Escribe ebrio y furioso

Encuéntrate en la penumbra de un bar,
con un vaso de whisky en la mano,
escucha el murmullo de las almas perdidas.
Deja que tu tinta se convierta en sangre,
que tu pluma sea un cuchillo en la noche.

Cada palabra sea un punzón,
un eco de dolor y deseo.
Que la página sea un espejo roto rebanando la garganta del rapsoda.

Bebe hasta que el mundo se desdibuje,
hasta que las palabras fluyan como veneno.
Escribe con furia, con rabia,
como si cada letra fuera una puñalada.

En la quietud de la madrugada,
deja que tus pensamientos sean fantasmas.
Que la prosa, tu única amante,
te desgarre con sus uñas, te marque con sus dientes,
y te deje sin aliento en su furia.

Escribe ebrio y furioso,
con el corazón desbocado,
buscando en cada línea,
la redención en la locura.

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