El nuevo orden

El nuevo orden

Angel SO

24/04/2021

Por José Angel Siles Ochoa

A decir verdad, ya ni sé cuándo cuando fue que cambio todo lo que me rodea, desde que ese virus apareció parece que que el mundo que conocía se fue de repente sin decir adiós, pero no es momento de pensar en el pasado, tengo que ir al supermercado por la comida, con lo poco que me pagaron en la fábrica de cubrebocas debe alcanzarme al menos para comer hoy y mañana, y hablando de cubrebocas casi olvidó el mío, debo darme prisa, la tienda no tarda en cerrar con eso de las aglomeraciones ahora cierran a las 5 de la tarde, mejor me muevo. Al menos el transporte va un poco vacío, es lo único bueno que evite las aglomeraciones, ya estaba arto de venir amontonado con toda la gente que venía de su trabajo todos los días, al menos llegué rápido al supermercado, solo tengo que formarme para tener un lugar ya que solo se permiten cantidades pequeñas de gente en la tienda, espero no tardar mucho. Al fin puedo entrar, necesito tomar mi temperatura y tomar gel antibacterial, que párese solo agua pero bueno, así son las nuevas normas, ahora debo ver si encuentro una bolsa de arroz, al parecer el virus hizo que la gente entrara en pánico y saquearan las tiendas comprando todo para no tener que salir de casa, suerte por ellos que trabajan y ganan lo suficiente para no tener que salir de su casa, en cambio yo tengo que arriesgarme a salir y evitar contactos con otras personas, pero bueno ya tengo lo suficiente ahora debo regresar a casa lo más rápido posible si no quiero contagiarme y terminar entubado en un hospital esperando solamente mi recuperación o mi muerte. Y ahora que estoy seguro en mi casa solo me queda preparar mi comida de hoy, espero que me sobre para dos días más, con eso de que no sabré hasta cuándo me pagarán de nuevo, mejor me aguantaré el hambre, y cuando termine de cenar solo me queda irme a dormir, pues ya es hora del toque de queda, ya no se puede salir, solo queda ver la televisión o leer un libro, yo prefiero dormir, mañana tengo que salir a trabajar de nuevo, y hacer lo mismo de hoy y ayer, y la semana pasada, y el mes pasado, hasta que todo esto acabe y pueda recuperar la libertad que si soy sincero, ya no recuerdo el día que la perdí.

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