Capítulo 1
Era una tarde soleada, el sol se posaba en la ventana de Arianna, brillando y anunciando que el día se iba. Arianna se sentía un poco sola y aburrida hasta que en su mente apareció la idea de buscar compañía en una mascota, su madre le dijo que fuera un animal pequeño y ella tuvo la idea de que fuera una cobaya, ese pequeño animal amigable, y así se dijo a si misma, emocionada:
-¡Eso es!, una cobaya es la mascota perfecta para mí, no necesita vacunas, es de fácil cuidado, pequeña,divertida y muy linda.
Días después, Arianna decidió que empezaría a trabajar para lograr su meta, vendió juguetes que no utilizaba con gran afán y el día menos esperado, consiguió 20$, el dinero que necesitaba para tener a su mascota soñada.
Ese día fue a la tienda de mascotas a buscar a su cobaya, entró muy emocionada y vió a una cobaya muy linda, pequeña, le informaron que era un macho y saltaba por todo el recinto. Era de color marrón con blanco, lo que sumado a sus saltos, asemejaba a una palomita de maíz (o una Cotufa)
Arianna lo escogió de inmediato y lo nombró «Cotufa»
Capítulo 2:
Arianna había descubierto que Cotufa amaba la lechuga (especialmente la Romana) cuando le dió almuerzo por primera vez.
Después de comer, quedar satisfecho y explorar el terreno, Cotufa se sintió a gusto, poco a poco se acostumbraba a su nombre y días después le dieron su primer baño (el pobrecito quedó como un ratón).
El vivía en una cajita plástica, pequeña, pero cómoda. Arianna y su mamá se iban por la mañana a sus respectivas ocupaciones y Cotufa se quedaba solo, sin saber que hacer. Hasta que un día, tomando agua de su bebedero, se dió cuenta de que este tenía algo ¡Como un botón!, ¿Qué sería aquel misterioso objeto?
Capítulo 3:
Cotufa no se decidía, no sabía si apretarlo o no, pero su instinto curioso le ganó y reunió valor, acercándose lentamente, mientras decía para sí mismo:
-No creo que sea tan peligroso, además está en un bebedero. Y… ¿Si es un dispensador de lechuga?
Cuando lo apretó, al lado de él se formó una rampa, que iba hacia abajo.
Cotufa se atrevió y se lanzó, gritando: ¡Aaaa! ¡Ayuda!
Se sintió mareado cuando tocó el piso, esa era la primera vez que experimentaba tanta velocidad. En la sala había una gran caja de juguetes pertenecientes a su dueña, estaba ubicada cerca de la ventana en la parte de abajo, pero formaba un pequeño pasillo.
Capítulo 4:
A Cotufa le dió curiosidad el pasillo, empujó un poco la caja y se adentró.
La ventana, mucho tiempo antes, la había golpeado una pelota, por lo tanto los anteriores inquilinos del apartamento habían sellado la ruptura con teipe. Cotufa mordía con sus super dientes de cobaya el teipe, y consiguió hacer un agujero casi del mismo ancho que su cuerpo. Asomó la cabeza y vió todo un mundo desconocido, observando al frente que podría bajar deslizándose por un tobogán.
Cotufa observó que en el tobogán estaban impresas unas iniciales que decían «S.S.C» , se inclinó para ver qué decía y por descuido se fue cuesta abajo por el tobogán.
Capítulo 5:
Cotufa no se alarmó, ya que se había acostumbrado por la primera experiencia, el tobogán se fue bajo tierra ¡estaba en un túnel! Y Cotufa pudo escuchar las vibraciones producidas en la superficie.
De repente se encontró con una parada, eran trozos de tal gruesa que parecían colocados intencionalmente, Cotufa pensó en bajarse pero antes de poner la primera pata, un resorte lo impulsó hacia arriba.
Capítulo 6:
Cotufa aterrizó en una especie de carrito, que fue a toda velocidad sobre unas vías vacías, Cotufa distinguió las iniciales «S.S.C» en las paredes.
Sin previo aviso, unos dispensadores se activaron, liberando un gas para dormir, Cotufa no lo sabía y aspiró, cayendo en un sueño profundo.
Cuando por fin despertó se encontraba en una habitación espaciosa, estaba cansado, aunque según su percepción solo habría pasado una hora, giró un poco y vió cerca un cartel que decía «Sociedad Se… No pudo leer más, sus ojos se cerraron solos.
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