Hoy como cada brote del cielo, nació una mujer que cambio cada sonrisa de mi vida. Ya pasaron cuatro años y cada paisaje a su lado me recuerda que pude bajar las estrellas por ella, pero esa felicidad me hizo cambiar. Ella era muy cruel para ser un ángel, cada palabra de ella sentía que no salía del fondo del mar, mar que llene con cada gota de mis lágrimas. Ella podría ser cruel y mala, pero mi amor por ella cruzaba esa línea que divide el día y la noche. Cada kilometro que recorría por tan solo ver sus ojos y escuchar la melodía que brotaba de sus labios, valían cada centavo de mi espalda ensangrentada. Cuando ella llego a mi vida descubrí el frio, y el poco calor que quedo después de ella, fue la razón de que hasta hoy mi corazón no vuelve a sentir la calidez y felicidad. Hice tantas cosas por ella, que después mi corazón se endureció y pasaron los años y hoy puedo decir que gracias por esas cicatrices que construyeron al hombre que soy, dulce y amoroso, con la esperanza de sentir la calidez y felicidad que me quitaste. Feliz cumpleaños mi querida luz de otoño.
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