Llorar por dentro

JOSE E DIAZ.

Todos debemos llorar.
Porque el llanto arranca la culpa,
vacía la tensión que se enquista en el pecho
y deja respirar al corazón cansado.

Llorar es terapia silenciosa,
un río tibio que limpia por dentro.
Cuando las lágrimas nacen del corazón,
se llevan traumas antiguos,
traiciones que aún duelen
aunque no se nombren.

Dijeron que el hombre no debe llorar,
que el llanto pertenece a otro cuerpo,
a otra voz.
Pero el corazón no tiene género:
late igual, sufre igual,
ama y se rompe sin distinción.

Llorar no debilita,
humaniza.
Cura el alma herida,
suaviza la dureza del mundo
y nos recuerda que sentir
también es una forma de valentía.

Porque quien llora, sana.
Y quien sana, vuelve a ser humano.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS