NUNCA VOLVI A VERLA

NUNCA VOLVI A VERLA

Ruben Ielmini

16/08/2026

«Hay cosas que el tiempo se lleva. Otras, simplemente, las guarda.»

La protagonista tiene algo que lo desconcierta: el cabello largo suelto, una sonrisa que le resulta demasiado conocida. No es ella… pero podría haber sido.
Y entonces aparece una imagen del recuerdo, pasaron sesenta almanaques.
Una muchacha de diecisiete años. La primera que quiso de verdad. La que quedó perdida en algún lugar del pasado, sin despedida definitiva, sin saber siquiera qué habría ocurrido, si la vida les hubiera dado una oportunidad.
Termina la película, Fin de…Esplendor en la Hierba , pone en pausa el video y lo retrocede hasta donde escucha a Wilma, decir parte del relato, una de las frases que lo lleva a la nostalgia y a escenas del pasado.
«Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que afligirse, porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo «
«Ese maravilloso esplendor de esa edad en que cada uno busca su camino y el amor es lo mas importante de la vida
Deja la compu en pausa
Entonces se produce la magia, ese momento, comienza un viaje que no tenía agendado ni fecha ni hora. Un viaje al pasado
Toma su anotador de hojas lisas, piensa, escribe…y nada de lo que decía le llegaba, quería que su lapicera trasmitiera lugares escenas diálogos, pero nada lo conformaba, la musa no aparecía, con sus brazos cruzados apoyados en la mesa, su mirada perdida estaba fija en el anotador con renglones tachados, ve algo que llama su atención, una frase que había quedado intacta como si una fuerza interior le dijera…»No borres esto…aquí empieza tu historia, con este comienzo», las palabras escritas sin tachar eran:
«Nunca volvi a verla, ni supe que fue de ella»…
Aquello no sería el relato de un sueño. No quería inventar una realidad que nunca había existido. Quería volver a un lugar mucho más verdadero: sus recuerdos.
Deja el bloc de hojas y abre una hoja del worpad…se coloca los auriculares, busca una melodía que acompañe, comienza el viaje y escribe.
«Esto debió pasar en aquel verano del 66»:
Está caminando junto a ella. No sabe dónde están ni cuánto tiempo ha pasado, eso no importa. ella tiene otra vez diecisiete años y él también parece haber recuperado los años que la vida le quitó.
Van de la mano.
A veces ella se abraza a él. Otras veces se adelanta, da una vuelta, casi bailando, y después se detiene para esperarlo junto a la baranda que da al rio
Como si nunca se hubiera ido.
En algún momento él necesita decirle algo que lleva medio siglo guardado, la mira a los ojos con timidez y con duda le pregunta:
—¿Vos… me querés a mí?
Y espera la respuesta, con miedo, con la angustia que ella lo rechace y solamente lo quiera como a un amigo.
 Ella lo mira y sonríe
—Sí.
 Una sola palabra. la que quizás alguna vez necesitó y nunca escuchó.

  Le cuenta que está muy feliz y que quiere disfrutar la vida junto a la persona que mas quiere…a mi.
 Él no pregunta demasiado. No quiere que ese momento se termine. Simplemente la abraza y siente algo extraño: que no está soñando con el pasado. Está viviendo, por fin, aquello que el pasado le había quedado debiendo.
  Pero nada es para siempre, de repente todo se apaga: el rostro, el sitio, el abrazo.

  Él se aferra a la nada con la mente, intenta retener el pasado…y no puede, la puerta se cierra y regresa de golpe a su presente donde el silencio, reemplazó a la música.
  Durante unos segundos todavía la sintió tomando su mano.
  Entonces comprendió que quizás el tiempo no había retrocedido.
Simplemente, fue un minuto, dos o tres quizás,donde la vida le devolvió lo que alguna vez le había quitado.
  Los buenos momentos de aquel verano del 66…
  Y aparece la tristeza, no porque hubiera perdido nuevamente a aquella muchacha, sino porque acababa de descubrir que todavía podía sentir todo aquello.
  Mientras se prepara un café, piensa que…quizá algunos amores no desaparecen, simplemente se quedan dormidos esperando una película, una noche, una canción, un aroma a rio, cualquier cosa que pueda abrirles la puerta.
  Y entonces comprende algo:
Quizás la vida no siempre nos devuelve a las personas que perdimos.
  A veces nos devuelve solamente un instante.
  Pero si ese instante alcanza para hacernos felices…tal vez sea suficiente.
  No quiso buscarla. ni saber dónde estaba, ni qué había sido de su vida y si alguna vez se había acordado de él.
  Le alcanzaba con saber que durante una noche ella había vuelto a tener diecisiete años, y que esta vez, cuando le preguntó si lo quería…
ella le dijo que sí.
  Entonces sonrió, había regresado de un viaje.
  Y por primera vez en muchos años, no le importó que hubiera sido un recuerdo.
  Clikea en archivo, lo guarda en su escritorio, mira la ventana donde va el título, Se queda unos segundos mirando la pantalla.
  Había escrito todo lo que durante tantos años no había podido decir.
  El cursor titilaba esperando un nombre.
  Pensó en la película…en aquel verano…Pensó en ella y escribió:
  «NUNCA VOLVÍ A VERLA»
Guardó el archivo, cerró la computadora.
Afuera comenzaba otro día.
Fin

Musica: Somewere in time

Intérprete; Roger Williams

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