Y… al final… por desgracia no fui aquel al que ella eligió para acompañarla el resto de su vida y duele, dolió y lo más seguro es que siga doliendo porque… no tienen ni PUTA idea de las ganas que tenía, yo, para ser el que ella elija. Pero por desgracia no lo hizo y… ahora todo lo que me queda es… ver a esa luna, tan lejana, que sale todas las noches y me ve fumar los sentimientos que tenía por esa chica que me alegro los días, me queda ver la luna y pensar que desde algún lugar muy muy lejano ella también la está viendo y pensar que ella piensa en mi…

Y… al final solo soy yo, soy lo el imbécil que la espera con la misma ilusión que tenía cuando iba a clases y la veía sentada a mi lado y mientras me agarraba de la mano yo pensaba en lo bonito que sería la eternidad si ese instante fuera la eternidad, pero… todo tiene un final y nuestro final no tardaría en llegar, yo no tardaría en volver al nihilismo que tanto tiempo habite, que tanto tiempo me está persiguiendo y todo el tiempo que me va a seguir persiguiendo.

Y… al final, la respuesta a todas mis preguntas la tenía frente a mis ojos, claro, la tenía cuando la veía a ella, con su cabello de fuego y sus ojos inmensos.

Y ahora… creo que el final… siempre estuvo ahí, siempre estuvo en cada momento que la dejaba en su paradero y me regresaba a casa, dónde, por cierto, odiaba llegar pues es en ese preciso instante donde tenía que volver a casa que mi cerebro volvía a su realidad, una realidad tan vacía y tan deprimente que me carcomía el alma y me drenaba las ganas de seguir con vida aunque… a decir verdad hace mucho que ya no vivía, solo vivía en los recuerdos que cree con ella.

Y para cerrar esto… si algún día lees esto… quiero que sepas que… te voy a seguir esperando, voy a seguir rezando para que vuelvas, voy a extrañándote pues no sales lo vacía que puede ser mi existencia.

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