Mi mejor amigo y yo hace unos años decidimos tomar diferentes caminos, por desgracia claramente. Claro, a el le llamó el Cielo y a mi me llamaba la Tierra. De la noche a la mañana tuvo que emprender un viaje muy largo, se fue sin despedirse y de sorpresa. Yo, a diferencia de él, me quedé en la Tierra, sin saber que él se había ido.
Cuando aprendes a vivir de la mano de una persona comprendes que tu vida no es tuya sino también de otra persona. A mi eso fue lo que me ocurrió. Recuerdo como si fuera ayer cuando nos sentaron en clase al lado, ahí supe que tu ibas a ser alguien en mi vida, no paramos de hablar desde entonces, siendo dos niños pequeños, aprendimos a cuidarnos, protegernos y salvarnos. Rápidamente se convirtió en mi mejor amigo y se ganó un gran hueco en mi corazón. Pasaron los años y él seguía ahí, como si ya fuera ‘lo normal’, como si él quisiera estar a mi lado. Recuerdo tantas cosas a su lado: bodas, comuniones, tardes de cine, noches juntos, graduaciones etc y ninguna me sabe a mucho, cuanto daría por seguir creando más recuerdos a su lado.
Después de unos años aprendiendo a vivir sin su compañía puedo afirmar que no hay mayor suerte que haberle tenido en mi vida porque a pesar de que, para mi gusto, fueron muy pocos años, me enorgullece saber que conocí a una persona tan bella, se fue sabiendo que yo le amaba y terminó su vida teniendo en mente que somos mejores amigos. Tras tres años de soledad me he tatuado su inicial, estoy a punto de terminar la carrera que él no pudo terminar y estoy honrando un vida digna por él, por mi y en general, por nosotros.
Mi mayor consejo es que siempre ameis, beseis, arregleis cualquier conflicto y nunca deis por hecho que habrá una siguiente vez porque nunca sabes cuando va a ser la última vez que vas a abrazar, mirar a los ojos o decir ‘te quiero’ a nadie.
Mi vida, me esta costando, supongo que lo sabes. No está siendo un camino fácil ni sencillo porque es algo complicado, tener que vivir sin la persona que te hacia literalmente la mejor persona del mundo. El día de tu entierro te prometí cuidar tu nombre, honrar tu memoria y nunca olvidarte, y tras tres años puedo decir que lo sigo haciendo.
Se que volveré a ser yo, no ahora ni en mucho tiempo, pero creo que no volveré a ser la persona que era antes de él, quizá una versión nueva porque la Martina que existía antes se fue contigo pero se que volveré a brillar y ese día espero que estés preparándome el mejor atardecer del mundo. Porque si, desde que te fuiste pienso que las mariposas blancas eres tu dándome señales de vida y siempre que puedo voy a ver los atardeceres (que bonitos los haces, cuantos colores, son preciosos).
Que suerte teníamos cuando nos teníamos cerca, que poco agradecidos lo éramos porque pensábamos que éramos eternos y ya se ve que no. Oye, sigue cuidándote tanto como siempre me cuidabas a mi. Te quiero igual, o más, que desde hace ya quince años.
Siempre serás tu, lo sé. Te quiero tanto.
OPINIONES Y COMENTARIOS