El desnudo corazón

El desnudo corazón

Alonso Rivera

18/08/2018

“No temas, nada te sobrevendrá, ya no hay violadores de tumbas.”

Extracto de la piedra de la locura – Alejandra Pizarnik

Ya la noche me hace cristalino los deseos
me desvelo esperando tal vez la cálida y desesperada muerte
quizás, caminando en círculos las violadas sensaciones mentirosas
soy un calvario de tiempos modernos, sin embargo no pido nada más.

Tuyo es el jubilo, en la locura de tu sonrisa que aún sostienes
como por ejemplo mis lágrimas, que pesan una vida entera
no se pueden medir en conceptos científicos, la ciencia nunca fue lo nuestro
los corazones rotos merecen algo más que la teoría de una mezcla cierta
y si aún era tuyo el jubilo, desea que la muerte no nos persiga
de su manera tan matonesca de decirme que me espera, pero que no entiendo
porqué aún no me puede llevar en su misericordiosa alevosía.

Sin embargo, nuestro es el jubilo
bajo la roca endeble, que parecieran ser mis temores
los temores de ser grande en un mundo de gigantes
pero no de cualquier gigante, sino de aquellos que sobrepasados en sus dichas
no temerán en pisar la tierra húmeda bajo las millones de hormigas sobreviviendo
y aún así, el tiempo es nuestro, no le encuentro utilidad,
pero sé que es nuestro, ya nada nos detendrá.

A veces me pareciera ver la luz brillante, escondida entre las sabanas miedosas
no sabría si esconderme o enfrentarme al mundo, no, no me dan los huevos
si tal vez no hubiera tantas luces penetrando la desnudez fuera de mis ojos
ya no existiría ese lobo feroz pretendiendo ser un ciervo
y ni siquiera existiría ese ciervo, ni el pasto que es su alimento
ni la nada misma, seria la deconstrucción de los alvéolos enfermos
de los pilares hechos de paja y de la nada sosteniéndolo todo
un ocaso de nihilismo bañar la duda mutua
¿Qué somos?
¿Qué soy?
¿Qué hago aquí?

¿Qué somos?… y por tanto caminas sin rumbo alguno
mientras el corazón se encuentra anoréxico de tanto rogar que le quieran
¿Y porqué ruegas? me preguntaba a los quince, a los diecinueve, a los veintidós
Porqué ruegas cuando sabes no te quieren… eso te hace débil
y convaleciente te dignas a contestarle a la próxima que venga
“… es que el amor” y nada, ya no puedes cargar las tumbas de tus cuerpos malditos
ya no puedes cargar la duda melancólica
pero a pesar de todo, aquí estas amando
a la espera de cargar otros cuerpos
y el tuyo.

El desnudo corazón

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