Hoy el sol celebra su ser
y aunque mis brazos no la puedan estrechar,
sé que ha buscado refugio
donde al fin encuentra paz.
Yo quise ser la luz de su mañana, el tierno abrigo que calienta su pecho.
pero él huía como el viento en la ventana,
dejando huellas de una fría negación y en el fuego de este amor que era un altar; mientras jugaba con mi humilde devoción,
mi herida alma se cansaba de esperar.
Partía en silencios que duraban largas eras,
sin un destello de empatía o compasión,
dejando en ruinas mis eternas primaveras y este esclavo corazón.
12/07/2025
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