MORAL INVERTIDA.
JOSE E DIAZ
No quiero ver lo que insiste en mirarme,
porque al hacerlo recuerdo
que no queda ni una pizca de sensatez.
¿Para qué hablamos de moral
si aplaudimos lo inmoral con las manos abiertas?
Celebramos la caída
y la llamamos victoria.
Saberlo me vuelve cómplice,
callar me vuelve apoyo,
y al seguirlos
me convierto en aquello que rechazo.
Eso no es virtud,
es dureza de cabeza,
una idea sembrada con cuidado
por quien logró que lo antimoral
vistiera el traje de lo correcto.
Y así, confundidos,
defendemos cadenas
creyendo que son alas.
OPINIONES Y COMENTARIOS