Bálsamo de frescura
sobre mi herida abierta,
gotas de miel fueron
sus palabras quedas.
Rayo fúlgido de luz,
inesperado faro – guía
de mis pisadas inciertas,
destellos de estrella
en su sonrisa plena.
Saboreé el néctar
del momento.
Me sentí nube suspendida
en lo límpido y predecible
de su cielo.
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