Justo, detrás de mis cavilaciones,
hay una jungla de versos estáticos,
que no puedo repudiar,
persisten es desvelarse en horas raras.
Han quedado detrás de la luz de la noche
con sus cuáseres de marca blanca
que no pueden ser hallados aún.
Mientras voy siendo feliz,
va entrando esa luz que se pega frente a mi cama,
dejando como testigo, su capa blanca.
OPINIONES Y COMENTARIOS