Hasta ese día: entre el amor, la pérdida y los recuerdos.

Hasta ese día: entre el amor, la pérdida y los recuerdos.

¿Por qué me gusta escribir? Porque a veces las canciones dicen lo que uno no sabe cómo explicar.

Hace un tiempo, la canción Un millón como tú de Lasso sentía que me representaba. Llegó a mí en medio de una desilusión amorosa, cuando me sentía atrapada en un dolor que no entendía. En esos momentos uno siempre se pregunta “¿por qué a mí?”, una pregunta que muchas personas se hacen cuando están enamoradas y todo parece derrumbarse.

Hoy escuché Hasta ese día, también de Lasso, y sentí algo distinto. Para muchos, esta canción puede significar volver a creer en el amor, volver a enamorarse sin miedo, y permitirse sentir otra vez.

Pero esta canción también me llevó a recordar el Pandemia de COVID-19. Cuando dice “que el 2020 se vuelva lejano”, inevitablemente pienso en lo duro que fue ese año. Fue un tiempo verdaderamente traumático, un año que difícilmente alguien podrá olvidar. Muchas personas perdieron a alguien importante.

Yo también perdí familiares durante esa pandemia; sin embargo, nunca imaginé que también perdería a alguien que para mí fue como un padre. Alguien que imaginé presente en muchos de los momentos importantes de mi vida. Él era el alma de la casa: el más fiestero, el más divertido, el que tenía amigos en todos lados por su forma única de ser. Era quien lograba aliviar los momentos tensos o tristes con una broma o una sonrisa. Era imposible que alguien lo detestara.

Ese eras tu Pacho, Pachito.
La persona que siempre me hacía sentir como una princesa.
Y es también la persona que voy a extrañar durante toda la vida que aún me queda por vivir.

Por eso “Hasta ese día” no es una canción que uno pueda dedicar a cualquiera. Porque si te equivocas, no solo pierdes el significado de la canción… también sientes que pierdes una pequeña parte de ti.

No olvidemos el amor.
El amor por nuestra madre, por un hijo, por un sobrino, por una pareja. El amor verdadero no se limita a una sola forma; está en cada persona que nos hace sentir importantes.

Hagamos felices a quienes nos hacen sentir así.
Pero no entreguemos todo nuestro amor a quien no tiene amor para darnos.

Vivamos haciendo lo que más nos gusta.
Vivamos intensamente, hasta que el cabello pierda su color, hasta que las piernas se cansen de caminar, hasta que el pulso quiera apagarse.

Y hasta ese día, me voy a quedar. ❤️

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