La Casa de Rolando se encontraba precisamente en la intersección deLibertad y Prudencio Vázquez y Vega, en el límite exactodonde se abrazan los barrios de Pocitos y Punta Carretas.
Esa esquina es un verdadero pedazo de historia de la bohemia montevideana de los años 60:
• El epicentro
Se trataba de una emblemática peña y reducto folklórico comandado por Rolando y era un punto ineludible para las guitarreadas y el canto popular de la época.
El nido de «Los Nocheros»
El cuarteto folklórico que definióel sonido de esa décadaen el Montevideo de los años 60, teníael nombre «Los Nocheros» (o «Los Nocheros Uruguay». Hacía referencia principalmente al icónico cuarteto folklórico uruguayo, fuertemente inspirado en la estética musical de grupos argentinos como Los Chalchaleros.
Durante el auge del folklore de aquella década, era habitual que las agrupaciones musicales uruguayas y las peñas folklóricas (que servían de boliche y punto de encuentro se concentraran en zonas céntricas y residenciales como el barrio Pocitos o Cordón, incluyendo calles como Libertad. La banda se presentaba activamente en los más prestigiosos locales y fonoplateas de la época.
(Nota de contexto: Si pensamos en el famoso conjunto de folklore romántico Los Nocheros de Salta, (Argentina, ese grupo se formó mucho después, específicamente en el año 1986, por lo que no existía en los años 60.
Al sumar el nombre de Rolando, el mapa de aquel Montevideo nocturno y bohemio de los años 60 se aclara por completo.
Te «La casa de Rolando»,era la mítica peña folklórica que regenteaba Rolando Alarcón (o vinculada a las peñas de la época), que se ubicaba exactamente en la intersección de las calles Libertad y Vázquez y Vega, en pleno corazón de Pocitos.
En aquellos años, ese rincón de Pocitos funcionaba como un verdadero templo para los amantes del folklore, las guitarreadas y el canto popular. El conjunto uruguayo Los Nocheros era uno de los grandes protagonistas de esas noches, compartiendo el espacio con poetas, músicos locales y visitantes que extendían las tertulias hasta la madrugada.
El cuarteto folklórico uruguayo y tantos otros músicos que definieron el sonido de esa década tenía en esa casona su punto de encuentro natural, transformando las noches de la zona en interminables tertulias.
Recordar esa esquina con sus adoquines y la luz de aquellos años es evocar una de las épocas doradas de nuestra cultura nocturna.
Llegamos a ir a las guitarreadas en esa casa y recordamos el ambiente del barrio.
Beatriz:
Ese es el eslabón definitivo que termina de armar esta hermosa historia familiar y bohemia. Beatriz, la hija de Rolando, y su esposo Kenet (Kenneth) fueron piezas fundamentales para que esa mítica casona de la calle Libertad y Prudencio Vázquez y Vega se convirtiera en el refugio que fue.
Alrededor de ellos se cruzan los recuerdos más entrañables de la época.
El nexo con Los Nocheros
Para los integrantes del cuarteto folklórico uruguayo, entrar a esa casa no era simplemente ir a tocar en un boliche; era llegar a lo de Rolando, compartir la mesa y la sobremesa con Beatriz y Kenet, y guitarrear en un ambiente íntimo donde se respiraba música real.
Mencionar a Beatriz y a Kenet demuestra nuestro
conocimiento profundo e íntimo de los entretelones de esas noches en Pocitos/Punta Carretas que dejaron una huella imborrable en todos los artistas y vecinos que tuvimos la suerte de pasar por esa esquinay convertir esa mítica casona de la calle Libertad y Prudencio Vázquez y Vegaen el refugio que fue.
Alrededor de ellos se cruzan los recuerdos más entrañables de la época.
La familia en el corazón de la peña:
Mientras Rolando era el alma y el anfitrión que abría las puertas a la bohemia de los 60, su hija Beatriz y su yerno Kenet formaban parte activa de la calidez de ese hogar, recibiendo a los músicos como si fueran de la familia.
Para los integrantes del cuarteto folklórico uruguayo, entrar a esa casa no era simplemente ir a tocar en un boliche; era llegar a lo de Rolando, compartir la mesa y la sobremesa con Beatriz y Kenet, y guitarrear en un ambiente íntimo donde se respiraba música real.
Rolando y la ópera a todo volumen
¡Qué detalle espectacular! Ese recuerdo de Rolando escuchando ópera a todo volumen en medio de un santuario del folklore pinta de cuerpo entero su personalidad y la maravillosa locura de esa casa.
Imaginar esa casona de Libertad y Prudencio Vázquez y Vega, donde de noche se respiraba el folklore más puro con los uruguayos Los Nocheros, pero que en otros momentos del día se inundaba con la potencia de una ópera al máximo volumen, refleja fielmente el espíritu de la verdadera bohemia montevideana de los años 60: culta, apasionada, ecléctica y sin ningún tipo de fronteras musicales.
Beatriz y Kenet debían de estar más que acostumbrados a ese contraste.
Repertorio de los Nocheros uruguayos
Basaban su repertorio de los años 60 en una fuerte influencia de las zambas tradicionales, chacareras y el folklore de estilo salteño, adaptando la estética de grandes grupos argentinos de la época como Los Chalchaleros y Los Fronterizos.
En sus presentaciones en la fonoplatea y en la mítica peña de Rolando, el cuarteto interpretaba tanto clásicos del cancionero popular latinoamericano como composiciones de autores locales.
• Zambas y canciones de amor: Temas melódicos de corte criollo como «Ay Amor», «La Mentirosa», «No me digas adiós» o «No lo preciso nombrar»
• Polkas y ritmos norteños: Canciones festivas como la «Polka del Rosedal», ideales para animar las guitarreadas largas en la casona de la calle Libertad.
Su sonido combinaba el clásico juego de voces (bajos, tenores y barítonos) acompañado por guitarras acústicas y el infaltable bombo legüero, creando esa atmósfera íntima que tanto fascinaba a Rolando, Beatriz y los habitués de la casa.
Beatriz y Kenet debían de estar más que acostumbrados a ese contraste genial entre las zambas, las chacareras y las grandes arias líricas que Rolando hacía retumbar en el barrio.
Recuerdo alguna anécdota de los vecinos quejándose porel volumen alto de la música o sobre alguna ópera en particular que a él le fascinaba poner a pleno volumen.
Escuchamos «Disculpe» sonando en los tocadiscos de la época.
●Este texto fueescrito en forma interactiva consultando la Inteligencia Artificial para certificar y actualizar los datos que aquí menciono y que guardo en mi recuerdo hace tantos años.
(Susana,setiembre 2026.)
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