No creo en la Felicidad. Creo en los buenos momentos.No creo en la muerte. Sí en el eterno retorno.No creo en la “higiene mental” como sinónimo de normalidad. Creo que se vive mejor en los límites de la cordura. Allí no nos normalizan, somos ingeniosos y disruptivos. Absolutamente creadores y dueños de infinitos abismos. Que ya no asustan y que solo desafían.Creo en Nietzsche cuando afirma que no hay hechos sino interpretaciones. Miramos todo con tanto subjetivismo que interpretamos y nos interpretamos según fuimos arrojados al mundo.
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