HABITAR EL TIEMPO

HABITAR EL TIEMPO

Pablo Gamboa

07/07/2026

Prólogo


Hay preguntas que no buscan respuestas. Solo esperan el momento justo para empezar a habitarnos.

Estos escritos no intenta explicar qué es el tiempo. Tampoco ofrecer certezas sobre la vida, el amor o los encuentros. Simplemente es una invitación a detenernos por un instante y mirar aquello que suele pasar desapercibido; los caminos que nos transforman mientras los recorremos, las ausencias que dejan su forma y los regresos que nunca nos encuentran siendo los mismos.

Cada escrito nace de una misma búsqueda; comprender que el tiempo no es el enemigo al que debamos vencer, sino el espacio donde aprendemos a vivir, a perder, a esperar y a volver.

Quizás el verdadero aprendizaje no consista en detener el reloj, sino en habitar cada momento con la serenidad de quien entiende que nada importante puede apresurarse.

Si estas lineas consiguen acompañarte aunque sea por un instante, tal vez descubras que esta suma de letras, no hablan solamente del tiempo.

Hablan de esos momentos en los que, casi sin darnos cuenta, estuvimos verdaderamente vivos.

PG



                                01                                 

PRESENTE


El ayer ya es pasado,

el futuro, tan incierto;

los caminos recorridos

solo hablan del presente.

PG


 

                        02                         

HABLEMOS DEL TIEMPO


Hablemos del tiempo,

de ese que cuenta silencioso

las agujas del reloj,

del mismo que compartí con vos

entre instantes simples y eternidades breves.


Tirano a veces,

incansable en su marcha,

tan real que jamás pide permiso

para llevarse los días

ni para dejarnos recuerdos.


Y aun así lo transitamos,

como quien recorre un camino inevitable,

aunque de vez en cuando

nos volvamos enemigos,

él por seguir adelante,

nosotros por querer detenerlo.

PG


                             03                            

TODO SUCEDIENDO


La bóveda celeste

parece inmóvil.

Sin embargo, cambia

mientras la contemplamos.


Las horas giran.

El viento encuentra su rumbo.

La luz se entrega a la noche,

y la noche vuelve a cederle su lugar.


Todo continúa,

sin preguntarse por qué.

Solo nosotros

intentamos retener el instante.

Esperamos el momento exacto,

la señal precisa,

como si la vida pudiera

detenerse por un momento.


Pero el tiempo

no conoce la espera.

No acelera.

No retrocede.

Mientras creemos vivirlo,

es él quien, silenciosamente, nos va viviendo.

Entonces comprendemos

que el cielo nunca se resiste al amanecer,

ni el viento a su propio destino.


Todo sucede.

Todo se transforma.

Y tal vez vivir

sea dejar de discutir con el tiempo,

caminar a su lado

sin intentar vencerlo,

hasta comprender que nunca nos perteneció,

nosotros siempre pertenecimos a su instante.

PG



                               04                                

EL TIEMPO


En lo inconsciente del tiempo

habitan los ecos de aquello que no dijimos,

instantes suspendidos entre la memoria y el olvido,

fragmentos de vida que aún buscan su lugar.

Tal vez sea allí donde comienza toda espera.


En lo subjetivo de la realidad,

cada mirada inventa su propio universo,

cada ausencia adquiere un peso distinto,

y cada encuentro transforma el sentido de las cosas.

Nada es exactamente como parece cuando se siente de verdad.


En la construcción de lo abstracto,

levantamos refugios hechos de deseos y preguntas,

dibujamos caminos sobre el aire,

persiguiendo la forma imposible de los sueños,

como quien intenta abrazar aquello que todavía no existe.


Y en lo atemporal del momento,

del deseo inspirado en lo etéreo

al encuentro largamente soñado de lo real,

descubrimos que hay emociones que no conocen al tiempo,

porque nacieron mucho antes de suceder,

y siguen habitándonos, aun después de hacerse realidad.

PG



                                     05                                      

BUSCAR


No buscaba nada,

y sin embargo estabas ahí.

Tu perfume me encontró antes que vos,

como si el tiempo supiera

lo que yo todavía no.

Venía de apurar los días,

de medirlo todo en instantes,

de no saber quedarme

cuando algo merecía pausa.

Seguí el camino,

aunque sinuoso el andar,

aunque cada paso pesara

más de lo que debía.

Lento, sí…

pero hay caminos

que no se apuran,

porque no se recorren,

se atraviesan.

Cansado, abrumado,

seguí yendo,

como quien no avanza

pero tampoco se rinde.

Aprendí a detenerme

sin sentir que pierdo,

a volar alto

sin miedo a caer.

Y después, seguir,

solo cuando el cuerpo

todavía dice sí.

Aunar fuerzas,

intentarlo de nuevo,

porque bajar los brazos

no siempre es derrota.

A veces

es apenas el tiempo

acomodándose dentro de uno.

Y entonces…

sin buscar nada,

vuelve ese perfume,

como si siempre hubiera estado ahí.

No era encuentro,

era destino

llegando a tiempo.

PG



                               06                                 

COINCIDIR


Que los días te sorprendan,

que la vida te regale momentos,

que el tiempo se detenga un instante

y las charlas busquen su lugar.

Que el encuentro sea oportuno,

que llenemos el aire de historias,

que volvamos al inicio

sorprendidos de coincidir.

Porque buscarnos no fue opción,

solo estábamos donde quiso el destino cruzarnos;

y lo demás, entre palabras y silencios,

lo fuimos escribiendo despacio.

Aprendiendo que la compañía

no siempre nace de la necesidad,

sino de esa calma inesperada

que aparece cuando alguien se queda.

Aunque podamos caminar solos,

juntos la vida sonaba mejor;

más livianos los días,

más cálidos los inviernos.

Y si alguna vez volvemos al principio,

quizás descubramos que nunca hubo un comienzo.

Éramos dos caminos avanzando a su tiempo,

sin saber que compartían horizonte.

Y tal vez sea por eso

que algunas historias parecen inevitables:

porque antes de encontrarse,

ya venían acercándose en silencio.

PG



                                  07                                 

EXPERIENCIAS


Todo sucede

cuando decidimos buscar.

No gana quien no arriesga,

aunque a veces pueda doler;

porque es allí donde aprendemos,

dejando algo atrás,

qué vale la pena conservar.

Y, fieles a lo vivido,

todavía dispuestos a creer,

sin negar las huellas del camino

ni aquello que permanece

más allá del tiempo y del olvido.

Cada día va pasando

como un respiro con sentido;

la realidad apenas se deja rozar,

igual que el viento entre las hojas,

sin prisa,

sin hacer ruido.

Así avanzan los pasos,

separando los días,

trazando una línea invisible

que nadie alcanza a comprender del todo,

pero que, en silencio, nos guía.

También el camino,

tan sutil como la realidad,

a veces parece alejarnos

y otras vuelve a acercar

aquello que creíamos distante.

Y mientras el tiempo continúa,

cada historia encuentra su lugar.

Por eso sigo creyendo

que nada de lo vivido fue en vano;

que si alguna vez compartimos el mismo rumbo,

tal vez los caminos vuelvan a cruzarse.

Después de todo,

quizás el espacio y el tiempo

solo estén aprendiendo,

en silencio,

a encontrarnos otra vez.

PG



                                08                                

REFLEXIóN


Cuando no entendí,

el vacío se llenó de preguntas,

de respuestas que nunca llegaron,

de construcciones inestables

que solo fueron mías.

Y aun así,

hubo instantes compartidos,

pequeñas certezas suspendidas

que todavía conservan su luz.

Habíamos transitado el tiempo,

apenas ese instante efímero

donde todo parecía suceder,

aunque estaba construido sobre arena.

Quizás por eso permanece,

porque algunas historias no se quedan,

pero dejan su forma en nosotros.

Y volvió a suceder.

Cuando ya habías pasado,

dejaste aquel mensaje,

como el reflejo de ese hombre deconstruido

que alguna vez había sido.

Y entonces pudo nuevamente.

No para regresar,

ni para retener lo que el tiempo transforma,

sino para agradecer el encuentro,

la huella compartida,

y aquello que aprendió a florecer en silencio.

Desde el corazón dispuesto,

desde la entrega serena,

desde la certeza de quien aprendió

desde el amor.

Y si alguna vez estas palabras encuentran tus ojos,

que sepan decir aquello que nunca exigió respuestas:

que hubo verdad en lo vivido,

belleza en el instante,

y gratitud en el recuerdo.

PG



                                    09                                     

LíMITES


Que los límites

sean apenas señales efímeras.


Sí,

que se distingan solo en la distancia.

Que aquel breve instante,

irreverente y nostálgico,

llene los vacíos del tiempo.


Que el miedo no alcance

para apagar lo que sentimos,

ni la prisa nos robe

la belleza de detenernos.


Que cada abrazo encuentre su lugar,

que cada despedida

nos recuerde el valor del encuentro.


Y que, cuando llegue el final,

solo queden los recuerdos,

los momentos vividos.

PG



                                  10                                  

POR ANDAR


No por andar siempre se llega.


Cuando necesité quedarme,

mi viejo testigo el tiempo,

terminó por admitir

que las cosas suceden

cuando el camino deja de buscar acomodo

y encuentra su forma.


La lógica poco tiene para decir entonces.

Son los huecos los que terminan sosteniendo,

como el espacio entre las ramas

que deja pasar la luz,

o la silla vacía

que aún conserva el calor de una charla.


Vivir, quizá, sea eso,

ser consecuente con lo que uno habita.

No esquivar,

no inventar atajos para la conciencia,

ni estrategias para convencer al corazón

de ir donde no quiere.


Y seguir los días,

hasta llegar a ese lugar sencillo

donde el músculo que late

afloja la guardia.

Donde la calma no se persigue,

sino que se reconoce.


Donde dejamos de acomodarnos para encajar.

PG



                                 11                                  

SOMOS


Somos un diálogo interno constante,

una voz que insiste,

recordándonos que la vida siempre espera.

Amar con rebeldía.

No por desafiar al mundo,

sino por no traicionarnos jamás.

Sin medir las distancias,

dejando que el tiempo nos encuentre,

como encuentra el viento a las hojas.

Siempre ser.

Perder para volver.

Soltar para permanecer.

Y cuando todo parezca detenerse,

que sostener tenga sentido;

no por miedo a caer, sino por elegir.

Porque somos alma,

apenas un suspiro libre…

y quizá la eternidad siempre estuvo

en aquello que no dejamos pasar

PG



                     12                       

LA FORMA DEL VACìO


Y ese instante sin fin,

ese espacio para mí,

el destino lo quiso así;

volvió el tiempo después.

Como vuelven los recuerdos

a ocupar su lugar,

sin pedir permiso,

sin anunciarse jamás.

Pero el vacío, roto y todo,

sucedió que se llenó;

nada cambia cuando cambia,

todo sucede al irse.

Y el mundo no deja de girar,

testigo es el tiempo

de las efímeras horas

compartidas en soledad.

Cuando regrese, no estará

ese viejo vacìo,

ese que un día supe llenar

y el tiempo volvió a ocupar.

PG



                                13                                  

TODO PASA


Entonces todo pasa,

todo queda.

Queda el tiempo suspendido

como nubes en el cielo.


Cielo que habita en nosotros,

nosotros que estamos.

Estamos a un paso de todo,

todo presente, sin pasado.

Sin futuro.


El día comienza con los primeros rayos,

y se esconde detrás de la noche,

esa que deja de suceder con la luz.


La luz se enciende y todo cambia,

fugaz como las horas que pasan.

Lo que fue descansa en su tiempo,

como la noche después del día.


Mientras todo sigue su curso,

siempre queda un camino por recorrer.

PG



                                  14                                    

HORIZONTE


Si el horizonte cambia de lugar,

también nosotros podemos hacerlo.

Hay que seguir mirando,

porque al final están las respuestas,

esas que nunca buscamos

y que, sin embargo,

siempre estuvieron allí.


¿Acaso todo está escrito?

¿El deseo y el cuidado,

los encuentros y el camino?


Estar presente,

buscar eternidad en un reflejo,

ser la sinceridad encontrada,

refugio frente al olvido,

presencia con sentido.

Y quizás la vida sea eso,

seguir andando sin certezas,

descubriendo que aquello que buscamos

nos espera, paciente,

un poco más allá del horizonte,

donde nada se pierde.

PG



                             15                               

SIEMPRE VOLVER


Siempre volver.

Volver como las estaciones del año,

aun sin regresar intactos,

después de haber tocado fondo,

para volver a armarnos

como mejor nos salga.


Con instinto.

Con fuerza.

Persistiendo, resistiendo,

aprendiendo a levantarnos una vez más.


Como vuelve el mar

con el impulso de sus olas,

rehaciéndose en cada intento,

sin renunciar a la orilla.


Que no nos detenga

la adversidad tirana,

ni el miedo que suele vestirla.

Porque las horas y el tiempo,

silenciosos testigos,

custodios del mañana,

guardan aquello

que todavía no ha sucedido.


Porque el tiempo nunca se detiene,

y mientras avance,

siempre existirá un camino de regreso.

PG

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