Aun no me he muerto,

o por lo menos eso creo.

Sigo habitando un cuerpo de carne

con fronteras y volúmenes

que esconden un secreto.

Deberían contarnos de niños

que el cuerpo no es más que eso:

un lugar cálido en el que viviremos un tiempo

como un abrigo que nos ponemos,

pero que un día se te queda pequeño.

Deberían decirnos también

que el cuerpo tiene un después,

que al morir y despojarte de él

te liberas y aparece tu verdadero ser.

Aun no me he muerto.

No me da miedo.

Morirse es una fiesta.

                                 evaave

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