EL hombre detrás de la música.

EL hombre detrás de la música.

Ruben Ielmini

27/07/2026

Se abrieron las puertas de la entrada al salón de la Villa Victoria, cuando las luces ya estaban encendidas . El público entró buscando una noche de jazz, un momento para dejar afuera las preocupaciones y dejarse llevar por la música. Nadie imaginaba todo lo que había ocurrido antes de que el primer sonido llenara la sala.
Mientras algunos acomodaban sus butacas, un hombre revisaba por última vez que todo estuviera en su lugar. Un cable, un micrófono, un instrumento, un detalle más. No buscaba aplausos, buscaba que la música pudiera nacer perfecta.
Durante tres días había vivido entre horarios, llamados, equipos y responsabilidades. Había recibido músicos que llegaban desde lejos, había madrugado para estar en una terminal, había cargado elementos y había trabajado junto a quienes hacían posible que el escenario cobrara vida.
Cuando finalmente llegó el momento, las luces iluminaron el escenario y desde el fondo del salon apareció un personaje de chaleco con un sombrero gardeliano y comenzo a hablar microfono en mano era el presentador, haciendo un breve relato, un viaje al pasado de la historia del jazz, sus comienzos los sonidos, las primeras bandas, no faltó el recuerdo de un grande, Astor Piazzola, un vanguardista muy criticado por quienes no entendian a ese fuelle y esas musas que lograron transponer las fronteras esa, su música, se escucha en todos los continentes, como el jazz,  seguidamente la música comenzó a viajar por la sala del brazo de las tres bandas.
Entonces ocurrió algo curioso: para la mayoría de los presentes, él… era simplemente uno más de los músicos que estaban allí arriba. Pero para alguien sentado entre el público había una historia mucho más grande.
Ese espectador no solo escuchaba una melodía. Miraba el camino recorrido.
Veía a un chico que a los 18 años recibió la mayor sorpresa, su primer bajo, a partir de entonces empezó a descubrir la música. Veía al joven que eligió un instrumento y una pasión. Veía al hombre que ahora no solamente tocaba, sino que era capaz de reunir personas, crear encuentros y hacer que otros artistas compartieran su arte.

Nadie vio los años de esfuerzo. Solo vieron el concierto. Pero cada nota llevaba escondido el sacrificio de una vida. Por eso aquella noche no aplaudían únicamente a un músico.

Aplaudían al hombre detrás de la música.

Ese espectador tenía un motivo diferente para emocionarse, porque esa noche el protagonista no era solamente el jazz.
El protagonista… era su hijo.
( Dedicado  Leo)

ilustracion IA

Musica: Fusion jazz Funk 

Etiquetas: jazz musica bajista

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS