La mujer de ojos amarillos

La mujer de ojos amarillos

Melissa Gómez

06/11/2025

Esta historia no me sucedió a mi, le sucedió a mi abuela, pero para ser más clara, contaré este relato en 1era persona, gracias por la atención.

A mí no me gustaba caminar de noche, nunca, siempre tenía el presentimiento de que alguien me seguía u observaba. Cabe aclarar que esto sucedió en los 70s, yo vivía en Guadalupe, y recuerdo que mi mamá siempre nos mandaba a comprar leche para mis hermanos, ese día fuimos mi hermana Silvia y yo, pero tuvimos la terrible suerte de que nos mandarán de noche, para dar un poco mas de contexto vivíamos atrás de un terreno de puras milpas, altas, hierba, un terreno sumamente largo, te tenías que saber de memoria el camino, ya que a todos lados veías lo mismo, parecía un pequeño laberinto que si no sabías resolver, te tragaría poco a poco, regresando a lo anterior, cruzamos a eso de las 6:00 pm, el camino a veces se nos hacía eterno, como era puro pueblo, teníamos que caminar una gran distancia para poder llegar a nuestro destino, cuando regresábamos, mi hermana y yo íbamos bien agarradas de la mano, Silvia siempre fue bien miedosa y chillona, y yo muy sarcástica, me creía la más valiente, entonces estaba todo bien oscuro. Casi llegábamos a casa, desde ahí supe que no podía seguir caminando, no podía, algo así como un mal presagio, la piel se me puso de gallina.Yo siempre me distinguía por qué aunque tenía miedo no lo demostraba, solo en mi cabeza, de pronto comenzó a llover, para esto habíamos llegado hasta las milpas, mi hermana se asusto y me dijo- ya Concha, yaaaaaa, camina rápido pa que lleguemos yaaaa, que hace frío y nos vaya pasar algo- No te va pasar nada babosa, respondí. El lodo estaba muy espeso e íbamos en huaraches, si caminábamos rápido nos íbamos a resbalar, aparte traíamos las botellas de leche, entonces solo le dije que con calma si no mamá nos regañaría.

Cada paso me decía que algo andaba mal, que huyera, ese olor tan asqueroso inundó mi nariz, tanto que comenzó a marearme. Pero se me quitó cuando mi hermana siempre de chillona comenzó a llorar, pero era diferente- manita manitaaaaa, ya viste eso, ya lo viste, nnn…o nos valle ar, qqquu….e es esooo, ya manita date la vueltaaaa- Ay yaaaa, dónde que no veo nada, no me vas a espantar con es- no termine la frase por qué yo también lo vi, era parecido a una mujer, una mujer de cabello negro, ojos malditamente amarillos, brillantes y contrastantes con la oscuridad, parecía tener un rebozo en la cabeza, con un vestido negro, desgarrado y manchado con algo extraño, estaba descalza, sin embargo, sus pies no estaban manchados de lodo. Parecía que siempre habia estado ahí observando nos, viendo cada paso, escuchando.

Tome a mi hermana del brazo y corrí lo más rápido que pude, a veces me resbalaba, pero corrí con tanta desesperacion que no me di cuenta de que tire una botella de leche, mi hermana lloraba y lloraba, yo estaba al borde de la frustración, de una desesperación tan grande que no paramos hasta llegar a casa. Mi papá nos creyó y fue a checar a ver si había algo, pero nunca encontraron nada, esa noche no se por qué no se me olvida, pero ese rostro sigue muy presente en mi vida, tiempo después le encontré un poco de parecido a mi abuela, nunca la volví a ver, y por supuesto, siempre cargue una linterna conmigo siempre que mi mamá me mandaba por leche.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS