Hipnos, hijo de la noche, no duerme jamás. Cuenta la mitología —y quizá también esos hombres que persiguen quimeras a pesar de los obstáculos— que el dios no puede hacerlo.

Su naturaleza es como una rueda que gira con solo un propósito. Su hermana gemela, la Muerte, comparte ese destino: ambos fueron creados bajo un diseño que no admite desvíos. Él prepara a los hombres para el cambio; ella los conduce hacia planos donde el tiempo no se atreve a entrar. No había ternura en sus diseños, ni desprecio. Solo propósito.
Pero ocurrió algo que no estaba previsto. Una tarde fatigada, porque los hombres a veces cansan a las tardes, algunos durmientes descubrieron que Morfeo, hijo de Hipnos, se parecía con forma humana dentro de los sueños. No era un disfraz: era una observación. Y hasta pensaron los hombres en sus elucubraciones, que los dioses menores podrían filtrar verdades.
Las leyendas narran a Morfeo hablando con los hombres. Cuentan que les enseñó a abrir los ojos del alma mientras el cuerpo dormía. Les mostró que podían reconocer el sueño desde dentro, como quien reconoce que la vida es siempre la misma. Y los hombres, extrañados al principio por su propia lucidez, comenzaron a modificar lo que veían en sus sueños: conversaban con figuras que no existían, abandonaban paisajes que no les gustaban, volaban sin alas o simplemente decidían despertar. Fue el comienzo de una conciencia fluida.
La osadía humana perturbó a Hipnos. No por celos, sino porque comprendió que algo había cambiado en el orden del mundo. Su función era preparar a los hombres para la muerte, no para la sabiduría. La Muerte tampoco mostró emoción alguna, pero en su silencio había un matiz nuevo; intuyo que aquello no era de su reino, sino del reino humano.
Los hombres, mientras tanto, siguieron explorando sus sueños lúcidos. Y de esa exploración surgió una pregunta que no estaba destinada a los dioses, sino a ellos mismos:
Si sabemos que soñamos dentro del sueño, y podemos modificarlo; ¿cómo saber que la vigilia no es otro sueño más vasto, uno del que aún no hemos despertado?

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