Con pluma, tinta y papel,
me puedes encontrar cada día,
con los sentimientos a flor de piel,
contemplando y observando
como se viste y desviste el día.
Bajo un cielo azul añil
en una mañana soleada,
recogiendo su manto, de fino tul,
para vestir la negra capa
cuando el sol ya se escapa.
Con la ayuda de mi pluma,
que se sumerge en la tinta,
llega la magia al papel,
se van uniendo las letras
creando versos sin final.
Me gusta escribir a mano,
siento muy frío el teclado,
y los rasgos me hacen guiños
mientras perfilan los versos
dibujando sentimientos.
Sigo escribiendo despacio,
mostrando el paisaje en mis versos,
recordando olvidadas promesas,
sintiendo la caricia del viento,
borrando pesadillas, desvelos, penas.
Noto el papel mojado…
una lágrima se ha escapado,
corre, emborrona la tinta,
el papel se estremece, se rompe,
se queda pegado a mi mano.
¡Qué mágica es la poesía!
siempre me permite pintar,
dar pinceladas de color
al triste y oscuro mundo
que vemos alrededor.
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