Por qué cuando tomo clonazepam todo me cuesta menos. El trabajo me es mas llevadero. Lo bueno del geriátrico que las consigo facil. No me juzguen. Me pagan una miseria. Aca hay cuartos llenos de medicamentos, entre ellos, los ansiolíticos, abundan, y cuando me falta, tomo un blister como parte de mi salario. Cuando tomo clonazepam siento esperanza que todo va a cambiar. Que mi triste y austera vida va a cambiar. Austeridad me sobra. Es increíble como mi vida se redujo a pagar el alquiler, la luz y el gas. En base a endeudamiento. No hago otra cosa que llegar de trabajar 8 horas, bañarme y no como un acto de relajación, e irme a dormir hasta las 9 de la noche. Pero volviendo al clonazepam, cuando despierto de esa siesta con gran desasosiego, me tomo un cuartito de ansiolítico y vuelve la paz, la calma, la lágrimas se cortan, vuelve como una especie de esperanza, vuelven los recuerdos y momentos más lindos: los familiares, los festejos de cumpleaños y las fiestas, los del trabajo bueno, los de los 8 y 9 en los exámenes de la carrera de publicidad, los momentos con amigos, con un maravilloso novio que tuve y al cual perdí por mi mala suerte y digo por mi mala suerte porque tuve que dedicarme a cuidar a mi familia. El quería seguir conmigo pero yo sentía que le arruinaba la vida. Lo sacrificaba. Yo no tenía tiempo para el. Por eso lo dejé ir. Pero era de los buenos. Ahora está con una chica que conozco y se la merece. Ambos se merecen porque son muy buenos. Todo esto lo puedo poner en palabras también porque me acabo de tomar un cuarto de ansiolítico. Mi vida era perfecta hasta que mis padres enfermaron y tuve que cuidarlos. Cuando murieron quedé sola ahí en mi casa hasta que me mudé a un lugar más barato porque no pude seguir pagando el alquiler. Sin mencionar -que lo escribire mas detalladamente en otro posteo- que a los pocos meses fallece un gran amigo de la secundaria que ademas me estaba ayudando a restablecerme en el mercado laboral. Pienso que si pudiera pedir un deseo volvería a esos tiempos. Y le diría a Diego, mi novio en aquel entonces, que no se vaya. Tal vez no lo estaba esclavizando y quería estar conmigo a pesar de todo. A pesar de que era una chica de 25 años en un cuerpo de señora de 60 mal vestida y abandonada cuidando a mis padres. El me quería pero sentia que lo estaba presionando a llevar una vida que ni los viejos se la dan. Ayudándome a cuidar a mis padres. A sus suegros. No estábamos siquiera pudiendo convivir. Lo dejé ir. Y así pasaron 10 años de mi vida. Cuidando a mis padres. Hoy con 36 sólo cuento con la compañía de una pastilla que me ayuda a levantarme todos los dias a las 5 de la mañana para ir a trabajar por muy poca plata a un geriatrico. Para poder pagar un alquiler de un departamento que se viene abajo.
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