Hace mucho no escribía un sueño, me dio miedo pensar que tengo algo diferente en el que nadie pudiera ayudarme a salir.
Es la primera vez que veo el rostro de la muerte….
Me encontraba afuera del colegio de mi sobrina, esperándola salir, por algún motivo la calle estaba abarrotada de gente, con las justas se podía andar. Llegó corriendo de casa mi prima hermana, preguntando de manera desesperada a toda la multitud por una medicina especifica.
Algo anda mal, pensé y corri hacia mi casa.
Mientras corría, vi velorios en las casas vecinas, los cajones, las flores, presagie uno en casa también.
Fui directamente al cuarto de mi madre y felizmente estaba bien, ya estaba imaginando en como revivirla, en la situación que estaría. etc.
Le pregunté: -Ma, por qué hay tantos velorios por el barrio
Me señaló detrás mío, voltee con temor y estaba mi abuelo muerto dentro de su cajón (el murió hace 11 años), al instante llego mi abuela (también fallecida ) caminando para acompañar al cajón, él abrió los ojos bruscamente y salí corriendo torpemente por el susto.
A unas casas, la vi ¡¡¡ era ella ¡¡ La Muerte, sabía que era ella, corría como una sombra a velocidad, cubriendo su rostro en todo momento, con miedo pero con valentía fui tras ella, le gritaba.
Mientras ella se burlaba de mi con unas risas largas escandalosas en tono grave, se burlaba porque no podía alcanzarla, silbaba mientras entraba a casas conocidas.
Llegó el turno para ingresar a mi casa, no podía dejarla entrar, pero llegó hasta el pasillo, duramente la cogì del cuello, le pedía gritando mostrarme su rostro, por fin pude verla.
No era un rostro, eran miles de rostros en uno solo, cambiaba una y otra vez, todos eran rostros dañados, cortados, fallecidos, con agujeros, podridos.
Al darme cuenta que me rechazaba, entendí que no me llevaría, no era mi hora, así que tome valor y la eche, amenazándola en no regresar a mi casa.
La seguí, la encontré en un piso alto de una casa antigua y oscura, sin lunas en las ventanas, sin puertas puestas y ella al borde del precipicio me miraba a contra luz, ella sabia que no me podía llevar y yo sabia que no iba a morir.
Así que corri hacia ella con intención de golpearnos cuerpo a cuerpo y juntas caímos al vacío, cerré mis ojos. Pronto aparecí sentada con personas desconocidas, al parecer en un club con piscina.
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