La última carta.

La última carta.

Kristel

11/04/2026

Mi cuerpo cansado se desvanece sobre la tierra, cae con rudeza este cuerpo débil y mortal.

Las desventuras de mi vida azotan mi mente, así como el mar que se retrae y toma fuerza de lo alto y se desploma destruyendo todo lo que esté a su paso, llevándose entre sus aguas la esperanza y el vigor de los valientes.

¡Ah quien fuera yo para sostenerme sobre el despeñadero y adentrarme hacia el azote de esas aguas espumosas, para que me abracen sin dejar una salida, que me atrapen arrebatándome la vida!

¿A quién acude el que tiene en cenizas el alma?

Acechan las sombras nítidas de la muerte sobre mis lomos y mis pies ya no avanzan porque se desgarran en el caminar. ¿A quién le ruego con la voz que me queda, por tener un poco de paz?

Vuelan con la brisa los impensables sollozos, se escucha a la distancia una voz en serenidad… ¿Eres tú a quien los débiles rescata? ¡Sácame Dios mío de estas dolorosas garras!

Toma mis flácidas manos que entre sangre, polvo y derrota se han pintado, se enmarcan en mis pieles los zarpazos de los días, no confío en mi sombra ni en mi andar, dime ¿Tú quien eres para en ti mi confianza acurrucar?

Tengo la cabeza reposando, sobre mis manos un gran dolor, vuelan de mi mente las penas que como flecha me atraviesan… Aquí estoy de nuevo sufriendo nuevas penas, aunque ahora más órganos me dejan.

Otra vez me encuentro caminando en las calles más desoladas, de madrugada, llorando y desesperada. ¿A quién acude uno cuando tiene el alma destrozada?

Camino sin aparente rumbo entre los lugares más peligrosos, sin casa, sin amor y sin trabajo, ¿A quién acude uno cuando nada le ha quedado?

Otra vez me encuentro sola… a nueve días de nuestro aniversario, no hay tumba donde llevar flores, no hay entierro para cantar canciones, no hay piel para tocar la frialdad ¿A quién acude uno cuando ya no tiene ganas de avanzar?

Camino sin objetivo reciente, sin familia, sin mascota, sin energía ni motivación ¿A quién acude uno cuando con las propias manos le explotaron el corazón?

Otra vez me encuentro vagando, ya solo queda locura, dolor y nada que me cause distracción ¿A quién acude uno cuando de vivir se cansó?

Encontrarás en el bolso de mi pantalón un carta ensangrentada, ten cuidado cuando la saquen de entre mis huesos quebrados, dirá cuánto yo te amaba, cuánto yo te amaba. Estará escrita con mi letra, trataré de explicar todo lo que ya no pude llorarte, ten cuidado cuando la saquen, dirá cuanto debí darte, cuanto tiempo pude esperarte. Estará esa carta explicando todo lo que mi corazón ya no aguantaba, todo lo que mi pecho guardaba, cada lágrima derramada, búscame en el desierto, búscame debajo del sahuaro, ahí encontrarás mi carta y mi cuerpo ensangrentado.

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-Kristel.

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