Ignorantes

Ignorantes

Benito

04/04/2026

No sabemos nada,

Damos por cierto que habrá otro día,

que el sol nos llamará por el nombre de siempre,

que la cama guardará su hueco,

que el amor no se habrá mudado en silencio.

Pero nada es tan firme como creemos:

la vida es una llama que el viento apaga sin avisar,

la salud, un cristal que se quiebra al tocarlo,

la casa, un nido prestado por una noche.

No solo el mundo se nos escapa:

también los sentidos nos traicionan,

traducen a medias la luz,

recortan el todo en migajas de certeza.

Somos ciegos que palpan un solo lado de la roca

y juran haber abrazado la montaña entera.

Frente al mar sin orillas de lo que ignoramos —

origen, destino, nombre verdadero del ser—

solo cabe una postura:

despojarnos del disfraz del que todo lo sabe,

arrodillar la razón,

reconocernos gotas diminutas

en un océano que nos excede y nos nombra.

Vive, sí.

Pero con las manos abiertas,

sin aferrarte a nada como si fuera eterno.

Mira el todo sin querer poseerlo,

y cuando más alto creas haber llegado,

inclínate:

allí, en la humildad,

está tu único y frágil saber.

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