo como todos era un humilde espectador, lo único que me diferenciaba era que … disculpen, en realidad no me diferenciaba en nada a cualquiera.
No me considero un adicto, ni nada que se le asemeje, a decir verdad, me considero si no una víctima, un afectado, un tercero que fue sumergiéndose en los problemas, y al no saber escapar de ellos decidió evadirlos por leves intervalos de tiempo, cada vez más extensos y necesarios. Envidio en sobremanera aquellas personas que con sus vidas miserables y sus conflictos internos salen adelante pese a las adversidades, nunca entendí como lo hacen, de dónde sacan la fuerza necesaria para hacerle frente a sus demonios, quizá la religión, el amor o una banal motivación es necesaria para levantar un cuerpo inerte del más profundo sepulcro existencial, yo, por otro lado carezco de dichas motivaciones, el dios al que todos adoran en mi lado del paneta jamás se manifestó, a decir verdad desde siempre supe que no existía, y me abstengo a continuar con este tema, lo lamento. El amor llego a mí en varias ocasiones y por algún inexplicable motivo, mi corazón no era capaz de sentir ninguna emoción, solo sentía vacío, un vacío inmenso en mi pecho que me hacía encorvar, y soy muy orgulloso como para dejarme motivar por un objetivo banal, es decir, hasta yo sé que hay cosas más importantes, desafortunadamente estaba varado, sin ningún objetivo, sin salida. De repente y sin enterarme una inmensa depresión invadió de nuevo mi cuerpo, una a la que ya estaba acostumbrado, una a la que a falta de fuerzas la combatía con pastillas y -hozier-, sin embargo ya estaba recuperándome de una alta dosis y no era una buena idea consumir más pastillas, aunque lo dude a veces la idea que revolotea en mi mente del suicidio no es para nada una opción, por lo menos no por ahora, estaba embarcado en un dilema, y lo que frecuento hacer ante las adversidades es beber un par de copas de un buen ron – o vino en su defecto- y acostarme a dormir, mis músculos comenzaron a presentar una notoria mejoría, después de no sentir nada comencé a sentir un entumecimiento controlable, con dificultad me pare del suelo en una serie de torpes movimientos y posteriormente con mi pie, empuje cuidadosamente mis pastas y el narguile y los deje al lado de mi cama, alce de un rincón las cobijas y las acomode lo mejor que pude dada las circunstancias de mi condición, mi ritual estaba listo, fui a mi despensa y saque una botella casi terminada de ron y en el momento en el que mis labios rozaban el pico de la botella una idea golpeo mi cabeza con tal fuerza que sin dudar la ejecute al instante, vertí la cantidad necesaria de ron en la base del narguile , surtí la cazoleta con el poco opio que me quedaba, cubrí la cazoleta lista con el aluminio y me dispuse a prender el carbón, con un inexplicable temblor que recorría todo mi cuerpo logre depositar el carbón en la superficie del aluminio y después de una frustrada y larga espera, me dispuse a inhalar y evaporar poco a poco el opio y el ron que recorría toda la columna de mi narguile, y sin darme cuenta caí rendido en el nido que tomaba por cama.
Pasado un imperceptible lapso de tiempo mis sentidos comenzaron a reaccionar, el olor a cenizas invadía toda mi habitación, un calor abrazador cubría cada parte de mi cuerpo, el suficiente como para alertar a cualquiera que una inminente quemadura se aproximaba, el oxígeno era casi irrespirable, no obstante, mi cuerpo se sentía como si estuviese flotando, por alguna razón, no abrí los ojos, no quería despertar y darme cuenta que había generado alguna clase de incendio, mi mediocre mente decidió quedarse inerte y no reaccionar ante el inminente peligro, después de todo, y aunque hasta mi subconsciente lo dude, la causa de mi muerte sería un error, y no un suicidio, y así moriría en paz sin decir que mi espíritu flaqueo ante a horrible adversidad. Comencé a sentir pasos a lo largo de toda mi habitación, pasos cada vez más fuertes, sin ningún ritmo y no de una sola persona, me atrevería a decir que de cientos, un escalofrió recorrió mi cuerpo ante la idea de estar padeciendo un ataque de catalepsia y ante esta horrible idea abrí en un solo movimiento mis ojos asustado y tome una inmensa bocanada de aire, al abrirlos e inhalar, el oxígeno que entro a mis pulmones era en extremo pesado y sumamente caliente, por lo tanto mi diafragma colapso provocando una tos seca y gutural, vi en ese instante que me hallaba tirado en un piso muy diferente al de mi habitación, este estaba compuesto por una pequeña parte de tierra y la otra en su mayoría una ceniza rojiza muy llamativa, el calor era indescriptible, estaba justo en el borde de tolerancia a una quemadura, desconcertado me levante y vi cauteloso alrededor, el panorama era lúgubre, un humo espeso estaba por todos lados, el suelo hasta donde mi vista alcanzaba a dar era del mismo color y tenía las mismas características, lograba divisar que yacía perdido sin explicación alguna en una llanura, y en esta, un sin número de geiseres que en intervalos de incalculable tiempo estallaban lanzando unas ráfagas de humo y ceniza a todo el ambiente, lo que explicaba el insoportable calor y la falta parcial del oxígeno, a lo lejos vi como un enorme volcán se alzaba siendo custodiado por un sinfín de montañas a la redonda de mi posición, una serie de ensordecedores gritos e todas las tonalidades llamo mi atención y mi cabeza se giró instintivamente, los pasos que escuchaba en mi lapso de inconciencia venían de un vasto grupo de individuos que danzaban en harapos alrededor de una enorme fogata en posición directo al volcán, la imagen era tan desconcertante como hermosa, muy similares a una tribu, aquellos nativos parecían estar celebrando algo, pues la fogata estaba llena de madera, que por la apariencia del lugar, deduzco que era casi imposible de conseguir, los adultos y jóvenes corrían gritando des afinados entre si por todo el lugar, y logre ver como en una cerca hecha de roca había una camada de por lo menos una docena de bebes llorando con todas sus fuerzas y un par de madres intentando calmar las creaturas, todos, a excepción de los bebes padecían de des nutrición en especial los adultos, eran todos y cada uno de ellos de tez morena, e inexplicablemente los que parecían tener una edad avanzada tenían una serie de tatuajes por todo su cuerpo que, aunque suene ilógico, destellaban una luz de si, únicamente comparables con el estilo celta, parecía que entre más edad tuviese la persona, más tatuajes recorrían su cuerpo.
Espantado y asombrado al mismo tiempo opte por esconderme ya que temía que al enterarse de mi presencia me causaran algún daño, corrí agachado hasta un geiser que me permitiera ver con mayor claridad lo que sucedía en aquel lugar, y lo que era mi prioridad, como podía salir de allí sin ser detectado, mientras buscaba algún sendero que pudiese recorrer, divise al costado opuesto de la celebración una enorme nube de cenizas que se desplazaba con una vasta rapidez a mi posición y por ende en dirección de la tribu, lo que por obvias razones me impedía escapar de aquel lugar sin ser detectado, posteriormente, sentí como un silencio sepulcral se produjo, y con temor gire mi cabeza a la tribu que veía asombrado hacia mi posición, me quede estático ante la idea de que se habían percatado de mi presencia, no obstante tras un par de segundos de silencio e incomodidad, logre notar que sus miradas no se dirigían hacia mí, si no hacia la gran nube a mis espaldas y lentamente me agache sin que se dieran cuenta, claro que un par de ellos sospechaban, lo sé, pero no podía darme el lujo de averiguarlo, así que me quede en cuclillas bajo el geiser. Por una inexplicable razón los nativos hicieron más alboroto, los bebes lloraron más alto, los niños reían y todos los disonantes gritos se propagaban con mucha más fuerza, desconcertado volví a ver en dirección a la tribu mientras la nube ya se postraba sobre nosotros, y vi como la tribu utilizaba sus últimos trozos de madera para avivar aún más la llama de la fogata, al hacer esto, las piedras que rodeaban en círculo a la llama comenzaron a tomar un aspecto rúnico, y brillaban con un tono y una apariencia muy similar a la de todos allí, asombrado me quede viendo como la llama se elevaba hasta casi tocar la nube, pude ver como una indescriptible fuerza se propagaba a lo largo de esa llama, la llama no parecía tener las características comunes de cualquier fuego que se aviva, lucia mucho más consiente y parecía luchar para salir de la prisión en la que los nativos la habían aprisionado, sin embargo al intentar salir del radio proporcionado por las roca, estas emitían una luz que impedían que el fuego se propagara y fuese libre, entonces, una tormenta de relámpagos se presentó, no eran comunes y corrientes, su luz era tenue y roja, con las propiedades características de un rayo, instantáneo y estruendoso, en la distancia, el volcán parecía haber despertado, pues se iluminaba el cráter de este y despedía leves chorros de magma a el cielo, una serie de movimientos sísmicos se presentaron, los suficientes como para tirar un par de individuos al suelo, y para desmoronar casi a la mitad mi escondite, incluso la actividad de los geiser aumentaron haciéndolos aún más inestables y erráticos, entre tanto alboroto los nativos celebraban más y más y parecían estar esperando algo, pues a ver detenidamente sus movimientos note que cada una de los ancianos ponía una roca muy similar a la de la fogata haciendo un camino que en dirección al volcán pasando a unos metros por el geiser en el que me encontraba.
A lo lejos vi como una silueta tenue se hacía cada vez más visible, era una persona encapuchada que venía desde lo lejos y en dirección exacta a el camino elaborado por los habitantes de esta tribu, traía un bastón que al poyarlo en el suelo dejaba una pequeña llama que se disipaba al poco tiempo, al pasar por el lado del geiser en el que me encontraba pude ver con más claridad este individuo, su capa estaba hecha de una pesada y elaborada tela, y tenía una máscara rota y desgastada hecha de madera, cubría casi totalmente su rostro sin embargo las pocas partes visibles dejaban ver que se trataba de un ansiando de una edad muy prolongada, su bastón al igual que su máscara era de madera, este se componía de tres ramas entrelazadas en forma de trenza que des embocaban en la parte superior haciendo una cúpula proporcional que sostenía una esfera transparente que emitía una luz azul igual a la de sus tatuajes y que de alguna manera se disipaba a lo largo del bastón, con un paso forzado y firme se aproximaba a el camino y a medida que esto sucedía las madres tomaron a sus bebes sin dejar ninguno en la camada, los jóvenes corrían de lado a lado de la fogata, y los ansíanos intentaban golpear la llamas, pero las piedras les impedían el contacto entre el fuego y el nativo dando una inexplicable de protección a todos, el anciano al estar frente a la fogata todas las madres se acercaron a esta, el silencio se hizo presente una vez más, los jóvenes se detuvieron y los ancianos se arrodillaron frente al radio de la fogata, el anciano se quitó su pesada capucha y dejo su encorvado cuerpo al desnudo, todo este estaba lleno de tatuajes, todos brillaban con una inmensa fuerza, dejo su bastón clavado en el suelo y lentamente puso sus manos rente a la llama que parecía querer consumirlo, lentamente introdujo sus manos en la fogata y las piedras se lo permitieron, la llama incremento más su magnitud, casi como si estuviese celebrando, el fuego consumía sus manos y de manera errática la llama pasaba en forma de serpiente varias veces por las manos del anciano en una danza en la que se elevaba hasta lo alto de la tormenta y llegando al suelo haciendo estremecer las rocas que protegían a todos allí, los nativos al ver este acto rompieron el incómodo silencio y siguieron con su celebración aún más fuete, aún más violenta, entre tanto el anciano retrocedió un par de paso casi a un metro de mi posición, con sus manos en llamas se fue acercando una a una a las madres y que cargaban en su regazo a sus bebes, a cada bebe los tocaba con sus manos en llamas causándoles un inmenso dolor, los bebes gritaban y lloraban ante esta atroz hazaña, al pasar de madre en madre, estas se arrodillaban y comenzaban a hablar en una lengua incomprensible para mí, al terminar, las madres se levantaron, la tribu guardo una vez más un silencio absoluto que solo era perturbado por la irregularidad de los geiseres, una vez pasado un corto lapso de tiempo, las madres guardaban silencio y una a una ponían a sus bebes frente al anciano nuevamente quien en esta ocasión solo los veía a través de su máscara, algunos bebes sentían temor, otros no reaccionaban, sin embargo y para mi sorpresa una bebe estiro sus brazos hacia el anciano, todos los nativos al ver esto rompieron el silencio su madre llena de lágrimas extendió sus brazos y el ansiando poco a poco fue apagando su mano derecha para poder sostener la bebe y con su mano izquierda aun en llamas roso el rostro de la madre la cual al contacto con la llama comenzó a sufrir un ataque de epilepsia, los nativos danzaban alrededor del anciano que se aproximaba por el camino poco a poco hacia el circulo hecho de rocas que custodiaba tan intrigante llama, muchos de los nativos comenzaron a lanzar una elaborada pirotecnia que acedia hasta lo alto de la nube y se perdía en esta, y al explotar causaban una vasta tormenta de rayos, la llama parecía ser guiada por este espectáculo y golpeaba con fuera los bordes de este círculo, girando en el radio de las piedras podía verse como la llama deseaba estar aún más cerca del espectáculo de pirotecnia de los nativos, el volcán despedía magma por todas partes y se veía como a lo lejos grandes rocas de una incalculable proporción eran despedidos al cielo y causando un enorme estruendo al impactar con la tierra, la llama comenzaba a tomar forma, una forma alargada y halada, con unas enormes fauces que se abrían a medida que los rayos salían y se alzaba en el cielo rugiendo gracias al trueno que los aldeanos proporcionaban, las cenizas comenzaron a caer de la nube de la tormenta, algunas aun encendidas, otras de un color grisáceo carbónico, estas cenizas se adherían a la estructura flameante dándole una textura escamosa a la creatura, que al batir sus alas hacia temblar la tierra, y estremecer mi cuerpo por completo, asombrado deje que mi cuerpo se inclinara al centro del geiser en el que me encontraba para poder distinguir mejor la creatura, después de todo los nativos, en su celebración no disponían tiempo para vigilar la zona, el anciano se aproximó a un par de metros de la poderosa llama que parecía ya tener aterrados a todos, y esta se inclinó dejando ver sus ojos de pupilas alargadas como los ojos de una serpiente, al notar que el anciano se aproximaba se enrollo y gruñendo inhalo y despidió fuego de sus fauces, mientras sus alas se abrían haciendo que el radio de las rocas se expandiera un par de metros más, el impacto fue tan fuerte que logro tirar a varios nativos, incluso a mi estando parcialmente más lejos que los demás, el anciano callo de rodillas mientras sostenía a la bebe, y los nativos enfurecidos corrieron hacia la fogata golpeándola, sin embargo aún las rúnicas piedras los protegían e impedían el contacto con la bestia, la cual al notar la agresión de estos, despedía fuego a lo largo del radio de las rocas. El anciano se levantó y poco a poco se aproximó a la fogata, la bestia extendió sus alas y se perdió en lo alto de la tormenta, una a una las luces de los rayos permitían demostrar como esta creatura alada podía volar a lo largo de la tormenta a voluntad propia, llegando a lo alto del volcán en erupción que despedía cenizas haciendo contacto con el cielo, inhalando y expandiendo sus pulmones rugió tan fuerte que el volcán lanzo una inmensa ráfaga de fuego al cielo en posición a la tribu, la bestia sobre voló la ráfaga de fuego haciéndose una con esta, demostrando claramente la figura de un dragón, y elevándose por la tormenta se aproximó a la tribu, el anciano entro en la fogata y extendió sus brazos en el centro de esta alzando a la bebe que no demostraba emoción alguna, la silueta del dragón avanzaba por lo alto de la nube mientras los nativos lo bombardeaban con su pirotecnia, los niños lloraban y buscaban refugio, y las madres cubrían a sus hijos con su cuerpo esperando la inminente catástrofe, yo me levante inmediatamente y corrí en dirección contraria a la trayectoria del dragón, sin embargo tras dar un par de pasos me di cuenta que intentar huir era inútil, así que me detuve y espere mi inminente final, el dragón decenio del cielo y abrió sus fauces, esta vez mucho más grandes gracias al volcán, y despidiendo fuego y magma ataco al anciano y a la bebe, dejando caer de lleno todo su cuerpo contra ellos y desvaneciéndose en cenizas y llamas, las rocas un protegían a los nativos sin embargo fue tan imponente el impacto que las rocas fueron arrojadas a lo lejos de su posición original, generando asi un radio tres veces más grande llegando casi a dos metros de mi posición actual. Las llamas aun envolvían la escena, sin embargo una pequeña llama azul salía del centro de la hoguera, esta llama era de color azul claro con tonalidades negras y rápidamente fue propagándose por todo el radio dejando notar así que el peligro había pasado, los nativos asombrados se quedaron perplejos ante lo que habían presenciado, a en el centro de la hoguera una silueta se alzaba, creí que se trataba del anciano que por algún motivo había sacrificado a la bebe para proteger a su pueblo, sin embargo esta silueta era totalmente diferente y mientras poco a poco el fuego se extinguía pude ver que a silueta se trataba de una mujer que estaba desnuda y había emergido justo del lugar del impacto, su pelo castaño flotaba sin que un solo mechones callera en sus hombros, estaba desnuda y su cuerpo no hacia contacto con el suelo en el centro del círculo, poco a poco fue descendiendo hasta pisar la tierra, al hacerlo todos los nativos se tiraron de rodillas al suelo, y guardaron silencio, la mujer se dio la vuelta e instantáneamente fijo su mirada en mí, paso a paso fue aproximándose sin salir del radio y al estar justo al límite conmigo pude ver la perfección de su forma, lo cafés de sus ojos el grosor perfecto de sus labios y la contextura perfecta de su cuerpo luciendo un solo lunar en el abdomen, aproximo sus manos y las rúnicas rocas le permitían hacer contacto como si se tratase de un cristal, impactado por la incomprensible hermosura me aproxime un par de pasos y la mujer ansiosa logro con calma sacar una de sus manos fuera del radio de las runas, me detuve, sentí miedo e incertidumbre y retrocedí un par de pasos de nuevo, tropecé y caí de espaldas sin parpadear ni una sola vez, no podía des aprovechar un solo segundo sin verla, ella, poco a poco fue saliendo del circulo y a medida que lo hacia la tormenta comenzaba a despedir de nuevo rayos y el volcán creaba nuevamente movimientos sísmicos, los nativos veían aterrados la escena, a medida que su cuerpo salía más y más la naturaleza parecía más inestable y caótica, se fue inclinando y llego el punto en el que solo su pie izquierdo se estaba dentro del círculo, se estaba acercando tanto a mi como era posible, la tormenta despedía ceniza y ráfagas de fuego que quemaban levemente, el volcán rugía y despedía magma mientras generaba una serie de movimientos sísmicos aterradores y los geiseres despedían humo sin parar, con su mano izquierda en el piso y su mano derecha extendida hacia mí me dijo con una voz dulce y melodiosa que inundo mis dudas -dame tu mano-, sin dar lugar al razonamiento lo hice, y de un solo movimiento me levanto y me jalo hacia el circulo mientras entraba logre forcejear e impedir que me metiera con ella, la tormenta seso su ventisca, el volcán parecía haber dormido y los geiseres estaban nuevamente tranquilos, la mujer me soltó y se dio la vuelta, y caminando paso a paso mientras dejaba una llama entre huella y huella de sus pisadas le hizo una señal a los nativos de que se levantaran, con un inexplicable movimiento alzo de nuevo las llamas pero estas lucían diferentes, eran de color azul, y se encorvaban hacia la posición de la hermosa mujer, los nativos al ver esto se levantaron y comenzaron a celebrar de nuevo, uno a uno ponían sus extremidades en la llama y gritaban de maneras inexplicables, las madres ponían el pie derecho de sus bebes en la llama y estos lloraban, incluso algunos exponían sus rostros a las llamas, al pasar por todo el contorno de la hoguera regreso a mí y extendió su mano fuera de esta, -ven conmigo-, me dijo nuevamente viéndome a los ojos y sonriendo levemente, -me quemare- respondí, entre tanto la mujer lentamente me tomo de la mano con un cuidado y un dulzor digno de una mujer, y rosando sus calurosas manos con mis mejillas, se acercó a mi cerrando los ojos y atendida que sus labios y los míos hacían contacto me deje guiar hacia la hoguera y al hacer contacto con la llama pude comprender al fin la razón de su celebración, las llamas me habían proporcionado un éxtasis que ninguna de las drogas me habían brindado antes, sinceramente no sé si fue el beso de la hermosa mujer o mi contacto con las llamas mágicas, pero pude ver como un remolino de llamas se alzaba hacia lo alto de mi posición revelando un sinfín de colores prismáticos que jamás había visto en mi vida, ninguna de las drogas con las que había tenido contacto antes me había hecho sentir tan pleno, tan vivo.
A medida que la llamarada prismática se desvanecía pude ver como la mujer salía lentamente de la hoguera, esta vez sin causar ningún caos, se inclinó y tomo las propiedades del desaparecido anciano, se giró una vez encapuchada y dijo -¿por que decías que el fuego quema si jamás habías puesto tus manos en el?-, se puso la máscara de madera y paso a paso se fue alejando hasta perderse al alcance de mi vista, al girarme e intentar ver a los nativos solo vi llamas, las llamas azules que había creado aquella mujer las cuales en un remolino me cubrieron completamente y me privaron de oxígeno, intente soportar lo más que pude mi respiración, pero ya en mi límite de tolerancia inhale con toda la fuerza posible, forcejee y abrí mis ojos, había despertado.
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