Daisy veía a su padre todos los días construir algo con la madera del bosque. El señor, coloreado con canas y con una barba que denotaba irresponsabilidad proseguía con hacha en mano a cortar los arboles del huerto. Con el transcurrir de los días Daisy noto que era una gran escalera la que estaba construyendo, la cual cada día se hacía más grande y notable a la percepción de sus ojos fatigados y jadeantes.
Pero finalmente la espera concluyo y la escalera estaba lista para ser usada. El padre lanzo el hacha por un costado y levanto la escalera caminando en dirección opuesta a la cabaña. Daisy se dio cuenta que su padre se adentraba cada vez más en el bosque hasta que se detuvo en una laguna en medio de aquella vegetación.
El padre rápidamente introdujo la escalera en la laguna hasta que esta tocara fondo. El sobresalto de la pequeña al ver esto produjo que fuera hablar con él y preguntarle de la situación.
– Padre ¿porque metes la escalera en la laguna? ¿Qué hay allí abajo?
– es algo que me perdí hace meses, es mi alma pequeña, mi alma y la voy a recuperar.
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