Él ya no está

Debía escribir algo con la palabra “abuelo”, lo que ellos no sabían es que su significado era lejano para mí; quien fuera mi único abuelo había muerto un número de años de los que no tengo memoria. El que fue su último cumpleaños con vida no me aparecí por su casa, cosas más importantes me ocupaban, un par de meses después él ya no existía, y mis memorias se desvanecían junto con su sonrisa. Mis sueños lo revivían, como si ese final suyo se hubiera borrado de la línea temporal de ese mundo, él volvía a respirar y sonreír y todo se había olvidado. Yo no decía nada para no asustarlos, su regreso a la vida era un milagro… y permanecería así hasta que despertara de ese sueño; y despertaría con lágrimas en los ojos, y una punzada en el corazón.

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