Abrió sus puertas y me abandono un atardecer de agosto,

me dejó heridas en carne viva, estacas de dolor en el alma

montón de temor y una luna moribunda en mi casa, en mi cama…

¡Dios! ¿Podré respirar con el dolor empotrado en mi corazón?

Podré alguna vez volver a abrazarme con el amor ¡Pasión!

Cuando el dolor nos atrapa nada vuelve a ser lo mismo ¡Nada!

Van y vienen los días de agosto llevándose su amor sin regreso,

me dejó en el instante donde principiaba la dicha de mi alegría,

de pronto, se apagaron las soles de mis ojos con su indiferencia,

su desamor se hizo un mordisco mortal infectando mi existencia…

Incurable es el villano desengaño cuando el amor nos traiciona,

es una condena su desamor como garrotes de dolor en el alma…

Sé que no volverá conmigo, ni está noche ni mañana ni jamás,

no hay verbo que pueda aliviar mi corazón lacerado de añoranzas,

¿Cómo sofocar la flama de su efímero querer alumbrando mi sendero?

Teas encendidas, flamas que aún queman con sus amores de antaño.

¡Cómo olvidar la memoria ardiente de sus ojos y en mi boca sus besos?

Me lastima su ausencia agujetas de dolor en el alma ¡Que extraño!


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