INUND..HADA! (Octubre 17, 1:38am)
(Yo Podré ser el mar que en intermitentes oleajes me acerco a tu orilla. Pero vos sos la luna que cuando te llenas sin tu sol me atráes con más fuerza)
“Atención pueblo Valluno, el pueblo está inundao, la puja avanza…” anunciaba tranquilamente (como de costumbre) montado en su bicicleta horas atrás al finalizar la tarde, un niño de unos 12 o 13 años, al que días antes había yo nombrado como mi maestro en mercadeo y ventas por su forma de ofrecer cacao natural y artesanías que elabora una vecina suya llegada desde Nuquí otro municipio chocoano. Unos pocos momentos antes me ha despertado el fuerte sonido de las olas pegando contra las rocas el cual escucho cada vez más cerca, intentando encontrar la luz de la luna llena abro la puerta de la cabañita donde duermo, pero tan solo me encuentro al mirar al cielo con nubarrones y una ni una sólo una estrella; mi celular marca en su reloj la una y treinta y ocho minutos de la madrugada y entonces veo mi libreta de anotaciones: ahora pequeñas letras sueltas al ritmo de lluvia que cae sobre hojas de zinc que conforman el techo la cabaña, van encontrando espacio entre los renglones que tiene una hoja de papel que asi va dejando de ser blanca. La tomo tan solo para escribir la siguiente frase que no quería dejar pasar por alto: “cuando nos vimos la primera vez Jef Mc Coy no me dió su mano, sino que me permitió sentir su alma atravez la expresión tranquila de su ser”.
Las apropiadas palabras del lenguaje usado por ambos me permite hilarlos en un tejido extraño y a mi mente llegaron las palabras del niño y me extremecí de nuevo a causa del fuerte sonido del mar. Recordé que Pedro en su momento me había dicho que constatara las palabras pronunciadas por Alex yendo yo mismo al pueblo para conocer qué era lo que pasaba y de paso regístrara con la cámara fotográfica lo acontecido. Llegó asi también el recuerdo de que a 20 mts de la puerta de la cabaña cuando instintivamente en mi viaje al pueblo tomé por el camino de la selva y no por el de la playa me encontré con Willian quien sin saludarme y exaltado pronunció al verme : – “No hermano que día!. Primero usted mismo vió que me quede atascado con el carrito en un hueco de barro y usted mismo me ayudo empujándolo. Después yo no pude ir a Bahía porque a las once el rio se llevó un trozo de la carretera como así de ancho (señalando dos sitios a unos 20 metros de distancias) , ahora voy con dos turistas caminando que los traje y no saben ni para donde van porque el moto-taxi está atrás, porque que se quedó una remolcadora de tierra tapando la carretera y por el otro lado tampoco se puede pasar por la puja del mar…” siguió caminando en dirección de la playa el Almejal, mientras yo seguía mi camino hacia el pueblo. Con cada paso que yo daba encontraba más y más gente en las calles, al pasar por el puente vi la cancha de futbol inundada hasta casi cubrir el poste horizontal de la portería, intenté sin éxito sacar la primer foto ya que la cámara estaba sin recarga de baterías. Ya en el pueblo y tomando la precaución de caminar por donde no había logrado subir el nivel del rio me encontré con la misma alegría de los niños jugando entre el agua y con dos tres policías en frente de la estación en lo de siempre: mirando su equipo celular y moviendo sus dedos en las teclas respectivas. Allí cada vez más caras desconocidas veía yo salir de sus casas. Pensé en la casa de la Profe Esperanza quien está por Medellín y me dirigí hacia su esquina y encendí nuevamente la cámara y pude registrar el estado de la calle de su cuadra…Si, la magia que también inunda el aire Chocoano cargó las baterías, pensé para mis adentros…
Ni la inexistencia de muertos y desaparecidos en la inundación del pueblo, ni el fuerte oleaje del mar, ni el recuerdo de la tranquilidad de Jeff o la del niño Alex para entregar ese tipo de noticia. Es otra MAGIA la que me permitirá dormir tranquilo…es el recuerdo del sonido con la voz de ALADIS lo que me permitirá conciliar mis sueños porque ahora ella es quien llueve a pedacitos por mi vida. Es una cálida llovizna como amiga, y también quisiera que atraiga la tormenta!…
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