La soledad solo nos hace buenos para espiar,
es el punto exacto para una espera.
¡Que se vuelva ella la excusa perfecta para amar!,
que rumores desesperados y jergas proscritas lo alaben también,
y que cuando pregunte al mundo, dónde se encuentra,
el mundo responda: «pero si solo es un hechizo sin resolver».
Gorriones mudos
y ladridos de perros abandonados me agotan.
Ojalá el amor no descanse nunca.
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