Bajo
infinita bóveda celeste, al este
contemplo en
esta noche el universo inmenso y pienso:
como
fulguran radiantes estrellas, ellas
acompañan mi
soledad infinita, grita
todo mi ser
en el silente espacio, despacio
que no hay
prisa en el éter sumergido y pido
pletóricos
de gozo mis sentidos, asidos
del espeso
silencio compactado, atado
con
invisible cuerda esté mi ego, ruego
la humildad
ilumine mi existencia, sentencia
que en esta
noche majestuosa impera, afuera
donde se
observan las constelaciones, lecciones
de belleza
genuina e imponente, la mente
del ser
humano grande en su jactancia, arrogancia
no debe
haber en condición humana, cercana
llena de
encantos y sutil belleza, se expresa
la sencillez
cantando a la grandeza.
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