El sol entra por el balcón y proyecta una sombra larga en el living. Es un domingo de febrero en Buenos Aires; siendo las 18:44, el calor empieza a ceder y una brisa de aire fresco entra por la ventana. Los perros duermen en el sillón. Berta mueve la pata y resopla. Durante mucho tiempo me pregunté qué podrían estar soñando: ¿habrá imágenes? Y, en caso de haberlas, ¿qué tan nítidas y encadenadas estarán?
Tal vez solo sean sensaciones: olores, ruidos, energías. Un perro que no se reconoce en un espejo no concibe el mundo sin esa trama sensorial que lo sostiene. Quizás eso sea una forma de sabiduría: Un mundo donde una imagen por si sola no signifique nada.
Rita duerme enrollada sobre sí misma, sin hacer el más mínimo movimiento. La tarde está cargada de nostalgia, una nostalgia en presente, que rima con domingo.
Mi novia estudia para su tesis en el cuarto, en compañía de su computadora y dos libros gruesos como la Biblia. Siempre admiré a la gente con esa capacidad de disciplina, metas claras y proyectos a largo plazo, también con una estabilidad mental de la que carezco completamente. Me distraen los pelos de las perras en el piso, moviéndose con el viento, lo que me hace pensar en barrer, y al levantarme veo el porro que pensaba prender y me olvido de los pelos. Para prender el porro voy a buscar el encendedor a la cocina, pero antes paso por la heladera y me agarra hambre. Saco el dulce de leche y pongo a tostar un poco de pan cuando veo la computadora abierta en la mesa y empiezo a escribir este texto. Así pasan los días, en un presente constante y un poco agotador.
Se me quemaron las tostadas. Son las 19:24. Ahora hay olor a pan quemado en el depto. El sol ya se escondió detrás del edificio de enfrente y se llevó las sombras largas que decoraban el living. Berta se despertó por el olor y se fue a la cocina. Mi novia me grita desde el cuarto, con tono resignado, que hay olor a quemado. La nostalgia dominguera se evapora poco a poco. Si hasta hace 30 minutos sonaban boleros de Natalia Lafourcade, ahora suena algún tema triste y frenético de Radiohead. Recuerdo que mañana temprano tengo que volver al trabajo y que debería empezar a encargarme de la cena. Me tengo que ir.
Espero que tengan un lindo domingo.
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