En las esquinas de las calles, en las oficinas gubernamentales y en los medios de comunicación, la lucha contra la corrupción era una batalla constante. Las historias de esperanza y desilusión se entrelazaban en un país que soñaba con la justicia.
México, con su especial cultura y su pueblos mágicos , seguía adelante, buscando un futuro donde la honestidad y la integridad no fueran falsas palabras, sino la esencia de su identidad. Buscaban una mejor forma de vivir sin corrupción, tratando de tener esperanzas pero se veía como algo muy lejos de lograr.
En un gran país lleno de historia y cultura, México se ve en riesgo. Sin embargo, en sus calles de historia y sus mercados de diversidad , una enfermedad silenciosa carcome sus cimientos: la corrupción.
Marta una señora de escasos recursos es convencida por un funcionario público para vender su voto por un partido político, donde le ofrecen una despensa a lo que ella viendo en la condición que se encuentra acepta, y es víctima y cómplice de la corrupción.
Don Pedro, un hombre sencillo, se levantaba cada mañana con el sol para abrir su pequeño puesto de frutas en el mercado de Tepito. Sus manos desgastadas por el trabajo y su rostro arrugado por los años reflejaban una vida de tanto esfuerzo. Pero cada vez que el inspector de mercados aparecía, Don Pedro sabía que debía apartar una porción de sus escasas ganancias para mantener su lugar.
La corrupción, un monstruo invisible, extendía sus tentáculos desde los rincones más humildes hasta las más altas esferas del poder. En la ciudad de México, en la torre más alta, don Víctor, un alto funcionario del gobierno, firmaba documentos que otorgaban contratos millonarios a empresas fantasmas, mientras una sonrisa cínica adornaba su rostro. En su mente, los sobornos eran tan comunes como el café de la mañana.
Entre estos dos mundos, el de Don Pedro y el de don Víctor, existía un abismo. Sin embargo, ambos eran víctimas y cómplices de un sistema que devoraba la justicia y la equidad. Mientras los ciudadanos de a pie sufrían las consecuencias, aquellos en el poder tejían redes de complicidad que parecían imposibles de deshacer. El problema no solo erradicaba en ellos sino en varios ciudadanos.
Mariana, una joven periodista, había decidido dedicar su vida a exponer la verdad. Con su pluma como espada, desentrañaba casos de corrupción que abarcaban desde el tráfico de influencias hasta el desvío de fondos públicos. Su valentía era admirada, pero también la convertía en una víctima. No obstante, Mariana sabía que el cambio empezaba con la conciencia y la denuncia.
Es algo tan complicado que sin más solo quedaba aceptar su situación a pesar de que no era una buena forma de vivir.
Creado por: Claudia Marely Zuñiga Gomez
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