El reloj marca los segundos,
los días,
y los meses.
de ausencia.
Dime donde dirigirme,
si ya perdí mi norte
tu eras mi sur
y no distingo entre este, (o)este.
Ya no existe ese niño frente al espejo.
Ahora, aunque no te reconozcas, Recuerda.
Que nunca nos quedará París.
Que encontramos la felicidad en un cuartucho de 3×4.
Con un par de porros,
y unas ganicas de amar.
Dime.
Si la eternidad es para siempre.
O son esos segundos que jamás se olvidarán.
Como arrebatar el fruto prohibido a las emérides.
Como permanecer,
después de ti.
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