La Nostalgia Perdida De Los Fotones.

La Nostalgia Perdida De Los Fotones.

La sabiduría es un asunto distinto, exclamaba el viejo, la sabiduría es otro cuento… Yo recuerdo cuando era niño y algunos domingos, con nuestra familia nos sentábamos a observar los álbumes de fotos, esa ceremonia cronológica, ese repaso de los tiempos que se han ido, y claro, una fotografía era algo especial, un acontecimiento raro, era divertido ver a los protagonistas del retrato bien peinados y haciendo poses forzadas, éramos maravillosamente malos en eso… Entonces reíamos en ese repaso tranquilo de los días, anécdotas y bromas y uno que otro cuestionamiento interno, aunque también se trataba del acto nigromante de revivir a los muertos, pues para muchos de nosotros se nos desvelaba por primera vez el misterio ese de que algunos estaban, pero ahora ya no.

Dicho evento no ocurría cada semana, ni estaba programado, simplemente llegaba, alguien espontáneamente iniciaba la cadena de sucesos y mágicamente terminábamos todos en medio de la sala, no faltaba uno que otro amigo de la familia también y empezaba el ritual. Había un encargado de tomar el libro de los recuerdos, colocarlo en su regazo y determinar el ritmo apropiado en que todos iríamos ojeando cada página ¡vaya responsabilidad tacita! Pero hasta donde recuerdo nunca nadie falló en esa tarea, en esta alquimia occipital los ritmos se imponen solos, supongo.

Luego llegaron todos esos dispositivos móviles y sus promesas, la avalancha de celulares y tecnología, y entonces la fotografía irónicamente perdió valor, ya no era un momento especial, cualquier banalidad podía ser retratada, los protagonistas ahora posaban miserablemente bien, cual modelos de revista, y cualquiera en su soledad podría revisar esas fotos vacuas, y entonces esos días de ver los álbumes ya nunca volvieron ¿Cómo es la vida no? No se trataba de tener las imágenes en los bolsillos a toda hora, se traba del genuino acto de viajar juntos a otras épocas.

Los humanos hemos aprendido mucho sobre píxeles, sobre exposición lumínica, filtros y pendejadas, pero que poco hemos aprendido sobre la vida, imagínese mijo, ochenta y tres años me costó entender que más, no siempre, es más, que dos más dos no siempre es cuatro, eso es sabiduría. En cambio, la inteligencia solo sirve para creer que, destapando cámaras, mejorando la nitidez de las imágenes, agregándole más y más lentes a los celulares, vamos a poder restaurar la nostalgia perdida de los fotones, que es a su vez, la nostalgia de vencer al olvido estando juntos.

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