El Funeral Solitario.
El mundo se ha despedido de mí, mi alma ha escapado del cuerpo.
Hoy Me encuentro enterrado y difunto en un campo desolado y desierto.
Una experiencia extraña, debido a que nadie me acompaña; no lo comprendo,
puesto que en vida jamás fui un tirano o alguien siniestro.
Mi alma llora esperando la presencia de algún amor del pasado, pero el tiempo transcurre y en definitiva nadie ha llegado; aún conserva la ilusión de que llegue un amigo de la juventud con el que alguna vez compartimos un trago. Sin embargo, el tiempo transcurre y en definitiva nadie ha llegado.
Quizá en la vida cometí una serie de artimañas, pues mi objetivo era triunfar entre este mundo plagado de alimañas, arriesgué mucho y de hecho lo hice, pero destruí todo lo que alguna vez quise.
Entre triquiñuelas vengativas y pírricos triunfos hoy me despido. Solo, sin familia y sin amor en este fúnebre nido; en donde quizá ni los dioses se apiaden de mi espíritu y la luz me abandone para siempre en esta fría noche de noviembre.
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