Una vez vi como la noche se transformaba en día

y al agua de lluvia decidiendo ser mar o ser río.

También  sorprendí  al otoño  volviéndose invierno.

Apresurdo, animaba a las hojas

que lanzaran al abismo,

sus naranjas composturas.

Miro sobre mí, y veo el milagro de la hipocresía,

revoloteando entre la gente y escondiendo sus espinas.

Una vez vi a un hombre joven, convirtiéndose en un viejo atónito.

Y yo, yo solo soy  un anciano que espera al hijo que no recuerda.

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