Día 1
… Y en un instinto casi animal, me lanzo a tus labios, presionándolos con fuerza, transmitiendo en un beso el deseo que siento de fundirme con tu piel, sintiendo tu respiración interrumpida, tu barba rozando mi rostro, te cubro de besos, no sé si esto vuelva a repetirse, debo memorizar con mi gusto cada centímetro de tu semblante. Recorro con mi lengua tu cuello, tu pecho… si, tan exquisito como lo había imaginado, mientras realizo un mapa completo de tu cuerpo, recorres con tu mano lo que puedes de mí, porque te estudio tan detalladamente, al punto de no estar quieta, te doy la vuelta veo esa espalda como un lienzo divino que debe ser saboreado y acariciado con mis sentidos, sigo mi expedición … ¡No puedo creerlo! he llegado a tu vientre, antes de acariciarlo lo contemplo, lamo esa piel bronceada que ha empezado a destilar un perfume tan propio de ti que me embriaga, bajo un poco más y me encuentro con tu miembro erecto, firme de un tamaño y grosor envidiable, tal como la fotografía que me enviaste, puedo notar la sangre que corre por sus venas resaltadas, no me doy cuenta y en un instante lo he aprisionado en mi boca. A este punto no podemos emitir frases coherentes en un lenguaje convencional, pero en el idioma del deseo entendemos perfectamente lo que significa cada gemido, casa suspiro, cada respiración; la excitación ya se ha apoderado de cada partícula del ambiente, el dolor que provocas al halar mi cabello, para realizar un vaivén al ritmo que te enciende, es imperceptible, solo puedo pensar en lo delicioso que estoy saboreando delicioso ejemplar; pidiendo entre gemidos que derrames tu dulce néctar en mis labios….
Despierto, con el corazón acelerado, húmeda de deseo y con una pregunta en mi cabeza… ¿Hasta cuándo seguirá torturándome el mismo sueño?

Día 2
Otro día sin novedades, no me has escrito, un poco decepcionada me alisto, hay que trabajar.
En la oficina tomo mi café frente al computador, no desayuné, siempre se me va la corta mañana y no alcanzo a probar bocado, pero comer algo ligero y con la tranquilidad que mi esposo y los niños tienen listos sus alimentos, hace que pueda relajarme y disfrutar de mi taza … sí, soy casada, exageradamente atraída por un hombre que no es mi marido… largo suspiro.
No puedo ocultar mi nerviosismo, tengo que pensar en enviar ese correo, le veo entrar, me da un saludo trivial igual que al resto para no perjudicar nuestros puestos, le correspondo, fingiendo ligereza, no es nadie importante para mí.
Por fortuna adentrada la tarde el cliente que hemos perseguido por meses nos ha contestado, le envío un mensaje dándole las nuevas, comparte mi entusiasmo y aprovecha para usar su lado pervertido invitándome a llevarle los documentos a su cubículo, me hace una pícara sugerencia que no puedo rechazar: «esta vez, mientras todos estén distraídos, puedes tocármela»… ¿Cómo dejar escapar tan lujuriosa oportunidad?. Al llegar, está tal como me lo dijo, iniciamos con una plática meramente laboral, hasta que se acerca y empuja mi mano hacia su entrepierna, puedo sentirlo, lo acaricio, definitivamente no mintió con la fotografía!!!! Lo que palpo es increíble, mi tacto puede corroborar lo perfecta que está esa creación, automáticamente, siento mis interiores mojados y los pensamientos se me están nublando, tengo que soltarlo antes de cometer una locura, me corresponde con una nalgada, un guiño de ojo y un: «¿ya viste como me pones?»
¡Diablos!!! esta noche será larguísima, esto no me va a dejar dormir.
Día 3
-¡Hola amiga!, ¿qué cuentas?, ¿cómo estás tú, los niños?
-Todo bien Medra, estamos sanos que es lo importante.
-¿Y?….. con el otro asunto, qué has hecho?
-Nada amiga, eso me tiene mal, no he logrado dormir y cuando logro hacerlo es para tener sueños mojados, esta situación está por volverme loca.
-Ja, ja, ja, ¡Noooo! qué pasa contigo, por qué tanto revuelo con este tipo,
-Pues, no sólo es por él Medra, sino por todo mi entorno, ¿sabés las dimensiones del problema que tendría si llego a materializar mi deseo?, además José me lleva y me trae, no puedo escaparme, pero creeme que esto me tiene más loca que una cabra. Te juro que no quisiera ser así, desearía ser una mujer normal, enamorada de su marido, de su familia y sin ojos para nadie más. Pero este hombre en particular ha despertado en mí tanta sensualidad que por años he reprimido, al punto de no sentirme plena con nadie.
-¡¿Qué?! No puede ser, ¿cómo es posible? Te daré un mal consejo, al final, te sacrificas tanto y nada vale la pena, date un gusto, un relax, hasta que no te comas ese bocado, no lograrás dormir.
Por otro lado, nadie se merece que uno renuncie a sus deseos, se niegue lo que quiera, porque cuando te desechan, vale una mierda todo sacrificio que hallas hecho. Ya no la pienses tanto, sólo déjate llevar, y que pase lo que tenga que pasar.
Sí que te dejó trastornada la foto ja, ja, ja.
-Ay amiga, es que la tiene buenísima, al punto de quitarme el sueño. Gracias por leer mis locuras, te dejo para que vuelvas a tus labores.
-Para eso estamos, no dudes que cuentas conmigo, por ahí te escribo mañana, y no te olvides de ponerme al tanto si algo pasa.
-Claro, cuenta con ello, besos.
Día 4
¿Por qué las cosas deben ser así? Tengo a este hombre al lado y puedo cogérmelo toda la noche y no quedar satisfecha.
Estoy con él y deseo que sea otro quien me penetre, me tome, me arrincone contra la pared, pecho contra pecho, que coloque mi pierna alrededor de su cintura, sentir cómo me enviste con su pene tan delicioso, que nos fundamos en un beso húmedo, mientras acaricia mis nalgas, sube hasta uno mis pechos, palpándolos, chupándolos, mordisqueándolos, hasta hacerme venir de placer, pero no contento con eso, cambiamos de posición, estoy a lo perrito, sintiendo como me penetra suavemente, mientras con una palmada impacta mi nalga derecha, lo que me excita y me hace pedirle más, la velocidad aumenta, y la fuerza con que me coge también. Lo único que alcanzo a escuchar es: «Duro, duro, duro, si, si, si» y caigo en cuenta que soy yo, siento cómo fluctúa en mí su semen, en mi cuerpo aún excitado, sudado y cansado.
¡Mierda!, la maldita imaginación me ha traicionado, todo lo he soñado.
Día 5
Estoy empezando a envidiar a mi gato, sale cuando quiere, coge con cuanta hembra desee, sin ser juzgado y mejor aún sin culpa ni remordimiento.
Sigo sin entender qué tiene este hombre que me ha vuelto loca por completo, hace que tenga los más deliciosos orgasmos sin siquiera haberme puesto un dedo encima, enciende mi libido,saca esa perra que hay en mí. Deseo tanto poder estar con él, ambos sabemos que no hay amor, no estamos enamorados uno del otro, también evitamos hablar de nuestras familias, solamente somos el lugar feliz uno del otro, un refugio para salir de la realidad tan fastidiosa que vivimos. Nos transportamos a una realidad alterna, donde sólo existimos él y yo.
Sí muy egoísta de mi parte, pero el 99% de mi tiempo es para los demás, este 1% voy aprovecharlo para saciar mis más bajos deseos, pero debo conformarme con simples mensajes, fotos y palabras sucias que alimentan mi lujuria frustrada.
Hoy es viernes, el fin de semana se me hace largo, sin tus mensajes que por precaución evitamos enviarnos cuando estamos en nuestros hogares. No sabré de ti hasta el lunes que regrese, y entonces se repetirá el mismo ciclo hasta que uno tome la firme decisión de mandar al diablo el código de ética, fidelidad y tanta falsedad que la sociedad ha impuesto para hacerlo todo a escondidas.
Hasta entonces, estarás conmigo, sólo en mis sueños.
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