Hilos de vida

Capítulo 1: La razón del porque:

Siempre tendré presentes aquellos recuerdos que podría decir me causan cierta nostalgia y aunque el tiempo haya querido hacerme olvidar no deseo perderlos, pues lo que paso no es algo que me cause felicidad pero tampoco me entristece. Simplemente como decirlo es algo que cuando pasa es imposible olvidar por más que uno quiera aunque algo que aún no logro asimiliar es lo que sentí aquel día…

Mi memoria se torna borrosa fue hace demasiado tiempo pero recuerdo que durante mis últimos momentos de normalidad por llamarlo de alguna forma me encontraba en mi habitación era un cuarto grande de color crema, estantes en las paredes llenos de peluches y una pequeña cama con frasadas rosas. Yo estaba jugando creo que había construido un fuerte de almohadas mientras lo tenía a él en mis brazos.

Shhh no hagas ruido aquí estaremos a salvo y tranquilo yo te protegeré, no te preocupes no nos moveremos de aquí por nada. 

-Holly cariño traje galletas ven aquí -Dijo la madre al haber entrado a la habitación.

– Oh mi mamá acaba de entrar no te muevas o nos descubrirán.

-¿Hum? Oh ya veo lo que pasa aquí jeje. Bueno ya que parece que no hay nadie tendré que darle las galletas a otra persona tal vez tu hermano las disfrute a menos que…

-¡NOOOO! ¡Aquí estoy dame las galletas son mías!

La pequeña niña saltó de manera brusca haciendo que el fuerte se desmoronara y aquel elefante azul de peluche salio disparado por los cielos cayendo en otro lugar mientras Holly se acercaba a su madre recibiendo las galletas.

 -Bueno pequeña disfruta las galletas son todas tuyas yo debo ir a atender algunos asuntos tal vez cuando termine podamos divertirnos juntos y no olvides dejar el plato abajo cuando hayas acabado.

– Esta bien mami no te preocupes y te esperare con ansias para poder jugar juntas 

La madre paso a retirarse cerrando la puerta al salir mientras Holly comía tranquilamente las galletas recordó que había lanzado a su querido peluche por lo que paso a recorrer su habitación en su busqueda encontrandolo tras haber pasado unos cuentos minutos, lo puso en sus brazos y lo dejo momentaneamente en otro lado.

-Panphy dame un momento iré por algunas cosas y podremos jugar -Dijo Holly mientras se acercaba a algunos estantes.

El peluche estaba reposando en el piso cuando Holly se fue pero este luego de un instante empezo a moverse lentamente en sus cuatros patas acercándose a ella hasta lograr chocar su pequeña extremidad a la pierna de la niña y susurro su nombre quien al sentir que algo la tocó y oír una leve voz reaccionó rapidamente y soltó el plato que tenía en sus manos el cual usaría para su fiesta de té.

-¡No puede ser! -exclamó la niña empezando a revolotear por su habitación pues en su inocente reaccionar estaba muy feliz por el evento que había presenciado.

La madre rapidamente al oír el sonido de un plato roto y el grito de su hija corrió a su habitación algo asustada pues no sabía que esperar, pero cuando esta entro al cuarto vio a la pequeña Holly desprendiendo felicidad sin parar

-¡Mamá! ¡Mamá! esto es increíble estaba acomodando el plato en un estante cuando de repente Panphy se movio y me habló -La pequeña alegremente alzó el peluche en sus manos frente a su madre estrujandolo para que tenga algún tipo de respuesta pero esta no se dio.

La madre aliviada después de observar que no había ningún daño grave a excepción del plato observó a su niña puso una mano sobre su cabeza y lentamente la acaricio con ternura  

-Ay Holly tienes una gran imaginación pero debes tener más cuidado la próxima vez querida sigue jugando con tus peluches yo volveré a mis asuntos.

Así la madre se retiró una vez más pero al irse la habitación quedo sumergida en un profundo silencio el cual fue roto por el más bajo sonido de una lágrima la que cayó sobre la cabeza del peluche se escuchaba como Holly empezo a sollozar pero una amable voz le dio consuelo.

-Tranquila Holly no tienes porque llorar no tiene caso que estés triste solo porque tu madre no te creyó como verás aquí estoy para tí al igual que todos ellos.

Tras estas palabras una gran cantidad de peluches se reunieron alrededor de Holly dándole consuelo y calmándola hasta que finalmente volvió a sonreír.    

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