Cuento cuántico

Abrí el libro en la pagina 27 ¿Cómo escribir un cuento cuántico? leía el título. Un tal Luis Borges, que trabajaba impartiendo talleres de escritura creativa en Fuentetaja, explicaba de forma extraña el proceso de escribir cuentos cuánticos. ¿Qué es eso? pensé y comencé a leer su texto:

Viajamos en el tiempo, pero qué pasa cuando mueres, el tiempo se detiene, al menos para ti, y tus moléculas, tus átomos van transformándose en otras conexiones que serán otra cosa, pero llevarán impregnada la esencia de tu ser. Cuando escribes, el tiempo es tu memoria que va llevando esencias de todos los que venían antes de ti. Por eso al escribir vamos recordando no solamente lo que hemos vivido si no todo lo que también está ahí. Somos miles de personas que vamos dejando en la blancura de la página su propia impronta.

¿Qué es esto? ¿Cómo puede ser esto verdad? Al momento pensé que estaba soñando. Seguramente pronto me despertaré, me dije. Y vi a un hombre de nombre Rubén acercarse a mí. ¿Tú eres la chica que sueña? Sí, le contesté. Te están esperando en el aula del taller de cuento. Gracias, le dije, pero no me moví, pues estaba soñando.

Me quede ahí un rato, divagando sobre la posibilidad de llevar miles de esencias de otras personas dentro de mí. Al principio esa idea me había asustado, pero comenzaba a gustarme. Me sentí como una especie de ente sobrenatural que de un momento a otro despertaría más sabio. El problema era que no despertaba. ¿Cuánto tiempo necesitaré para despertar? ¿Y si no despierto nunca? ¿Estaré aquí encerrada en este limbo por la eternidad? ¿Qué hago? ¿Cómo me despierto desde adentro?

El pánico empezó a invadirme. La culpa la tiene ese maldito libro que apareció en mi sueño. Tal vez si vuelvo a leer en sus páginas… me dará una solución. Busqué le libro, pero parecía no estar ahí donde lo había dejado, así que decidí entrar al aula del taller de cuento del tal Luis Borges para buscar el libro. El aula estaba vacía, las ventanas cerradas, pero ahí estaba el libro, sobre la mesa de escritura. Lo abrí en la página 33 ¿Cómo despertar de un cuento cuántico? leía esta vez el título.

Viajamos en el tiempo, pero qué pasa cuando mueres, el tiempo se detiene, al menos para ti, y tus moléculas, tus átomos van transformándose en otras conexiones que serán otra cosa, pero llevarán impregnada la esencia de tu ser. Cuando escribes, el tiempo es tu memoria que va llevando esencias de todos los que venían antes de ti. Por eso al escribir vamos recordando no solamente lo que hemos vivido si no todo lo que también está ahí. Somos miles de personas que vamos dejando en la blancura de la página su propia impronta.

Pensé que me había vuelto loca y quise volver al lugar de mi partida, giré mi cuerpo para salir corriendo de la habitación y en ese momento me desperté, con el libro en la mano.

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