El día que él me adoptó, me vestí de traje y corbata (es simbólico, tengo 16 y no me sé hacer el nudo).
El día que él me adoptó, lo esperé desde la noche anterior y me peiné cuantas veces lo necesité (más de 100)
No paré de preguntarle a mi mamá cómo era, quería saber las cosas que le gustaban y si se iba a comer mis pimientos (con suerte se los come)
El día que él me adoptó, mi mamá me llevó a comprar su cama y sus cosas, le dí mis ahorros…
El día que él me adoptó, nos tomaron una foto, la guardé en mi corazón…
Entonces me contó, que tuvo una pata rota y neumonía, dijo mi mamá que había ido a la guerra y regresado sano y salvo porque conocerme…
Le gustan los arándanos, el pan, las fajitas, la sandía, el queso y comerse mis tareas (juro que es cierto).
Sus ojos parecen dos puntitos, su nariz es un foco y no he logrado descifrar la forma de su cuerpo…
El día que él me adoptó, le quise cambiar el nombre, el quiso conservar el mío…
Quería tener un perro, nunca lo tuve…
¿Qué de quién entonces estoy hablando?
Splinter Marcelino es mi mejor amigo
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