Tocad los violines de la muerte
Que el bogotyr se apresura por las estepas
Mas es presencia que se impregna en el campo de batalla
Su fulgor que desencadena el desdén olvidado
Sus lágrimas de fulgor desolado
Su roce de sangre que lo ha recobrado
su grito de guerra que se ha desangrado
la sonrisa de los héroes que se ha perpetrado
Su valentía y pasión que se ha consagrado
Las lágrimas de héroe que se han derramado
En la plaza solemne donde yacía el llanto solapado
Y la victoria volaba en el aire como un ideal olvidado
En el amor por la madre patria que lo ha apasionado
Yo te amo, Stalingrado
Creo que escribir para publicar
Es como un acto de sublime profanación
La existencia es como la escarcha cubriendo los más
Profundos velos del universo
Hiere hasta el más acérrimo de los alientos
Me encantaba escribir por idealismo
Escribir como un canto heroico que proclama la libertad
Escribir como ese bello pasaje que es el sufrimiento
No pidas que perdone
A aquellos que han profanado ese misticismo
De la lágrimas sobre el hielo
Brotó el canto del muerto
Del caído y el olvidado
Nostalgia de viejas utopías
Pasajeras en su travesía
Pasajeras en su destino
Y su alegría levanto a los caídos
A los olvidados y a los muertos
Entonces se abrazaron como en la verdadera Atenas
Y el canto enmudeció
Al pálpito de la tristeza
Y a la vehemencia de su amor.
El amor del padre que lo ha apasionado
La santificación de la madre de destellos del cielo que se ha oscurecido
Por la victoria del sombrío y cruel destino
La sombra del corazón que ha enmudecido
El desencuentro lo liberó
Pero la furtiva emancipación preparaba su verdad
En el momento del alzamiento
Sangre bárbara que es libre como el viento
El destello resaltò de la cúspide de la justicia, en medio de la plaza
En otrora caìdos héroes tocando liras melàncolicas
Creando bifurcaciones de escuálidos jinetes marchando
De su sangre brotó el paraíso de Odiseo
Mientras los jinetes pisan sombras y líquenes tortuosas
Cuando el ideal volaba en los umbrales del firmamento
Como el águila imperial
Y su ternura yacìa en la madre patria
Y en el estrépito bélico surgían puñales de desconsuelo
Y el abrazo clamaba por el ideal infinito
Y el lirio se expandía por la angustia del concilio
Mas el vehemente y perdido entendimiento
De la saga de la existencia Nibelunga del idilio
Del dolor brotó la esencia de la esperanza del adviento
El puñal transgredió del solsticio,
Su breve sangre de sed de seda negra,
En las crisálidas secas de olvido y
Desesperanza su sonrisa
Lacónica de refulgencias bosquejadas en otrora
Su breve beso se incrustó en el corazón como un puñal
Al segundo su beso cayò como un final de idilio Heiniano
Su amargura se impregnò en el abrigo como una esquirla demacrada
El frenesí ahogó el crepúsculo
En el atavío de viajes por mercados fenicios, parajes lacónicos y sedas venecianas
Su humo se hizo del ascenso de su sombra
Y las làgrimas impregnaban al fausto, implacables
Su presencia fue lacónica pero humeante de oscuridad.
La libertad de las sequías de la muerte esparcida por ovalados cascos,
Fuertes jinetes con velos de seda negra
El lirio del lìquen de crisálida del crepúsculo
Enalteció del centro de la plaza solemne y victorioso
Símbolo inexpugnable del idealismo de la bella valquiria.
En el cielo giraban en torno a ti los héroes como constelaciones
En el sublime paso que han dado espadas por los líquenes de la colina
Y esos líquenes amaron la victoria
Los ideales de los héroes fueron al cielo
Y en el estrépito recordaron las aves que cantaban al ideal
Ideal de victoria que murió en la nostalgia en las escarchas de invierno
La pluma es mi arma
Como aquellos caídos en los que el lirio
Vengó la muerte de sus ideales
Oprimidos que en la muerte encontraron emancipación
El sol caído clamaba por la justicia
Prefirieron la muerte de su existencia
A cambio de la verdadera justicia
Mientras mercaderes vendían la sangre roja
Y la muerte les susurraba su devenir
No por ellos sino por su pasión
El canto de guerra izaba a los mártires
Que oían el lamento de los caídos y oprimidos
Como los cuerpos de la muerte
Que rozaba aquellos vergeles
Su pasión lo consumía
Como una angustiosa agonía
Pero aun así se alzaba contra los mercaderes
La sangre escurría `por las estepas y desiertos
Muertos por aquella verdad
Su lamento no fue olvidado
Las espadas se unieron por la verdad
Marchaban juntos como aquellos mártires idealistas
En su agonía el amor les susurró
Como una venganza irónica
No piedes que perdone
Después de sus crueles muertes
Que en su ahogo aun cantaban por la libertad
Juntos permanecerán por siempre
Y permanecerán eternos
En el firmamento
No como un lamento
Sino como una victoria
La verdad esperaba por ser aclamada
Los guerreros se alistaban por alcanzarla
La sangre del héroe circundaba la victoria como una constelación
El aire oprimido se estremecía de llanto
Llanto del destierro
Llanto de la verdad
Llanto de la sangre
Sobre la esencia de su pasión
Yacía su lamento y su tormento
La espada se blandía en la oscuridad
La verdad se emancipaba en el umbral
La derrota se contemplaba en la destrucción
Su llanto estremeció la oscuridad
Y la oscuridad emancipó su alma
Las escarchas estremecían al caído
La muerte se consolidaba en el firmamento
Las constelaciones eran la esperanza de los héroes
Su pasión su voluntad de justicia
Su canto su aliento
Su valentía caía por los montes perdidos
Su amada esperaba cuando las liras tocaban por la muerte
Las lágrimas congeladas esperaban el vacío
Su hierro consolidó la noche caída
Los caballeros que blanden la sangre de sus historias
Por donde el fulgor pasó de la fuerza al oprimido
Violento y dulce el frío del solemne viento de la verdad
En donde el lirio cogió la libertad de los caídos
Venciste por aquel viento amado
De los héroes venerado
En los líquenes del dolor te desvaneciste
Y es la verdad que te ha liberado
Los esprtanos claman venganza
Se ha ido lo más querido de su ciudad
La libertad
Suenan los cantos de los mortales
Las banderas se izan por la batalla
En los cuarteles se elevan himnos de supina valentía
Temerarios los que desafiaron al infinito
Se alzaron como contra un pueblo bárbaro
Se sometieron al destino
Su sangre derramada implacablemente
Y siempre su unión
Fue una fuerza de justicia
De aquellos cobardes que se lamentaron
Y se rindieron
Sin recordar los que lucharon
El universo entristece
Sus lágrimas son constelaciones de hierro
Ese hierro ahora lo yerguen los guerreros
No permitirán más
No perdonarán más
Mueren pero son recordados
No son lamentos
No son justicia
Son los ojos de la verdad
Me consumían aquellas heridas
Inalcanzable por el deseo
Martirio del miedo de la perdición
Buscaban las lágrimas de la pasión por el recuerdo
Como aquel canto mortal
Que recordaba esa sagrada aurora
Como ese corazón muerto de la belleza
Fue un suspiro de valentía
Y esa pasión se emancipó como si buscara el firmamento
De aquellas tenaces y sublimes manos
Que se elevaron por mi sombra
El canto muere
El canto renace
Es la voz de la justicia
O es la voz del perdón
En esas heridas de desolación
Rocordaba aquellos cantos
Como los pétalos secos de una rosa invernal.
Esperando en puertos desolados
sin orden ni lágrimas
sucinto las escarchas implacables
escarpadas el desvelo del abrigo
pasa la nieve y se quebranta en el encuentro
yacían únicas y tenues en el abrigo
acrecentaban el amor impregnado en el destino
como la escarcha nunca olvidó su encuentro.
Y el encuentro esparció su amor
como si yacieran taciturnas en el paso
cubriendo únicas su beso
mas la implacabilidad del adverso imperfecto
nunca está extrínseco en su reflejo.
Nunca amó el horizonte perdido
y encontraba su inminente inmersión
en laberintos sombríos de sobriedad
y su sangre se congelará
y será el inminente vestigio de su recuerdo.
Y como las estepas demonios pálidos e implacables
en una sucinta angustia de vacío
y cabalgará y pasará a los demonios y tormentos
en un sucinto fuego fóraneo y encandilará la estepa
y esta permaneciera implacable, y en el humo habrá recordado el espacio.
De exhaustivo fragor el vestíbulo
donde la sangre transcurrió
y esta se ha ido y esparcido y aunque retorne no lo recordará
y perecerá de inmutables estancias y morirá, renacerá pero no lo restaurará
porque se ha roto como un espejo en donde no se puede ver,
entonces ve una sombra con una esquirla de sangre
y su sagré volverá pero no lo reconocerá.
Y ve la sombre disuelta de Narciso
porque su gloria fue el espejo
destituido y no olvidado
de innumerables fulgores bosquejados
y en algún lugar del espejo
renacerá y verá entonces la sombra de la sangre, y no
la sangre de la sombra, porque esta subyace sólo en Narciso.
Y amó alguna sangre escuálida pero
entonces esta olvidó si era suya
o del fulgor errático de Atenas
en donde Afrodita depositó su sangre
cual fuera un olvido del jardín laberíntico
porque en ese jardín buscaba el amor y sólo encontró la sangre.
Volvió sobre la sangre de exhaustos anhelos,
pero esos anhelos lo desterraron como un héroe espartano,
porque creyó que el hierro era su destino, mientras la sangre lo desvirtuaba
por qué el hierro lo recordaría si la sangre de él murmuraba su amor olvidado.
Y olvido amante de traiciones escuálidas
porque le traicionaron como sus anhelos de sombríos líquenes,
y en ellos perecieron los destellos de la sangre,
entonces creerá que ellos devolverán la amada sombra de la sangre.
Perdurarán pero sin anhelos y eso lo convertirá en el destierro de su imagen
mientras el lago se congele el espejo no se quebrará,
porque los teutones amaron el reflejo, y en ellos el fragmento del amor y destierro.
Y destierro fue su sombra que deambula en paraísos congelados
y sus sombras se olvidaron y su sangré se ha secado y su anhelo ha sosegado.
Y no le importa el destierro porque la sombra lo anhela.
Cual sangre de vehemente olvido.
Reminiscencia del Don
Potentes los vestíbulos de dolores ambiguos donde la leche sabía a sangre
y frenético el vestíbulo donde no encontraba el arroyo donde saber,
porque ahora sólo sabe al tiempo y amargo la lache que transcurrió en manantiales que ahora sólo saben a amargura, como si Cronos hubiese vertido en esas aguas su veneno y no dejara pasar el olvido
No sabrá nunca diferente
la leche será la sangre derramada
y no volverá a saber como antaño
seguirá y como los ríos desembocará sólo en sangre y más sangre.
Y la amargura lucirá en las profundidades.
Amargo el pasaje donde alguna vez transcurrió la sangre de los héroes, y en los crepúsculos saben a leche amarga y no se detendrá y la sangre tocara los vestíbulos y no surtirán el descanso.
Pasión en el crescendo heroico
Mustia la sangre traicionada
destellos de indiferente frenesí
ambiguas las formas secas impactadas
colapsados las espadas de óxido permanente
mustio el vestíbulo de la espada seca de pasión errática
amados los líquenes de la sangre que reflectaron la mustia pasión
y su sangre se esparcerá bajo la espada y esta no lucirá su pasión
mustia la pasión eternizada obnubilada en el crepúsculo
no amaré la angustia de su caída seca
y se secará y mustio será el cimiento que impregnó la pasión.
EL acero se refundó por el contenido frenesí
de únicos amantes de acropólis en heroicos sufrimientos
sufrimientos de nostalgia e inexpugnables desangramientos
y así de inexpugnable será su sufrimiento y estrépito de pasión espartana.
Y el hielo fue su inexpugnable encuentro del idilio lacónico.
Se desintegraban los pétalos de la justicia
Permanecieron en el olvido
Murieron de nostalgia
Se restauraron en los campos de la libertad
En los pétalos siempre se impregnaron los caídos
Estuvieron muertos en el desencuentro
Y como los caídos nunca amaron el lirio
Y el lirio se desintegró de amor
Cuando el estrépito envenenó la sangre
Pasando únicas en su destierro
Y como el destierro nunca olvidó sus vientos
Vientos colmados de tristeza y de desesperanza.
Seda de sed de venganza
No pidas que perdone
Al mártir de las soledades
Creo que es como un vaivén
De estrellas muertas en el infinito
Fuera del desierto
Oyes la voz de la escuálida esperanza
Pierdes el aliento
Pierdes tu soledad
No crees en la venganza
Aquella sed roja
Te martirizó en las eternidades
No pidas que me angustie
Aquella sed que clava las dagas en mí
Es como el fuego redimiendo al olvidado
No esperes que tu voz prevalezca
Como en las viejas comarcas de las guerras
Aquellas guerras fueron libradas por el hambre de justicia
No pidas que me redima
Obstinado aquellos que creyeron en ese martirio
Las frívolas guerras actuales
Por ideales que convergen en el vacío
Son como esquirlas de los destellos de la muerte
No pidas que como aquella muerte
Yo perdone.
Sobre la fuerza del héroe
Permanecía el abrazo de mártires
Y de su alegría brotaban los ideales
Verdaderos y apasionados de tormento
En sus ciénagas observaban los mártires
De sus cantos surgía la verdad de la sangre
Sobre los laureles se esparció el amor
Y el amor olvidó su concilio
Como si yacieran olvidadas de martirio
Cubriendo únicas su encuentro
Y así conoció la muerte de su olvido
Mas su pasión trascendió de laureles y de tormentos
Su amor brotó aun con más fuerza
Y se tornó inmutable
Inmutable del espacio y del dolor.
Esbozaban idílicas la esperanza desde los olivos
Olivos consumados de perfección
Entonces los olivos mostraron su verdadera pasión
La sangre de los caídos
En el atavío de pasiones y utopías
Permanece la verdad en su amada Atenas.
Su beso impregnò de hielo la aurora
Sus labios de sed de seda seca
Marcaron el olvido y la melancolía de las hojas que vivimos
Pero aun el recuerdo de aquellas siendo pisadas por usted
El viento marcando la tempestad los estrépitos del veneno de la sangre
Y su dulce candor de pulcra principesa
Las gotas de invierno caen como un suspiro de amor
Su canto hace resplandecer mi alma
En tu aura serena y alegre
Pudiste hacer temblar el destino, Denegre.
Su sutil y breve beso
Fue como las lágrimas del nevado firmamento
Esa sensualidad del tiempo
Me angustia
Como un ruiseñor cantando en el vacío
Esa pasión de los escarpados montes solmnes
Se yerguien como la psaz de los caidos
Esa muerte sublime de la esperanza
Se avalnza sobre los mas justos y mortales
Pero sus lágrimas se congelan
Y esa escarcha cubre la ternura de la sangre de la vida
Esas pasiones de atormentados vástagos de constelaciones
Me hieren como la profundidad de su distancia
Ese frío invernal del universo
Crece como el aliento de los monumentos de la victoria
Sus besos destruyeron la soledad
El amor estaba cantando en las estepas
Su destierro fue olvidado
Entonces recordó la destrucción de Esparta
Pero sus idilios eran inmutables
Su mano fue como la victoria de héroes sobre bárbaros
Inexpugnable sus pétalos de amor y pureza
Su piel como las cuerdas quebrando el espacio
Su espacio como una perfección esbozada
Su perfección como la solemne victoria
Su caída como la muerte el hierro
Su reencuentro como la resurrección de un ángel
Y su permanencia como el encanto de una diosa.
Sus crueles labios
Juegan con mi alma
Sus diademas son de obsidiana hiriente
Su encanto como una flor carmesì que se destiñe por el invierno
Su frenesì como mi aliento del mortal camino de nieve
La tempestad juega conmigo como en vástagos que brota de la sombra
Su ahogo de mortal encuentro que enterneció el umbral
Y asì caerà y perecerà de inmutables sufrimientos
Pero su existencia me convirtió en un vehemente idealista
Y su bello beso intenso en amargura
Marcó la pasión adherida en la existencia
Su aura alegre destruía la sombra de las ruinas de mi esencia
Y finos los senderos que perpetuaban el brote de sequía
Como en aquellas espinas de movimiento de zozobra
Y el dolor se acrecentaba en el umbral del horizonte entristecido
Su gesto de siniestro mar idealista
Temo quedarme en el camino…
Como un detective que pierde su sombra
No quiero que los vestigios de sangre
De mi vida mueran como una forma sublime de decadencia
No quiero más heridas
No quiero que me consuman los recuerdos del destierro
Esa álgida voz emancipada de la libertad
Me subyugó como un guerrero
Creo que el elevado infinito
Me amordaza tenaces
Sólo el encuentro
Sólo el recuerdo
Muero como una soledad
Perdido en el anhelo del vacío
Me hundo como aquellos que sobrevolaron
No muero como de un anhelo pasado
Muero como de un segundo de victoria
Mis manos ya cansadas
Piden la paz de mártires eternos
Esa marcha tormentosa
Las sombras del desierto
La gloria inalcanzable
Me ahogo como un recuerdo amado.
Transgredió de sus ojos la voluntad
De destierro sosegada
De impotencia destruida
E irá por montes y ciénagas
Pero olvidará su verdadero origen
En los cantos yacía la aurora
Aurora muerta y desvanecida de la realidad
De su verdad surgirán los ojos de la sangre
Lacónico su encuentro
Lacónica su derrota
Y verdadera su muerte.
Tú voz de seda negra Alemania,
En otrora grandes héroes y eruditos por tus traiciones
Fueron el furtivo de amantes de ocasos
Ahora la oscuridad del nihilismo se apoderó de tu firmamento
Y en las ruinas yacían los vestigios de la opulencia como en Grecia
Ahora el aliento te consume del humo negro y amarga vehemencia
Y el cielo se oscureció de sufrimiento como en la batalla de las Termópilas
Y los amantes avanzan como si tú corazón no existiera
Mientras el mártir se alza como si esperara disipar tu oscuridad
Cándido de romanticismo y esmeraldas vertidas en el tiempo
Mientras la imagen demuestra esencia perdida
Tu susurro clama por la verdad
Así como Cronos decía que no podía soslayar
Que el camino de Rusia será excelso
Porque en el pueblo eslavo convergen mártires y fantasmas ilustres.
Retrato de Stalingrado
Venid por la madre patria
La gente que se ofusca en la nada
El héroe que permanece solemne en su batalla
La cúpula dorada que alcanza el firmamento
La catedral en donde permanecen los caídos
Su halo de desconsuelo en lúgubre camino
La compasión llora por sus hijos muertos
La destrucción inminente bajo el sol
Los genios del destierro
Las medallas mueren de sangre
Justicia que se alza por el tiempo
Dioses que encumbraban su batalla
Y guerreros del fuego de la noche
Yo te amo sol caído.
Y como la tristeza derrama yacía
La sangre solapada
El ideal se cubría junto a el
Como una tórtola canta al cielo y canta el olvido
Y las lagrimas impactaban las flores de primavera
Como escarchas invernales caen sobre los árboles caídos
Y el aliento yacía indemne
Mientras elo frío los consumía de melancolía
Suena el piano y la tórtola se estremece
Mientras el alma enmudece
Las escarchas borran el encuentro
Y la belleza va junto al viento
Y se pierde en el firmamamento
Y su amor se convirtió
En el Ideal del pasado
Pasado efímero de sangre
Sangre del olvido de pasiones chopenianas
Y su roce se convirtió en el destierro de ella
Y el amor sosegó
Se transformó en sangre escuálida
De infinidad de soledad
Que consumió su vida
Vida noble de melancolía
Que cubren sobre mí la verdadera historia
Su pálpito se ha alejado
Alejado de la verdad y el amor
Entonces recuerda que está muerto
Muerto en el vacío de su dolor.
Yacían las gotas sobre el lirio
Impregnadas de tristeza se expandían
En el lúgubre y solemne campo
Sobre la melancolía estaban los pétalos en el aire
En el aire del cementerio de destellos escuálidos
Y el canto de la victoria se alzaba por aquellos campos
Sosegados y oscuros
Mientras la primavera se avecinaba sobre los pasos en medio de la nieve
Pasos muertos como las sonrisas de juventud de los héroes.
Consumiste la fuerza de los oprimidos.
Cuanto el llanto yacía consumado en los árboles siniestros
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