Recuerdos
Una muerte, mil recuerdos y un sin fin de porqués
Quedo todo sin decir, para nada una explicación, mucho rencor en nuestros corazones, una petición cumplida y un regreso con un adiós. Eso fue todo los que nos dejaste porque lo demás, nos lo negaste padre
Hay días llenos de viento,
Hay días llenos de furia,
Hay días llenos de lágrimas,
pero también existen días llenos de amor,
que nos dan el coraje para seguir adelante….
Enviado por un compañero de trabajo de CORISA a su hija Nirva
Faltaron muchas cosas por compartir…
Tu Nieta Marlys
Tal vez no fueron muchas las cosas por compartir, tal vez fueron todas, tal vez tu venda de 30 años no te permitió vivir a plenitud, tal vez tu dolor, tu rencor, tu frustración y el miedo a decir me equivoque fue el sello de nuestras vidas, tal vez…
Papa con mi mama surgiste, echaste para adelante y fuiste el Sr. Don JuanZapata y luego…. Regresas para ser el viejo juan…
Tu hijo Epifanio
Mama nunca se equivocó… todo aconteció como ella así nos lo dijo, llegara con una mano adelante y otra atrás y así fue. Tal vez viviste una mínima parte de lo que nos hiciste vivir cuando nos abandonaste, solo tú lo sabes…
Juan llegaste a tu casa de donde nunca debiste habersalido. Palabras de Tu Hermano Pacho cuando entrabas en el ataúd al hogar de tú única y verdadera familia.
Sería bueno recordar ahora cuando tu hijo Epifanio tal vez con todo el dolor del mundo y un gran rencor atrapado en su pecho te dijo:
Cambiaste a tus hijos por una cuca…
Dedicatoria:
A todos aquellos padres y madres, que con hijos; se olvidan de que cada instante, cada minuto, cada vida, esta sesgada por las decisiones que como pareja cabezas de una familia deciden en algún momento tomar y que destruyen el futuro de sus hijos, no tanto por las decisiones sino por el abandono.
Eternamente Enamorado
Hoy hace tres semanas que murió papa. Parece que fue ayer y de verdad fue ayer, aunque para nosotros papá, hayas muerto hace más de 20 años, pues así lo fue para mí. Tal vez no sea el mismo dolor, o tal vez sea mayor, eso hoy, de verdad no lo sé. Lo único que si puedo asegurar, es que me causaste mucho sufrimiento y que partiste esta vez para siempre, tal vez, sin saberlo.
Cuánto daño, cuanto sufrimiento, cuantas penas, cuanto trabajo causo aquella partida en donde se te olvido que existíamos. Desmoronaste a una familia, tal vez la más envidiada de la época. Una familia en pleno auge, con un futuro en donde la mayoría deseaba estar. No supiste valorar lo que tenías y tu debilidad, tal vez de hombre, fracturo aquel cuento de hadas que comenzaba a escribirse en nuestros vidas, quizás para buscar otro rumbo promisor para ti, quizás, porque las responsabilidades te agobiaron, quizás, porque las tentaciones de la vida te hicieron débil. De lo que si estoy segura, es que tus actuaciones fueron las de un hombre eternamente enamorado que no supo arrepentirse y pedir perdón y que el orgullo lo consumió.
Hoy comenzamos a vivir una etapa sin respuestas, o tal vez, con aquellas que nuestra suposición esboza. Sé que tus últimos días, fueron tranquilos para ti en gran parte, pero tu conciencia era atropellada cada vez, por realidades que viviéndolas a cada momento de estos días, te hicieron ver lo equivocado que estuviste y todo lo que dejaste atrás por tantos años, tus hijos.
Que te dedicaste a valorar la sangre de aquellos que siempre te abandonaron, que nunca te valoraron y que solo se aprovecharon para satisfacción propia. Eso fue muy doloroso para ti, eso se notaba, cuando tu mirada perdida en el espacio te remontaba, a los instantes de felicidad que tuviste al lado de la mujer que murió sin dejar de amarte.
No recuerdo hoy un instante, en los que tu hablaras de tus últimos años, siempre hiciste alusión de tu llegada a Venezuela y a escuchar los cuentos de nuestras travesuras como niños, de las que tú nunca supiste que hicimos sino ahora.
Las confesiones de tus miradas eran tan arrepentidas que no pudiste ocultar la plenitud, la alegría, la pasión cuando aquella tarde me hiciste sacar la foto tuya cuando estabas joven que el enviste a Marlys, tu nieta, hace años atrás y aquella foto, que es la única que tengo, del matrimonio tuyo con mamá para mostrárselas a Yohana y Arelis y que vieran lo buen mozo que eras; pero, gran error, no pudiste ocultar la invasión de recuerdos placenteros que tuviste al ver la foto de tu matrimonio.
¡Ños!, tu típica expresión, con la foto en la mano, reíste al recordar que ese día, mi tío Carlos, te llamo para que le hicieras un mandado y en realidad fue para encerrarte en la casa no fueras a arrepentirte. Pero se te veía el orgullo de ese día y luego los recuerdos nuevamente te invadían al regresar al cuarto y de nuevo la mirada se te perdía en los recuerdos.
A partir de allí, cada momento en el que tus sentimientos te lo permitían me decías: “yo a tu mamá la quise” y comenzabas a relatarme momentos de sus vidas. Cuando vivieron en la Colonia, lo bien que te llevabas con mi abuela Francisca y de cómo se sentaban a hablar mientras se tomaban el café, cuando mi abuela iba a visitarlos.
De cómo peleaban mi mamá y tú, de cómo trabajaban juntos como animales para salir adelante, de cuando yo nací, que por poco matas al médico que atendió a mi mamá, de mi tía Nirva de lo bien que se llevaban, de mi tío Carlos, que solo llego a confiar fue en ti. Como me hablaste de nuestro viaje a Las Islas Canarias, del viaje en el barco, que mamá siempre estuvo molesta, pero como no, si no dejo de vomitar todo el camino y te reías. Era para ti una satisfacción recordar todo aquello; pero cuanto más recordarías que siempre vivías con la mirada perdida. Eso solo lo supiste tú y Dios.
De regreso a su pasado.
Recuerdo claramente esa noche: “mira cochino ¿no te vas a bañar?, eso le dije después de haberme bañado; el me respondió: “si ya me voy a bañar”.
Me acosté y papa salió del cuarto a bañarse, luego, entro a su cuarto y cerró la puerta, note que veía televisión, yo en mi cuarto continúe viendo un programa de tv. Al cabo de un rato apago la tele y se acostó a dormir, igual hice yo al finalizar el programa.
Como recuerdo cada instante y como vienen a mi mente las palabras de mi madre meses antes de morir: ese es su papa, ustedes deben respetarlo y quererlo él fue quien los engendro, el regresara, lo hará con una mano delante y otra atrás y ustedes deben ayudarlo y estar con él. Todo lo que se hace en esta vida aquí se paga y su padre cometió muchos errores, ustedes no deben guardar rencor, es su padre y deberán ayudarle.
Mama no te equivocaste en nada, todo paso tal cual como nos lo dijiste, solo que nunca me dijiste que él iba a morir a mi lado, estando conmigo.
Como madre, te explico hoy el gran vacío que siento, de verdad no me lo explico, el ya no está, así como más de veinte años no estuvo, pero siento su ausencia.
¿Es acaso que guardo en mi corazón todo el odio y el rencor por tantas cosas que nos hizo y aún más por las que dejo de hacer como padre? Madre: ¿será acaso que aun llevo en mi corazón las ganas inmensas de gritarle todo el daño que nos hizo y decirle cuanto dolor nos causó?
Madre, de verdad, eso no lo pude hacer. Tú nos dijiste que lo respetáramos y creo que por eso no lo hice, pero aún sigo sintiendo esta amargura y este dolor aquí dentro.
Recuerdo mucho cada día que paso aquí en mi casa, y que todo comenzó aquel domingo 19 de abril a primeras horas de la mañana, cuando Nirva, mi hermana, me llamo para decirme que Epifanio (Catire) mi hermano menor estaba en la clínica con mi papa porque tenía un dolor.
Me dijo: él está bien, no es que vas a salir corriendo para San Carlos, espera a ver qué pasa y que nos dice catire, sobre lo que le dice el médico. Al cabo de un rato, volviste a llamarme para decirme que ya estaba en la casa, que era un dolor en la cervical y que ya estaba mejor y me preguntaste que donde estaba y te respondí: ya voy en la buseta para San Carlos, ya me voy a quitar este peo de encima, que cada vez tengo que correr porque a mi papa le pasa algo.
Hablamos esa mañana del pastillero loco que tenía mi papá que el mismo no sabía ni quien se las había mandado, ni para que se las tomaba, que solo decía que se las mandaban de España y te dije que lo llevaba al cardiólogo esa semana, que así estaríamos más tranquilos todos.
Luego llame a mi tía Gladys y el dije que no se asustara, cuando me pregunto qué había pasado. Le dije, mi papa lo llevaron a la clínica con un dolor pero ya está en casa y está bien. Tía, te llamo para que como hermana hables con mi papa, voy camino a San Carlos a buscarlo, ya está bueno de que este viviendo como un loco, lo quiero llevar al médico, al cardiólogo y necesito que hables con él, tu sabes que él es muy terco y ya está bueno de que cada vez estemos corriendo por él, porque no tiene un control ni él es capaz de decir que se siente mal sino cuando ya no tiene más remedio y hay que salir corriendo, que por lo menos viva tranquilo y tenga sus comidas la día, su ropa limpia y este atendido.
Papá ya tenía meses de haberse separado de la mujer, se había ido a vivir con su hija menor Hilda a quien le decimos la Guigua, en la casa que el construyó para su esposa María, mi madre y sus verdaderos hijos. Anteriormente, vivió en Merecure, un poblado cercano a una vasta zona agrícola donde su hermano Pancho tenía una Finca, pues por su edad, no conseguía trabajo en ninguna parte y no tenía nada para subsistir y de alguna manera, su hermano lo ayudaba, cuidaba la finca, sembraba en un pedazo de tierra que mi tío le dio, vendía lo que cosechaba y cobraba un sueldo. De esa manera se ayudaba y le llevaba semanalmente dinero a su mujer.
Allí, se la pasaba prácticamente solo, su mujer nunca lo acompaño, peor aún lo ayudo, fueron escasas las veces que estuvo con él, sabíamos que ya tenían problemas, pero no hacíamos comentario alguno, pues para nosotros, mejor era ni siquiera nombrarla.
Durante el tiempo que permaneció con la Guigua, después de dejar a su mujer, su carácter era insoportable por lo que me contaba catire, hablaba mal de mi mamá y eso hacia enojar a mi hermano y discutían. Era obvio, por ambas cosas, 30 años después se da cuenta que siempre estuvo abandonado y luego regresa a su hogar, a su verdadera y único hogar que el abandono. Como vivir allí, como regresar al pasado, como regresar a la casa donde sembró sus raíces. Es de imaginarse la cantidad de recuerdos que albergaba en su mente. Su cuarto de casados, pues allí, irónicamente dormía, el destino se encargaba momento a momento de encararlo con el pasado. Los sueños, los momentos buenos y malos, la vida, eso estaba allí, era de él, era su abandono al amor de su esposa, al de sus hijos, al de su propia vida, en cada rincón, en cada espacio, en el aire que respiraba, allí estaban sus recuerdos.
Yo lo entendía, más irónico aun…
Mi Tía, en total acuerdo me respondió que eso estaba bien, que a ella le preocupaba esa situación de Juan y luego se cortó la comunicación. Trate de llamarla pero no pude comunicarme pues iba en la vía y no tenía señal. Luego, cuando por fin tuve señal no me pude comunicar, pues estaba ocupado supuse que como hermana estaba hablando con él y espere llegar a San Carlos. Una vez que llegue la volví a llamar y me dijo que ya había hablado con papá y que él tenía miedo de que le volviera a pasar lo mismo que con la Guigua, pues ella lo había corrido, le respondí que se quedara tranquila que eso no pasaría, que si me lo traía era para que estuviera bien cuidado. No quise entrar en dilemas por lo ocurrido, pues ni yo misma sabía con exactitud lo que había pasado entre papá y la Guigua. Solo sé que papá se fue a vivir a un espacio que antes era la oficina cuando tenía la bloquera.
Era un espacio grande con un bañito pequeño. Catire le había puesto aire acondicionado cuando rescato el terreno de la bloquera. Allí se llevó una cama, su escaparate y algunas pertenencias. Nos despedimos y quedamos en que ella iba a estar en contacto conmigo.
Cuando llegamos a la clínica le pedí a la enfermera que me pusiera un calmante que no aguantaba el dolor que si no me atendían me iba, yo no sabía que tenía la tensión alta y que primero había que bajármela para poder ponerme el calmante, cuando por fin me lo pusieron que gran alivio sentí. Hija ese dolor no se lo deseo a nadie, eso es horrible, mama del alma, esa era una de sus grandes expresiones
Nunca nos diste el puesto que merecíamos.
Y tus hijos siempre contigo
Llegue a la bloquera y allí estaba mi papa, sentado en una silla afuera de la pieza donde había tenido él antes la bloquera, que ahora era un taller mecánico y auto lavado a cargo del Catire. Le pedí la bendición y le dije vengo a buscarte, te vas conmigo, ya está bueno de esto, vamos al médico y luego veremos. El, recuerdo claramente, acento con la cabeza y respondió “Bien”. Me dijo ya Gladys me llamo y hablo conmigo y le dije: si papa yo hable con ella cuando venía en el camino. Hablamos de lo que le había pasado: hay hija pase toda la noche con ese dolor, me hacía recordar el dolor del pie cuando estaba en Merecure y pensaba que era una trombosis, no veía la hora que amaneciera para llamar al catire, me pare como a las cinco de la mañana a ver si veía al catire pararse a hacer café, y como no se levantaba empecé a llamarlo pero como llovía él no me escuchaba, hasta que salió y le dije “llévame al médico que me siento mal”.
Si estando en Merecure, cuenta que le dio un dolor en un dedo, de pronto o lo aguanto y callo, nadie lo veía y donde callo era imposible que alguien lo escuchar a menos de que llegara a la casa. Eso le sucedió a eso de las dos de la tarde y como a las cinco de la tarde lo recogieron, porque uno de los vecinos le extraño que él no había salido a tomar café como siempre lo hacía.
Lo atendieron los vecinos, le dieron una crema y unas pastillas para el dolor, trabajo jueves y viernes y el sábado se fue a su casa con su mujer. El lunes por la mañana, se fue donde la Guigua, al velo cojeando, le pregunto que tenía y le contó lo sucedido, la Guigua me llama y me pregunta si puede utilizar el seguro para llevarlo al médico y me cuenta que tiene la perna fría, dormida y morada. Le dije lo que tenía que hacer y que lo llevara. Me quede ese día pensativa y me di cuenta que tenía una trombosis, la llame inmediatamente y le dije que corriera que lo llevara rápido por lo que tenía.
La doctora que lo atendió le dijo a mi hermana que se lo llevara a valencia que allí en San Carlos no tenían equipos para lo que tenía.
Se lo llevaron a Valencia, a la Clínica Guerras Méndez, ya lo esperaban, porque le habíamos pedido a Carmencita, que se adelantara y dijera las condiciones en las que iba. Al llegar inmediatamente lo atendieron, sorpresa, lo dejaron desnudo con un pañal y todo lleno de cables, le habilitaron en emergencia el espacio que estaba exactamente frente al cubículo de enfermeras.
Me di cuenta que papá no estaba nada bien, así se lo hice saber a mis hermanos, les dije que cuando a una persona le colocaban un pañal desechable era porque estaba propenso a tener un infarto en cualquier momento. Esa noche lo tuvieron monitoreado y haciéndole exámenes. El doctor nos comunicó que había que operarlo, pero que probablemente había que amputar la pierna. Carmen me dijo, pues si es así dale un tiro a mi papá porque se va a morir cuando se entere.
La mañana siguiente el doctor antes de la operación nos dijo que iba a tratar de salvarle la pierna, que cualquier cosa me llamaba Lo metieron a quirófano ya eso de casi la hora esperábamos en la habitación todos y decidí salir, estaba nerviosa pues sabía que si le amputaban la pierna. Iba a ser un caos total para él.
Estando parada en las escaleras, una enfermera pregunto: familiares de Juan Zapata, me acerque, le dije yo y me llevo a quirófano, el médico me aguardaba. Pasaba por mi mente en ese momento que le iban a amputar la pierna, pero no, estaba sentado con otras enfermeras y otra doctora y me guardaba en una gasa lo que le habían extraído de la pierna a papá.
Me dijo, no te asustes, todo está bien. Ahora debe tener un cuidado extremo. Puede volver a repetirle sino se cuida y ahí sí puede ser fatal.
Antes de salir de hospitalización, después de casi una semana, nos dice la mujer de papá que siempre estuvo allí, pero como si no estuviera, que ellos se iban para la casa de su hija Marvin, que jamás fue a verlo, porque estaba más cerca de la clínica y nosotros no teníamos ni plata, ni carro. Pero la cuenta de la clínica la pagamos entre mi Tío Pancho, Nirva y yo, o sea su hermano y sus hijas. Era irónico ya eso había pasado cuando se fracturo las costillas, pero a sus hijos nunca les dio el valor y el puesto que verdaderamente se merecían.
Vida de Indigente
Entre a su cuarto y me di cuenta que aquello era puro cemento, había echado una pared divisoria adentro de la pieza donde dormía y había pintado, aquello era un polvero y estaba todo sucio, afuera en unos tobos tenia ropa remojada y los zapatos mojados, la cocina toda sucia al igual que los corotos, la nevera ni se diga y lo regañe, le dije que como era posible que estuviera viviendo y durmiendo así, que él no era ningún mendigo y que eso era un daño para su salud y como siempre sus grandes respuestas: que daño ni que daño, yo estoy arreglando mi piecita.
Le reclame que cuando llegue a la bloquera el fin de semana antepasado con Carlos, el esposo de Alba, la tía de mi hija Marlys, me había dado vergüenza encontrarlo allí como andaba, sucio, roto y con los zapatos que daban vergüenza.
Que como podía vivir así, ni que no tuvieras familia. Le dije estas así porque quieres, ya te lo he dicho un millón ve veces, vete para mi casa, yo vivo sola y así nos acompañamos los dos. Me respondía, ah!! No le pares a eso. Yo me siento bien. Recuerdo que discutimos su posición y le resalte que del Sr. Don Juan, había pasado al vejo Juan, que una cosa era tener dinero y posición y otra ser un cochino y él estaba abandonado, terco y cochino y que eso no era de ahora, que tenía mucho tiempo así.
La última Comida con su hijo Catire
Comencé a limpiar y termine cargando agua porque no hubo agua el resto del día.
Catire había comprado una pierna de marrano tierno y lo había metido a hornear, cocinamos unas papas arrugadas[1], típicas de las islas canarias y un mojo isleño[2]. Cuando todo estuvo almorzamos afuera en un corredor que el catire está haciendo, todos juntos, catire, mi papa, marioxy la mujer de catire y yo.
Fue agradable verlo comer ese día, porque comió con unas ganas y conversamos tranquilamente, por lo menos me satisfizo que el catire y él, que sé que estaban distanciados, porque mi papá lo había denunciado por el robo de unos documentos de los cuales también me acusaba a mí. Pues el día, de la celebración del cumpleaños de mi neta Lucciana, papá me llamo al mediodía, para preguntarme si yo me había traído los papeles de la bloquera y sus memorias.
Él decía que ya se sentía bastante mejor para ese momento. Después de comer se fue a reposar en la pieza que ya estaba limpia. Estuve observándolo cada momento y me llamo la atención su manera de respirar cuando dormía, pero no le preste mucha atención pues pensé que era porque no había dormido la noche anterior.
Pasamos la tarde allí sentados, hablando. Me comento que el abogado había venido y había hablado con el catire, me pidió disculpas porque él no había querido pensar mal de mí (como siempre), pero era que el no encontraba los papeles de la bloquera ni sus memorias pero que él me había llamado porque los únicos que habían entrado a su pieza éramos el catire y yo.
Esa noche se lo dije, n espero nada de ti, si alguna vez tú me quieres dar algo, y veré si te lo recibo o no, pero no vayas a dejas al catire guindando, recuerda que él fue quien te rescato esto y gracias a él lo conservas y no se justifica que lo vayas a dejar sin nada. Las palabras se las lleva el viento, lo escrito, escrito queda.
El día siguiente, almorzamos juntos nuevamente y nos vinimos.
La compra inteligente
Una de las tantas cosas que me conto esa noche, era que mi hermana Hilda, la Guigua, había conversado con él para comprarle una parte de la bloquera, específicamente del tanque para atrás, que ella le iba a dar quinientos mil bolívares por el lote, pero que se los iba a pagar de cinco mil en cinco mil, que luego aumentaría a diez mil y así sucesivamente iba a aumentar hasta completar el pago. Luego se rio y me dijo hija yo la deje quieta porque ella misma saco la cuenta y llegamos a veinte años y aún no me cancelaba todo; pero yo no le dije nada, ella me dio cinco mil bolívares a cuenta de la compra que luego en un viaje a Mérida me los pidió para meterlos al banco y yo se los di, después me dijo que cuando repartiera la bloquera ella quería la parte donde estaba el techo, o sea, frente a la parte que tenía el catire, donde el había construido su casita y donde vivía.
Me dijo tu hermana es una interesada y le respondí eso díselo a ella, arregla las cosas con ella, no puedo opinar porque no sé qué paso ni como pasaron las cosas, lo mejor es que te sientes a hablar con ella y solucionen.
Una partición muy seria para él y ficticia para nosotros
Continuamos hablando, después de una taza de café que preparo Marioxy, allí le dije estas palabras: mira papa de verdad al catire no lo vayas a dejar guindando, recuerda que él fue quien te recupero este terreno porque ya te lo tenían prácticamente invadido y las palabras se las lleva el viento, lo escrito, escrito queda y tu mujer no es una joya. No sé cuántas veces te lo vamos a decir, pero recuerda que ella dijo que las cosas iban a cambiar después que tú murieras. No sé si es que anhela que eso suceda rápido, pero si eres consciente de las cosas deja todo arreglado.
Me respondió que ya eso estaba partido desde que se habían regresado de España y que estaba bien claro que la casa era de ella, de su mujer y que la bloquera era de sus hijos, o sea de nosotros, que lo único que iban a repartir era el carro porque ella le había dado una parte para comprarlo cuando estaban en España, volviéndole a repetir: Papa las palabras se las lleva el viento, lo escrito, escrito queda.
Discutimos por su mujer, pues yo le dije que esa!!!! &%$#… iba a pelear después que el muriera pero que arriba había un Dios y que la Justicia divina tardaba pero que siempre llegaba en su preciso momento y ella tenía que pagar todo el daño que nos hizo. Allí con la cabeza agachada me comento que su hermano Pancho y Arsenio el esposo de su hermana Gladys le habían dicho cuando él les comunico que se iba a separar de su mujer, Pancho: tardaste treinta años para abrir los ojos y Arsenio es lo mejor que haces.
Además me dijo que jamás se había dado cuenta que su familia nunca quiso a su mujer y de que mi tía Gladys en una oportunidad le había confesado, que se la respetaban porque era su mujer, por más nada.
Durante el funeral, Mary mi prima también me contó, que ella una vez que llego a la casa en las Vegas les pidió a ellos mis primos que le pidieran la bendición y ellos muy respetuosamente le contestaron que la única que ellos habían conocido como su tía era a mi mamá
Finalizado el día, nos fuimos a dormir y le dije, papa cualquier cosa llamas, te dejas de marisqueras, de que te da pena molestar, recuerda que no estás en la casa de tu mujer, sino, con tus hijos, los que han dado la cara por ti cuando lo has necesitado. Acento como siempre con la cabeza y se acostó.
Preparándonos para el viaje a Valencia
No se aceptan devoluciones
La mañana siguiente, desayunamos y comencé a lavarle toda aquella ropa que tenía remojada y a acomodar la maleta, me decía que para donde iba yo con tanta ropa, que él se regresaba para su casita porque la iba a arreglar para montar allí una venta de refrescos, verduras, hielo, entre otras cosas, para vivir lo que le quedaba de vida, recuerdo que mentalmente pensaba: si papa ponte a creer…, pues la idea era que se quedara definitivamente conmigo en casa, pues eso era parte de lo que habíamos hablado Nirva, mi tía Gladys y yo cuando iba camino a San Carlos ese 19 de Abril.
Almorzamos el 20 de Abril y nos vinimos, Catire me decía en tono burlón “No se aceptan devoluciones” tal vez, por la cantidad de problemas que tenían, pues papa quería que el hiciera los que él decía y como se lo decía y tal vez, catire un niño que pensando hace muchos años que estar con su papa era lo mejor para él, no fue así y prácticamente se crio solo, salió adelante solo como todos, huérfanos de padre, porque madre a pesar de estar muerta hace 26 años, aun la tenemos viva en nuestros corazones y recupero todo aquel terreno de la bloquera solo, y, ahora mi papa iba a venir a decirle como hacer las cosas.
Todos se cuentan cómo se gritaban mutuamente, como se decían las cosas y como los dos se insultaban, tal vez, catire con su inmenso dolor de hijo abandonado y su amargura, le decía sus verdades y papa no las aceptaba aun sabiendo en el fondo de su corazón que todo lo que le decía era la más cruda realidad.
El catire lleva en sus recuerdos, cuando vivía con su papá, que su mujer le cobraba el plato de comida que se comía, que una vez, sacó un pedazo de queso de la nevera para comérselo y la mujer de papá lo abofeteo. Recuerda con mucho rencor cuando Juan Carlos se quemó y le pidió a la mujer un vaso con agua y ella le contesto que se parara que ella no era su sirvienta y que mi hermano no podía caminar porque se había quemado las piernas y los pies y que mi tía Gladys que estaba allí, le dijo, deja mi niño que yo me paro y te lo traigo.
Recuerda que cuando corrieron a Carmen de la casa, fue porque ella se había dado cuenta que tenía un hombre, pero como decirlo, si papá veía por los ojos de esa mujer y papá nunca lo iba a creer, porque para él, ella era la ¡Señora!. Creo que con la partida de mi papá para valencia, el descansaría de tantos maltratos y despejaría un poco su mente de recordar tantas humillaciones que vivió con ellos.
Su más triste recuerdo, fue para una navidad, que le pidió a papá una bicicleta y mi papá se apareció con la bicicleta pero era para el hijo de su mujer, mas no para su hijo. Nunca entendió como niño el porqué de aquel desprecio tan humillante, que el siendo su hijo legitimo era tan despreciado como cualquiera de la calle. Sé que eso marco a mi hermano y que le inca n el corazón, pero tal vez eso, te ha ayudado a ser mejor padre hoy por hoy.
Salimos a esperar un taxi Catire, mi papa y yo, ya para venirnos a Valencia, catire se pellizcaba las unas y se arrancaba los cueritos de los dedos, con la cabeza abajo y al mismo tiempo conversando, sabía que iba a estar tranquilo pero también en el fondo lo iba a extrañar.
Todos despidieron al viejo Juan porque ahora, así lo llamaban y le decían nonvaine y todos pensaban que a la semana ya se regresaría porque no iba a quedarse.
Llegamos a la casa en valencia, descanso, cenamos y planeamos lo que íbamos a hacer el día siguiente.
Camino al Calvario
Era 21 de Abril; extraño para mí tener a mi papa en casa, tenía 14 años cuando el, en su ir y venir, desapegado de toda responsabilidad como padre, decide dejarnos, solos, con una mujer que entrego su vida por sacarnos adelante, desamparada, sin trabajo y con ocho hijos y hoy, aquí estamos amparando a aquel que con su disfraz de víctima se olvidó desde ese momento que existíamos.
La noche anterior habíamos acordado que íbamos en la mañana al CDI[3], para poder conseguir la cita para el fisiatra y optar a las terapias.
Desayunamos y nos fuimos. Al llegar a CDI hicimos la cola, ya le había advertido que allí iba todo tipo de gente y que todos tenían el mismo derecho y que por supuesto debíamos esperar el turno que nos correspondiera, que aprendiera a tener paciencia. Sorpresa mía, así lo hizo.
La doctora lo vio y le indico radiografías de cervical y terapias, ya cuando salíamos me dijo que tenía otra vez el dolor y nos fuimos a la clínica 24 Horas, que queda en Los Guayos, allí lo vio un médico general, quien me indicó me lo llevara a una clínica grande, que tuvieran muchos y mejores equipos y un resonador porque la cardiopatía que él le veía no le gustaba y que allí iba a estar mejor cuidado y atendido para su problema.
Nos dio la referencia y nos dirigimos a la clínica Guerras Méndez, porque considere que como allí lo habían operado al año anterior, pues tendrían su historia clínica y supuse sería mejor para él, además de que se contaba con el seguro que su hija Nirva le había otorgado y no tendríamos problemas a la hora de cualquier cosa como las veces anteriores, cuando le dio el problema reumático, que le enviaron quimioterapia inyectada y fue bastante costoso el tratamiento y entre todos sus hijos se lo cubrimos, cuando se fracturo las costillas que estuvo internado seis días en la clínica La Coromoto en San Carlos y su hija Carmen aportó los cinco mil bolívares restantes que faltaban para cancelar la deuda y cuando le dio la trombosis que lo operaron y estuvo en la Guerras Méndez más de una semana.
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Informe del Médico General que lo atendió en las 24 horas y lo remitió a una clínica grande por la cardiopatía que presentaba |
Esta última, bastante costosa, nos ayudó mi tío Pancho para cancelar una parte de la clínica.
Siempre nos preguntamos donde estaban los hijos de crianza de papá, o sea, los hijos de su mujer, pues nunca lo vimos cuando él los necesito. No puedo ocultar, que la mujer siempre estuvo a su lado día y noche, pero nunca vimos alguno de sus hijos, al menos llevarle un pedazo de pan par que comieran, ni siquiera a ella que era su madre. Y nos preguntábamos, como era posible que no se diera cuenta de lo que nosotros veíamos.
Llegamos a media mañana, entramos por emergencia, nos recibieron y nos pidieron esperar sentados, al cabo de un rato le tomaron la tensión. Como siempre en los últimos días, la tensión alta muy alta y la baja muy baja. Entregue la referencia y la doctora nos dijo que eso no era por allí, que la sala de emergencia era para trauma shock y que su necesidad debía ser atendida por consulta.
Indignada me acerque a un médico traumatólogo que venía entrando y le explique la situación y descaradamente me dijo lo mismo.
Nos regresamos a la casa, prepare almuerzo y le dije espéreme aquí que ya vengo, voy a la clínica a hablar con el médico que te atendió esta mañana. Me fui a la clínica y cuando llegue ya el medico estaba entregando su guardia, cuando me vio me pregunto por el abuelo, hable con él, le conté lo que me había pasado en la Guerras Méndez y muy coloquial dijo: “Esos coños e’ Madres” e instantáneamente me pidió disculpas por el comentario. Le pedi por favor le indicara un tratamiento y hablo seriamente conmigo, me explico que mi papa no estaba nada bien, que lo llevara de inmediato a un cardiólogo y le respondí que ya tenía cita con el doctor Barrios, asentando con la cabeza en señal de aprobación.
Le indico relajantes musculares, desinflamatorios y que le pusiera un collarín blando. Compre los medicamentos que logre encontrar y regrese a la casa.
Le explique a papa lo que le había indicado en médico, le inicie el tratamiento, menos la inyección porque no lo conseguí, le coloque el collarín y le dije que tenía que estar con él por alrededor de 15 días.
Prepare café a eso de las cinco de la tarde, ya la hora en que mis amigas Yohana y Arelis pasaban por la casa de retorno del trabajo, como de costumbre a tomarnos un café y conversar un rato. Papa salió, se sentó afuera en el porche de la casa se tomó el café y converso con nosotras. Allí planificamos el itinerario del día siguiente, le explique que me iba a las cinco de la mañana a tomarle el número para los Rayos X y el fisiatra y que luego regresaba a buscarlo. Pregunto cómo iba a hacer con la niña, o sea mi nieta, su nieta Lucciana y le respondí que no se preocupara, que yo me las arreglaba.
Eran las cinco y media de la mañana del día 22 de Abril cuando salí de la casa para el CDI con Lucciana en el coche, tome el numero uno para la radiografía y el tres para el fisiatra.
Me devolví a la casa a buscarlo, desayunamos y regrese al CDI con él. Lo deje en la sala de espera para radiografías y fui a hablar con la doctora a ver si tenían la inyección que le había indicado el médico, pues no la conseguía. La doctora me dijo que no la tenían pero que si había una que cumplía el mismo efecto. Le indico la inyección y que se la colocaran allí mismo, razón por la que fui a buscar a mi papa para que se la pusieran y luego a esperar que lo llamaran para las placas.
Le realizaron las placas y nos dirigimos a la sala de terapias donde lo iba a ver el fisiatra, allí lo revisaron y vieron la placa que le acababan de hacer y el fisiatra le indico 15 terapias, claramente se observaba una hernia que comprimía el nervio, además de la artrosis avanzada que presentaba, le indicó que no se retirara el collarín sino cuando terminara las terapias.
De regreso quería comer pan salado y pase a la panadería en busca del pan, regresamos a la casa, prepare almuerzo y él se acostó a ver televisión y a dormir.
Los días transcurrían de forma normal, desayunaba a regaña dientes porque él no estaba acostumbrado a desayunar tan temprano, pero en el fondo, el no estaba acostumbrado a que lo atendieran, a que le prestaran atención, pues él, era el que se hacía todo, hasta se lavaba su propia ropa, porque su mujer existía para lo que necesitaba ella y para más nada.
Cada vez que íbamos a almorzar Lucciana, su nieta de 4 años lo traía agarrado de la mano y le decía todo el tiempo: “Yo te ayudo abuelo, con cuidadito, con cuidadito” y él se reía, nos sentábamos los tres siempre a almorzar, luego a reposar y en la tarde nos sentábamos en el porche, tomábamos café y conversábamos, a las cinco de la tarde pasaban mis colegas por la casa y lo saludaban, conversaban un segundo con él y seguían.
Veía el jardín de la casa y quería ponerse a trabajar limpiándolo y podando las matas y yo le decía que no, que yo no lo había traído para que trabajara ni mucho menos para que hiciera algo en la condición en la que estaba y como siempre respondía: “es que yo tengo que hacer algo porque si sigo así me voy a tullir” pues te tullirlas, pero mientras no te cures y estés bien no vas a hacer nada.
La mañana siguiente se levantó ya el café estaba listo, se sentó afuera en el patio y se tomó una taza de café, yo lleve a Lucciana al colegio y le dije que me esperara para irlo a llevar al CDI, para que comenzara las terapias y así lo hicimos. Cuando llegue, ya él estaba listo y nos fuimos, lo deje allá y quedamos en que yo lo iba a buscar. Cuando regresamos del CDI el estaba fascinado porque todos los aparatos que allí se encontraban lo tenían también en España cuando el hizo las terapias y que ya él sabía lo que iba a hacer en la sala de ejercicios.
Me alegro el hecho de que le gustara, pues sus críticas hacia los cubanos eran bastante desagradables y al parecer estaba cambiando su forma de pensar, pues bastante le dije que ellos no tenían la culpa de ser cubanos y mucho menos teníamos que criticarlos y más por hacer el trabajo que a los médicos Venezolanos les competía. Callado acento con la cabeza y entonces me dijo que el mañana se podía ir solo, que él ya sabía el camino y se podía ir poco a poco.
El viernes 24 de abril se fue solo para su terapia. Como siempre le recordaba que tenía que aprender a esperar y que allí le daban prioridad a los discapacitados y a los que andaban en sillas de ruedas y en muletas; por un lado salí con Lucciana para el colegio y por el otro el para su terapia, bien bañadito con su ropa limpia y planchada y sobre todo con los zapatos limpios. Creo que hacía mucho que él no gozaba de tener su ropa limpia y mucho menos planchada, pues hizo un comentario semanas atrás que a él la ropa le pasaba un mes guindada en la cuerda cuando estaba en la casa de su mujer.
Aún no creo que las cosas hayan sido así. Esa mujer nunca quiso a papá. Cuándo tuvo su problema reumático, ella jamás aviso, jamás se preocupó por él, por su salud, por su bienestar, nos enteramos de su situación por Juan Carlos y catire lo trajo a valencia a mi casa para que lo viera un médico, estuvo varios días bastante delicado.
Recuerdo que Carmen entro llorando un día a mi casa estando el allí y al preguntarle que le pasaba, me contesto que yo tenía razón, que mi papá había regresado para morir. Tuve que decirle que se tranquilizara, que el no podía darse cuenta de lo mal que estaba, pero por gracia divina se curó.
Después se cae por unas escaleras en una noche de lluvia, sobre un piso lleno de escombros, su mujer lo arrastra hasta la cama, sabiendo de antemano lo que tenía, las costillas fracturadas, pues ya eso lo habían vivido en la Islas Canarias cuando tuvo el accidente y fue al día siguiente cuando llamo a la Guigua para decirle, tal vez porque no podía permitir que se muriera en la casa y en esas condiciones, pues muchos preguntarían porque no lo saco a tiempo.
Después fue la trombosis, esa fue peor, pero gracias a Dios se salvó. Creo, difícil de creer, pero la realidad habla por sí sola, pero papá nunca la vio y cuando lo hizo fue en sus últimos días y aun así no hizo nada para protegernos o para enmendar sus errores.
De regreso de las terapias me dijo que se había que tenido que sentar a medio camino porque o podía respirar, le dije tranquilo mañana ya te ve el cardiólogo, lo que pasa es que a veces tu coges unos agites y seguro por llegar rápido a la terapia casi que corres. Me dijo, no hija, voy poco a poco porque me canso mucho y me da fatiga, se puso sus shores y su guardacamisa y se acostó a ver televisión. Ups, gran problema, siempre le decía, cuando te vayas de aquí te vas a ir con una anaconda enrollada en el cuello, pues sus programas favoritos eran Laura en América, La doctora POLO, Caso Cerrado y todos esos programas sobre casos de familia y él lo que hacía era reírse y contármelos de paso. Tal vez, era la manera de buscar alguna justificación por todo lo que hizo y lo que vivía para el momento.
Lugo almorzaba y se volvía acostar a ver televisión y a dormir. A veces por las tarde, por ver alguna película sobre todo Mexicana no salía del cuarto sino un momento y yo le llevaba el café a la cama. Un día me dijo: “Ños!!! ni un Rey”. Y le respondí: ni un Rey, pero si un padre. Me miro en silencio, pero ese silencio fue para él, gritos de perdón, algo que era imposible de admitir.
Esa noche se fue la luz, el calor era insoportable y ni se diga la plaga, era tan desesperante, que opte por arreglarle un mueble que tengo afuera en el patio y cuando lo llame para que se acostara, se alegró y decía mejor que en la cama. Extendí una cobija en el piso y saque un colchón individual y allí pasamos la noche,
Antes del amanecer, me pare y recogí todo y fui al cuarto, prepare café, como todas las mañanas, yo estaba agotada, no había dormido nada, pase toda la noche espantándoles la plaga sobre todo a Lucciana.
El día siguiente la luz llego a eso de la una de la tarde.
El fin de semana fue tranquilo, la misma rutina, con la diferencia que se puso a limpiar un poco el jardín, pues él decía que ya se sentía muy bien y daba gracias a dios a cada momento. Y yo regañándolo, que no abusara.
Cuando termino de arrancar un pedacito de monte del jardín, porque le dije, ya está bueno, me pidió café, y allí lo aproveche, le limpie las orejas y los oídos, no puedo negarlo, era asqueroso las costras de sucio que le sacaba de las orejas y de una vez le remoje los pies y se los volví a limpiar. Esa mañana, recordó que la única mujer que le había limpiado los pies había sido mi tía Nirva, su cuñada y le dije, pues ya no, ahora tu hija también lo ha hecho.
Aprovechando la ocasión, le pregunte que como era posible que el estuviera en esas condiciones, que para que tenía el mujer… y se quedó callado. Yo necesitaba de cada instante, de cada oportunidad y precisaba los momentos para encarar los reclamos, pero igual me martillaba en la cabeza las palabras de mi mama y me callaba. Quedaron muchas preguntas, papa, quedaron muchos ¿Por qué?, muchos vacíos, muchos huecos y todos sin respuesta..
La visita al Cardiólogo
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Informe del Cardiólogo |
El lunes 27 fuimos al cardiólogo. Nos fuimos Lucciana y yo a las cinco y media de la mañana para la clínica a tomar la cita, le toco el número tres, me regrese a preparar todo para llevarlo.
La consulta fue casi a las once de la mañana, por supuesto lo primero fue el electrocardiograma, donde salió bastante mal, pues se apreciaban con facilidad los impulsos de la arritmia cardiaca crónica que presentaba. Rigurosamente lo examino, diciéndonos en primer lugar, que algunas de las medicinas que tomaba tenía que dejarlas y comenzar un nuevo tratamiento, segundo, había que colocarle un holter, realizarle una cantidad de exámenes de sangre y de orina al igual que una placa de tórax y tercero había que llevarlo al neumólogo urgente, que luego de tener todo lo volvía a ver con los resultados.
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Tratamiento del Cardiólogo |
Regresamos a la clínica a eso de las tres de la tarde para la colocación del holter. Nos fuimos a pie por el callejón Sana Rosa, en el camino nos encontramos a Petra, una vecina, íbamos poco a poco, pero a medio camino me dijo hija vamos a sentarnos ya no puedo respirar y allí por primera vez note su dificultad respiratoria. Tuvimos que esperar hasta las cuatro de la tarde por lo que aprovechamos para que le realizaran la placa de tórax de una vez y esa tarde no hubo luz y tuvimos que ir a la clínica San Antonio de Padua allí mismo en los Guayos.
De camino a la clínica para la colocación del holter, pasamos a comprar afeitadoras, pues mi papa parecía un gorila lleno le vellos y necesitaban afeitarlo para colocarle los chupones.
Colocaron el aparato y la enfermera me explico como retirarlo una vez que se apagara el día siguiente.
Los resultados del holter lo entregaban el día lunes o sea que debía regresar con mi papa a la consulta del cardiólogo el día 4 de Mayo pues no atendía sino lunes y miércoles. Ese 27 de abril fue el único día que mi papa no asistió a su terapia.
El martes 28, salí temprano a llevar a Lucciana al Colegio como todos los días para luego regresar a buscar a mi papa para llevarlo a la clínica San Antonio de Padua nuevamente para que le realizarán los exámenes de laboratorio, pues en las otras no habían los radioactivos necesarios para algunos de los exámenes y preferí llevarlo allí para que no lo pincharan varias veces. Cuando iba de salida con Lucci me dijo que se podía ir solo y esperarme allá cerca de la clínica, no quería que lo hiciera, pero insistió y me dijo que él se iba poco a poco y que descansaba en el tronco donde mismo descanso ayer y luego seguía, acepte y le recordé que no podía tomar café, hasta después de la toma de muestras de sangre.
Nos encontramos donde acordamos, estaba paradito viendo para todos lados, cuando me vio, porque me tarde un poco pues no había busetas, se sonrió.
Llegamos a la clínica y mientras estaba en el laboratorio, fui a pagar y aproveche de preguntar si había algún neumólogo y me dijeron que si, que su consulta era a las nueve de la mañana y lo anote, tenía el primer número.
Fuimos al cafetín a que tomara café y algo ligero pues ya estaba anotado para el neumólogo y no quería que comiera nada pesado por si le indicaban algunos otros análisis y así se lo hice saber. Mientras esperábamos, la consulta con el neumólogo, llamo Carmencita mi hermana, quien vive en Tinaquillo que venia hasta valencia para ayudarme con mi papa.
Unos días agitados y
una cruel noticia
Le respondí que estábamos en la clínica San Antonio de Padua y le explique donde quedaba. Cuando llego, un tanto agitada como siempre, pregunto dónde quedaba el cafetín, que tenía hambre, raro en ella!!!.
Allí conversamos y le explique que lo iba a ver el neumólogo pero que teníamos que esperar, que llegaba a eso de las nueve, y que eso se convertiría en las diez. Durante la espera me tomo el teléfono y empezó a tomar fotos.
Carmen le empezó a echar broma, pero él estaba demasiado serio, nos tocó entrar a la consulta y ella se quedó afuera, pues cargaba una maleta y tenía que cuidarla.
El medico muy cariñoso, empezó a hacerles preguntas.
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Mi Papa esperando que llegara el Neumólogo |
Por supuesto, la primera, cuál era el motivo de la consulta, explicándole que lo había remitido el cardiólogo, pero que no había llevado la referencia porque habíamos ido a realizarle los exámenes de laboratorio que este le había indicado, aproveche y pregunte y allí estábamos. Le explique que presentaba mucho cansancio al caminar, tanto, que se le dificultaba mucho la respiración. El medico preguntaba que desde cuando estaba así y papa le respondió que desde ahora. Pregunto si fumaba y yo le respondí que lo único que le había faltado por fumar era marihuana y se echaron a reír los dos, pues papa había fumado cigarrillos, tabacos y pipas., pero que ya no fumaba.
Volvió a preguntar desde cuando se sentía así, que no podía ser desde ahora, que ya debía haber presentado algunos síntomas, entonces papa dijo que cuando estaba trabajando en los ajíes se tenía que hincar de rodillas a limpiarlos porque a veces se cansaba tanto que le faltaba el aire
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Informe del Neumólogo |
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Le dije al doctor que el día anterior le habían hecho una radiografía de tórax pero que no la entregaban sino hasta las dos de la tarde por el informe y el me envió a buscarla, porque él no necesitaba informe sino la radiografía y fui a buscarla.
Cuando se la entregue dijo: “ya vamos a saber que tiene” y entonces la coloco en el reflector y miro a papa y le dijo: “Chamo hasta aquí llegaste. Ahora vas a saber si te portaste bien con tus hijos y tu familia, porque ahora vas a necesitar de tus hijos y de tu familia” yo me quede atónita, por un momento sentí que era mama quien le hablaba. Continuo hablando y le dijo que tenía una enfermedad pulmonar obstructiva crónica y que de ahora en adelante se tenía que acostumbrar a vivir con eso, que debía llevar la vida muy pausada, con calma, que se veía un charco y lo quería saltar, que no lo hiciera, que debía rodearlo.
Le dijo que su vida ya no sería igual, que ahora la fiesta la debía llevar en paz. Le indico un tratamiento que debía cumplir a cabalidad, además de cumplir con tres nebulizaciones diarias comenzando desde ese mismo momento.
Le pregunte al doctor si podía ir ese fin de semana a la playa, pues Marlys mi hija, había propuesto llevarlo ese fin de semana y su respuesta fue un no rotundo, que ni se me ocurriera, que eso lo podría empeorar, que más adelante si mejoraba podría ir, allí pude darme cuente que papa no mejoraría y comprendí que no estaba nada bien. Pero fue solo hasta que indague en la Internet cuando pude verificar su verdadero estado.
Se estrecharon las manos al salir, y le indico que debía regresar el jueves 7 de Mayo, para ver cómo le sentaba el tratamiento, que debía recordar cada vez que fuera a un médico, el que fuera, debía decirle que tenía EPOC.
Salimos del consultorio y allí estaba Carmen. No dijimos nada, pero ella al ver la cara de papa supuso que algo no andaba bien. Ella cuenta que la cara de mi papa era tan extraña. Tal vez ese día, se dio cuenta que estaba viviendo sus últimos días.
Le dije a Carmen que se fuera a la casa con papa que yo iba a comprar las medicinas y luego a buscar a Lucciana al colegio.
Ese día cuando regrese a la casa del colegio con Lucciana, Carmen y mi papa me esperaban en el porche y les pregunte que pasaba, Carmen me respondió nada, te estamos esperando para ver que se prepara de comida, porque no hay carne; me indigno, pero bueno ya sabía cómo es Carmen.
Ese día complete la comida que tenía refrigerada con una tortilla de calabacines, estuvo bien y le dije a Carmen que no tenía para comer carne todos los días y que a veces no se podía y había que completar con lo que se podía. Me sorprendió que no dijera nada, pero así fue.
Luego del almuerzo lo nebulice, mi amiga Yohana me presto el nebulizador y lo tuve a mi disposición. Como de costumbre se acostaba a ver la tele y a dormir, se la pasaba peleando solo con cada programa que veía, pues no estaba de acuerdo, o que se yo. Pero, ¿cómo le quitábamos sus programas preferidos?, eso significaba para el que en la tele con más de 80 canales televisivos no pasaban nada bueno.
El miércoles, sentí que Carmen y mi papa ya se habían parado, me pare y vi a mi papa sentado en la cama, lo note extraño, me acerque a él y le pregunte que le pasaba, me dijo que le había dado algo en el baño, que no podía respirar, que se asustó y salió rápido que no se terminó de bañar porque creyó que se iba a desmayar, pero que ya le estaba pasando. Lo saque del cuarto y lo nebulice inmediatamente. Le dije, que tenía que bañarse poco a poco, que dejara la carrera que a él nadie lo estaba esperando, que recordara lo que le había dicho el médico. Mañana te vas a bañar poco a poco a ver qué tal, avisa papá cualquier cosa, debes avisar, no puedes esperar, que tienes eso por costumbre, apenas sientas el más mínimo síntoma, avisa.
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Informe de los Rayos X de Tórax |
Carmen cuando me vio hablando con él fue que se dio cuenta, le dije hay que estar pendiente de él. Salí de casa le dije que se quedara con papa, que lo acompañara a la terapia, que estuviera pendiente que yo, luego de llevar a Lucciana al colegio iba a buscar las medicinas que le faltaban. Ese día camine desde las Agüitas hasta la Isabelica, de verdad fue una odisea encontrarlas, ya a las once y media fui a buscar la Lucciana al colegio y de regreso a la casa con las otras medicinas y a almorzar. Realmente estaba cansada de todo lo que camine y lo peor, aun me faltaba un inhalador.
En la tarde regrese nuevamente a Los Guayos a comprar algunos alimentos, buscar los resultados de los análisis de laboratorio y el informe de la placa y el pan de mi papa. Se me ocurrió preguntar nuevamente en las farmacias y logre encontrar la medicina que le faltaba.
Fue una semana bastante agitada, pues Carmen no para ni un momento y cómo critica, tu comes muy salado, tu no deberías comer así, tu sufres del corazón, su tienes problemas con la tensión, tu, tú y tu.
El día siguiente le volvió a repetir lo mismo, pero dijo que había sido mucho más leve, que se bañó con calmita, que sintió la falta de aire pero que le paso rápido, y le dije, bueno papá, mañana metemos un banco y te bañas sentadito y como siempre, que no, que mañana él se bañaba más despacito. No quería siquiera bañarse con la puerta abierta.
De verdad comencé a sentir temor y me di cuenta que papa estaba en sus últimos días y que en cualquier momento le podía dar un paro respiratorio.
La Cola de Guigue ¡Que desespero!
Ya no me quedaba carne en la nevera y aprovechando que el día jueves tocaba el número de cedula de Carmen, le pedí que fuera a comprar carne en el matadero de Guigue, pero grave error fue un solo stress, desde que salió hasta que regreso con las manos vacías. Llego al punto de decirme que la próxima me la calaba yo, con que si a mí me traían las cosas a la casa.
Mi papa continuaba con su tratamiento a cabalidad y asistiendo rigurosamente a sus terapias, ya se sentía tranquilo y decía que su dolor de cuello ya no lo tenía que se sentía bastante mejor. Por las tardes se sentaba a hablar con las muchachas o con el sr. Eli y sino pues se ponía a contarme muchas cosas de cuando llego a Venezuela. De hecho quería ir al cementerio de valencia a ver la tumba donde estaba su papa, diciéndole que cuando el medico lo autorizara, así lo haríamos.
Ese jueves llegaba mi hija Marlys, pues era fin de semana largo y quería estar en casa y descansar, ya sabía que no podíamos ir a la playa porque el medico así se lo había indicado a mi papa y decidimos pasarla en la casa y comer un pescado frito con papas, mojo isleño y gofio amasado.
Discusiones
Esperamos que llegara Marlys esa noche y él con impaciencia, cuando llego se alegró y le dio un fuerte abrazo. Igual nos quedamos allí conversando, hasta que llegamos a una acalorada discusión, pues él me decía que el hombre que yo había tenido que trabajaba como camionero en la Santana, lo que me hizo molestar, porque se lo dije que cuando él nos abandonó yo tenía 14 años y que me celebraron mis 15 años y el no estuvo, que después de eso regreso para irse definitivamente luego de la muerte del negrito mi hermano y que yo era señorita que mi primer hombre fue el papa de Marlys y que mejor no siguiera porque nos íbamos a herir profundamente los dos. Al ver que no podía debatirme nada, me amenazo con que se iba y le conteste que ahí estaba la puerta, que yo a él no lo tenía allí en contra de su voluntad, se paró molesto y me dijo ponme la nebulización y así lo hice.
Pensé que la mañana siguiente se iba a ir, pero no fue así, se paró tranquilo, al parecer, tal vez, sus recuerdos lo hacían rabiar y pagaba con quien fuera, pero también me di cuenta que en ocasiones mezclaba recuerdos unos con otros, pero que le íbamos a hacer, ya papá tenia ochenta años.
Carmen se fue el domingo temprano y Marlys salió en la tarde de regreso a Caracas.
Esos días papá, estuvo bastante tranquilo, las crisis respiratorias no le habían vuelto a repetir, aunque decía que cuando caminaba se sentía cansado y le faltaba el aire. Recuerdo que me decía que mejor le hacía caso al médico y llevaba la fiesta en paz. Que de ahora en adelante, iba a estar más calmado y tranquilo, eso me indico, que se sentía asustado y que por primera vez estaba tomando las osas en serio.
El lunes me fui temprano a tomar la cita para el cardiólogo nuevamente, le tocaba entregar los resultados de los exámenes y las pruebas realizadas. Le toco el número 13, la enfermera me indico que como era entrega de resultados de exámenes me fuera a eso de las tres, durante la espera, papa y yo estuvimos conversando sobre la bloquera. Estaba un tanto molesto porque según su opinión allí llegaba todo el mundo a hacer o que le daba la gana y el catire no le decía nada; en mi desacuerdo, le preguntaba si él había hablado con el catire y le explicaba que era necesario que como gente y sobre todo como padre se sentaran a hablar y de esa manera podría entender cuáles eran los negocios que tenía allí, porque por apreciaciones no podía tener seguridad.
Le recordé que él, era quien le había recuperado ese terreno, que se acordara que cuando el llamo a Venezuela desde las Islas Canarias preocupado por el terreno, nos pidió que alguien se metiera allí, porque se lo iban a invadir y que el único que tubo los guaramos para hacerlo fue el catire y que le costó que el Sr. que allí se encontraba saliera.
Que el monte pasaba los techos de las instalaciones y que además las cloacas y las tuberías de agua estaban inservibles, no había elecricidad y que poco a poco y sin dinero comenzó a recuperar todo aquello. Y que gracias a él conservaba aun ese terreno.
Molesto, discutiendo decía que a él no le parecía nada de lo que hacía el catire allí, que todos se aprovechaban de él y que además eso era de él y molesta le dije que recordara que él nos había dado un poder para hacer lo que quisiéramos con la bloquera, pero como habíamos tenido una madre que nos había educado correctamente, nadie dispuso de nada porque eso no era nuestro y que tuvimos la oportunidad de hacer con eso lo que quisiéramos y no lo hicimos por respeto, pero que al regresar de España lo había invalidado porque su mujer así se lo había exigido, que no creyera que nosotros éramos tan estúpidos como él pensaba, que se diera cuenta que él iba a morir tarde o temprano y que no era justo que sus hijos de padre y madre tuviéramos que seguir pasando todas las penurias que por su culpa y su terquedad habíamos pasado y seguiríamos pasando, recuerda papa que tu mujer no es una joya precisamente y esa no va a permitir que nosotros dispongamos de nada de lo tuyo, por eso siempre te lo he dicho, mi mama me enseño a mí, no se a los demás, porque hablo por mí, a que cuando ella nos pario, nacimos desnudos y por eso te repito nuevamente, si alguna vez tu deseas darme algo yo veré si te lo recibo o no, pero no es justo que el catire, que es el que se ha jodido en esa verga valla a quedar guindando por tu terquedad.
Aun sigues con los ojos vendados y peor, sigues creyendo en la zafia de tu mujer, ella es mala, y, jamás ha querido nada bueno para nosotros tus hijos y sería injusto que mañana te murieras y dejaras desamparado nuevamente al catire, porque está bien, es como tú dices, por ahora que estas vivo, ustedes partieron, claro de boca, pero las palabras se las lleva el viento, lo escrito, escrito queda, y tú, te has dejado llevar como borrego a un matadero por tu mujercita, recuerda que ella dijo que después que tu murieras todo iba a cambiar.
Me decía que las cosas no eran como yo las pensaba, que eso no era así, que ella sabía que ya habían partido, y me reía. Por dios papa que ciego y discúlpame, estúpido eres, todavía sigues creyendo en ella, pero si te voy a decir algo, de verdad como dice el catire, no le tengo rabia, ni odio a tu mujer, lo que le tengo es lástima, porque me da escalofríos solo pensar estar en su lugar, tiene muchas cosas que pagar, y aquí en esta vida se paga todo, y lo peor, es que ella para descansar en paz tendrá que pedirnos perdón uno a uno, por tanto daño que nos ha hecho.
Es tu mujer papa y todos te la respetaron, pero tú en algún momento hiciste que respetara a tus hijos, pues no claro que no, pero eso también tenemos que entenderlo y tú, no eres capaz de entender ni siquiera a uno solo de tus hijos. En eso también tiene razón el catire, salimos adelante solos y con una piedra en los dientes debes darte, que ninguno de tus verdaderos hijos, a los que abandonaste te salieron malandros, mariguaneros y sabes porque, porque detrás de cada uno de nosotros hubo una gran mujer, que sola, supo batallar con sus ochos hijos y sacarlos adelante.
Tal vez no quieras sentarte con catire, porque sabes que cada una de las cosas que te dice es la pura verdad y yo no te pido nada para beneficio personal porque ya te lo he dicho no me interesa nada de lo tuyo, lo que tengo lo he conseguido a fuerza de trabajo, sudor y lágrimas, pero recuerda que el catire fue quien te recupero todo y por lo menos ten un poco de justicia y empieza a ser padre aunque sea en tus últimos días, porque ya estas viejo papa, no tienes 20 años, tal vez me muera yo primero que tú, o tal vez tú, pero sea lo que sea recuerda que lo escrito queda.
Nos llegó la hora de entrar al consultorio el cardiólogo lo recibió con un saludo cordial y comenzó a revisar todos los exámenes y le indico otro medicamento. Pregunto si lo había visto el neumólogo, explicándole el tratamiento que este había indicado y lo que presentaba. Acento con la cabeza, al final le indico a papa, que podía comer lo que quisiera, pero bajo en sal y grasas y que se veían nuevamente dentro de dos meses. Recuerdo claramente que al salir le dije, te toca la consulta exactamente el día de mi cumpleaños papa.
Cruda realidad
Continuamos hablando esa tarde en casa, parecía que de alguna manera aceptaba todo lo que le decía, tal vez, comenzó a darse cuenta de la verdadera realidad, esosolo lo supo él, pues jamás, durante 30 años, supo lo que fue sentarse con alguno de nosotros a preguntar, a indagar, a averiguar, sobre las razones, los motivos, los porqué de todo lo que paso.
Se dedicó en cuerpo y alma a criar a los hijos de su mujer y olvido los suyos. Cuánto daño nos hiciste, cuanta falta, cuanto desamparo de tu parte y al final tal cual como lo dijo mamá, el regresará nuevamente, pero lo hará con una mano adelante y otra atrás. Recuerdo que un día en la bloquera, allí sentados, le dije lo que mamá nos había encargado antes de morir, claro, la historia nunca se la conté completa, solo le dije que nos lo había encargado, que el regresaría y que era nuestro padre y como tal teníamos que respetarlo y debíamos cuidarlo.
Y ahora en casa, sentados en el porche una de las tardes que allí pasamos, mientras tomábamos el café, lo recordó y me dijo, que visión tuvo tu mamá para decir aquello antes de morir. Momento en el que le aclare, que exactamente no había sido en su lecho de muerte, porque mamá después que le dio el ACV no volvió en sí, que eso los había hecho claro antes de morir pero meses atrás.
Tenía momentos en los que se quedaba muy pensativo, ese fue uno de ellos. Tal vez se arrepintió internamente de todo lo que a mamá le había hecho.
Fueron tantos los momentos que tuve para reclamarle tantas cosas, pero el recuerdo de mamá me lo impedía y me exigía atenciones para él.
Visita a sus hermanos
Ese domingo 10 de mayo se celebraba el día de las Madres, papá comenzó a decir que quería ir ese fin de semana a San Carlos a ver a su hermana y a hablar con su hermano Pancho, paso toda la semana en eso.
El jueves 07 fuimos a la consulta con el neumólogo, le quito una de las nebulizaciones, ahora dispuso solo dos nebulizaciones diarias, pero le agrego dos inhaladores más.Le recordó su condición, le explico nuevamentelo delicado de su situación además de nuevamente decirle que recordara que el tenia EPOC y así debía hacérselo saber a cualquier médico.
Esa tarde Nirva me llama, pues nos mantuvimos en contacto constante por lo delicado de mi papa. Le conté lo que había indicado el médico y me dijo: “O sea Loly, mi papá es una bomba de tiempo” y le respondí que sí, agregándole, que el en cualquier momento le podía dar un paro respiratorio.
Estuve buscando los medicamentos jueves y viernes y no los logre conseguir. El sábado nueve de mayo le dispuse su maleta con algo de ropa para el fin de semana, un escrito con todo el tratamiento que debía seguir paso a paso, el nebulizador porque no podía ya vivir sin él y lo acompañe al terminal. Una vez que salió en la buseta, llame al catire para que lo esperara en San Carlos y con ello explicarle lo delicado de mi papá y que no se le ocurriera dejarlo dormir en aquella pieza de la bloquera, no porque estaba sucia o algo por el estilo, sino por el olor a cemento y a pintura que aun debía tener.
Que lo llevara a las Vegas donde mi tía Gladys y que era allí donde se iba a quedar, que ya mi tía y yo habíamos hablado. Ella desde que me traje a mi papa había permanecido constantemente pendiente de él, y yo, le contaba cada una de las cosas que los médicos decían.
Supuse que aprovecharía para no regresar, pues él hablaba de que quería terminar de arreglar aquella pieza, cerrarla en bloques y abrir el frente de manera tal que quedara como una casita, con una salita y que así el pudiera vender refrescos, hielo y cualquier cosa para mantenerse sus últimos días de vida.
Con cada hora del tratamiento llamaba para que se lo dieran, le explique a mi tía que los inhaladores nos los conseguía que si ellos lo conseguían allá, que se los compraran. Mili, la sobrina de papa, hija de mi tía Gladys le consiguió una de las pastillas que él había indicado el cardiólogo en su segunda cita, que tampoco se conseguían.
Sorpresa mía, papá regreso, lo fui a buscar al terminal cuando catire me llamo, eso fue el día lunes 11 de Mayo, cuando llegamos a los Guayos se fue al CDI para su terapia, era la última semana de terapia que le quedaba.
Sus últimos días
El martes 12 de Mayo logre conseguir los inhaladores y comenzó el tratamiento completo ese día.
En la tarde cuando llego Yohana, salió y contó que había visto una película que lo había hecho llorar, que era de un chino bailarín, que no le permitían bailar, que al final bailo en un teatro muy grande y cuando termino arriba en uno de los palcos estaban sus padres aplaudiéndolo y llorando y que eso lo había hecho llorar yse le arrugara el corazón. Nos contó eso y se fue a ver la tele nuevamente, cuando dio la espalda, le dije a Yohana, esa es la conciencia.
Para mí,esa película le recordó que nunca estuvo a nuestro lado cuando lo necesitamos, es más, el jamás supo cuando lo necesitamos. Nunca estuvo en los momentos de alegría, de tristeza, de felicidad, de dolor.
Fue padre después de su regreso de las islas, después de tantos años. Regreso a conocernos, a conocer sus nietos, sus bisnietos, a saber de sus hijos, de su vida, a vivir al lado de aquellos que crecieron sin él.
El miércoles 13 de Mayo me acompaño al PDVAL de Diana, llegamos a las cinco y media de la mañana tocándonos el primer y segundo número. Estaba contento, porque mi tía Gladys le había dado un dinero y el catire otro y compro lo que el quiso con su plata.
De regreso del PDVAL se quedó en el CDI, no faltaba a sus terapias y allí las enfermeras y los médicos le tenían aprecio. La secretaria me comento un día, que ojala todos los pacientes que asistían allí fueran como mi papá, tan educado.
El 14 de Mayo nos fuimos bien temprano con el Sr. Elí al ambulatorio Guaicaipuro a que nos hicieran a los tres los lentes, con tan mala suerte que ese día estaban de jornada en las comunidades y nos regresamos para ir el día lunes. No tenía lentes que le sirvieran, me había contado de que Maurito, su sobrino le había comprado unos lentes queacepto para no se sintiera despreciado.
Lo llevaba con la esperanza de que le sirvieran, porque ya él había estado en los médicos cubanos que hacen los lentes en San Carlos y no le sirvieron, decía que tenía colecciones y que el único que le hacia los lentes como eran, era el Sr. de la óptica en Acarigua, de verdad nunca supe quién.
En la tarde estuvieron las muchachas echándole broma, estuvo cantando, recordó aquella ocasión en que estando en el Club canarias con nosotros, estando un mariachi allíle pidió que lo complaciera con una canción para mí, La Malagueña, me dijo hija yo sé que no era una canción para una hija pero yo te la dedique.
Hablo de que él fue uno de los fundadores del club Canarias en San Carlos y de todo lo que hacían. Echaba sus cuentos, se reía, cantaba.
El desenlace
El 15 de Mayo se tomó el café como de costumbre, desayuno y le cumplí su tratamiento antes de irse a su terapia, cuando regreso me dijo, ya termine mis terapias, ahora tengo que ir el lunes al fisiatra, luego me dijo, toma dinero, ve y compra ñame, ocumo, papa, apio, pero compra, compra suficiente, para preparar un potaje[1], así lo hice, fui y vine rápido porque no me gustaba dejarlo solo. Cuando regrese con el encargo le dije hago el potaje o la sopa de pescado y me dijo la sopa de pescado, almorzamos, le puse el pescado aparte en un plato con ruedas de tomate sazonado con aceite, sal y vinagre, me pidió el gofio y se preparó una taza de gofio escaldao.
Durante la comida me decía que tenía tiempo que no se comía un gofio tan sabroso como ese. Me pareció extraño y le dije que era del mismo que había comido días atrás. Termino y se comió dos cambures. Eso sí tenía papá, el apetito nunca lo perdió, comía con un gusto.
Se fue a reposar, durmió toda la tarde, de hecho cuando llegó Yohana a las cinco él aun dormía. Le comente a ella cuando nos acercamos a verlo dormido, que a papá le quedaba poco tiempo, le dije que observara su respiración, su abdomen y tórax. El abdomen lo tenía demasiado contraído, el tórax muy sobresalido y su respiración era lenta pero como si fuera muy profunda.
Yohana me dijo que no pensara así, que él se veía muy bien para como me lo había traído, que él estaba bastante recuperado, que hasta su ánimo se lo observaba cambiado. Que se notaba más alegre, contento y que además ella lo veía que estaba como agradado y a gusto.
No continuamos hablando porque elen ese momentose paró. Cuando lo vi le dije, ponte el gorrito, preguntándome que cuál gorrito, el gorrito para que no te serenes, y riendo me dijo BOLSA!!!.
Nos reímos y nos sentamos afuera a tomar el café como siempre. Yohana se marchó a su casa,nos quedamos agarrando fresco, de pronto se quedó observando las rosas y dice en voz alta, estamos ya saliendo de la menguante y le dijeque si quería podar las rosas. Y si las daño, me respondió. Pues si las dañas se quedaran así hasta que compre otras.
Se paró y me pidió las tijeras de podar y comenzó a podarlas, de hecho sembró estacas de ellas y me dijo riégalas, cuando lo hacía, me regaño, que no se me ocurriera moverle las estacas de rosas porque si no, no iban a prender. Luego llego el Sr. Elí y se pusieron a hablar largo rato, hacían planes de los que iban a hacer la semana entrante, su itinerario era el siguiente: lunes a los cubanos para los lentes y al fisiatra, el martes iban en la madrugada a la DUNKAN, por lo de la batería del carro y luego de regreso al neumólogo y el miércoles a Guigue a comprar carne, se veía entusiasmado.
Hablaron que cuando tuviera la batería, catire le arreglaría el carro y él se iría a caminar por toda Venezuela. Era su sueño anhelado, sobretodo ir a Punto fijo a comer pescado a la orilla de la playa. Cuando les lleve café nuevamente me dijo, hija me siento bien, me siento bien.
Así pasaron alrededor de dos horas hablando, ya a las siete de la noche le serví la cena, su sopa de pescado y sus dos cambures. Se saboreó y fascinado expreso, que sabroso, ahora me voy a ver televisión. Se recostó y se puso a ver sus culebrones, como lo regañe, cambio la tele y vio una película.
Termine de recoger todo y le dije me voy a bañar, cuando salí le dije, cochino tú no te vas a bañar respondiéndome que sí, pero que iba a terminar de ver la película.
A eso de las nueve se bañó y se sentó en la cama a ponerse el shorts,recuerdo claramente que le dije, papá cualquier cosa avísame, yo estoy aquí y no me pesa pararme, cuide a mi tía Nirva y a mi tío Luis y no voy a estar pendiente de ti!!!, así que te dejas de marisqueras, que a mí no me molestas.
Se quedó viendo la tele como hasta las diez y se acostó, pasaron unos minutos cuando lo escuche que me llamo, me pare corriendo y me dijo que no podía respirar, corrí y busque el inhalador pero no pudo aspirarlo y fue cuando me dijo “Hija me voy a desmayar” y perdió el conocimiento, Salí corriendo a llamar a coco mi vecina, pidiéndole que me ayudara con mi papa.
Los familiares de ella que estaban allí corrieron y me ayudaron a sacar a mi papá. Anabel otra vecina saco el carro de Ronal y lo llevamos a la clínica San Antonio de Padua, iba por el camino diciéndole a papa que respirara: respira papá, respira papá. Cuando llegamos a la clínica sé que lo único que grite era que tenía EPOC, lo auxiliaron, me sacaron de la emergencia, la enfermera me dijo que me lavara en el baño, tenía las pernas llenas de excremento, de quien no sé, porque no sé si fue cuando salí corriendo de la casa que pise el pupú de un perro, o, fue mi papá que se hizo durante el traslado.
Sé que no tardamos más de tres minutos en llegar, hice que Anabel se comiera todas tres cuadras para llegar más rápido. Era desesperante no poder ayudarlo, no sabía qué hacer, papa ya no respiraba casi, el esfuerzo que hacía para tomar aire era desesperante, de verdad no lo pude ayudar a respirar.
Llame a Nirva mi hermana y le dije lo que estaba pasando, estaba muy nerviosa, no sabía qué hora era, al rato, salió el médico y me dijo que papá no había superado su paro respiratorio.
De verdad en ese momento no sé qué sentí, parecía que estaba como en un espacio donde todo lo que sentía yescuchaba era muy grande. Mire a mi papá allí sobre la camilla aun con los cables, no podía llorar, no podía gritar, estabatrancada, no lo podía creer, era imposible, cómo si estaba tan bien.
Anabel me dijo para llamar a mi hermana, y la llame para informarle que papá había muerto, tenía frio, tenía calor, no sé qué sentía en esos momentos, sé que no podía sostener el celular y alguien me lo quito, las voces de los que me hablaban eran como si sonaran distorsionadas.
Tenía dolor, tenía rabia, era impotencia, era no sé qué,hubo un momento que pensé en mi tía Gladys, como se lo decía, ella está enferma, acaba de superar un Cáncer, decidí llamar a mi tío Pancho.
El doctor me facilito el teléfono de la clínica, de allí alguien marco y hable con él, no sabía cómo darle la noticia, el fin de semana pasado lo habían pasado juntos. No se si era que no me escuchaba o no me entendía, se cortó la comunicación con él, al cabo de un rato el devolvió la llamada, sé que lo único que le dije: Tío mi papa se murió, eso es lo que recuerdo de ese instante.
Luego me llamo el catire, desesperada le dije que se viniera, al igual que a Nirva, no sabía qué hacer, fueron momentos desesperantes, estaba sola sin mis hermanos, pero con todos los vecinos y mis amigas Yohana y Arelis.
Marielis mi hija llego al cabo de un rato, ella me hablaba pero era como si estaba sorda, como si no le entendía, estaba como ida. Lucciana mi nieta lloraba desconsoladamente por su abuelo, no deje que lo viera, le reclame a mi hija que porque la había llevado, me dijo que no tenía con quien dejarla, abracea lucci y fue como mi consuelo, mi tranquilizador, pero tenía que hacerlo por el bien de ella.
Esa noche alguien se me acerco, sé que fue una mujer y me hablo, que me dijo, no lo sé, porque en el fondo, me repetía mi papá se murió una y otra vez y recordaba a mamá y le preguntaba, porque no me dijiste que iba a morir conmigo. Me regalo un nuevo testamento, me lo puso en la mano y me apretó con fuerza pero al mismo tiempo con dulzura, hoy recuerdo y pienso que fue mamá quien estuvo en ese instante conmigo, no lo sé.
Nirva me llamo nuevamente y me decía que ya le había avisado a todos y me pedía que me calmara, de verdad que sucedió en esas horas no lo recuerdo con exactitud.
Después de eso regresamos a la casa, ya eran las dos de la mañana, Había que esperar que amaneciera para realizar los trámites funerarios.
Carmen, Hilda y su esposo Daniel, llegaron a la casa como a las dos y media de la mañana. Había como un silencio ensordecedor, Yohana y Arelis estaban conmigo. Sé que Carmencita apenas entro me dijo: “yo te lo dije, yo te lo dije que mi papa estaba viviendo el preaviso” algo así y la Guigua, o sea Hilda, me repitió varias veces “yo no lo corrí, yo no lo corrí”, no recuerdo más de ese momento, sé que me fui a acostar un rato, aunque no pude dormir.
Me llene de temor esa noche, como podía ser, recordaba el día que me traje a mi papá para Valencia para cuidarlo y llevarlo al médico y ahora me regresaba con él, pero en una urna. Me repetía mil veces porque a mí, porque a mí.
Salimos temprano en la mañana nuevamente para la clínica, alguien dijo que se iba a velar en la casa de mamá, que ilógico, que irónico, es arrecha la vida. Después de tantos años, hijo y madre y ahora padre, cronológicamente así fueron velados en el mismo lugar.
Regresar a la casa materna con mi padre en una urna fue recordar cada instante, cada momento, del fallecimiento de mi madre y peor aún, recordar aquel octavo día de su fallecimiento, cuando llegue al cementerio y el fiscal me abordo para comunicarme que tenía que sacar a mi mamá de allí, porque no le habíamos pedido permiso a mi papa para enterrarla ahí.
Dios, solo tú sabes lo que sentí, y lo que aun siento, solo tú conoces lo que hay en mi corazón, solo tú sabes que hoy vivo nuevamente todo aquel dolor, tu sabes más que nadie, tú y solo tú sabes que doloroso ha sido para mí revivir toda esa etapa de mi vida.
De corazón pido que lo perdones mi Dios, cometió extremadamente demasiados errores, todos somos pecadores y humanos, eso enseñan tus escrituras. A ti madre, te cumplí, te cumplítal cual como me lo pediste. Ahora solo me queda seguir, solo me queda esperar, tal vez, esperar la justicia divina, tal vez esperar despejar el velo de tanta mentira, de tantos engaños, tal vez. Eso lo dejo en tus manos Señor.
La justicia divina tarda, pero llega en el justo momento y de ella nadie escapa y sé que ese día ha de llegar para cada uno de nosotros, pero para ti rechinaran los dientes de dolor y clamara perdón y nadie escuchara. No habra piedad, no habra. Y uno a uno vendrá a clamar tu perdón, pues para llegar a tu fin necesitaras de los siete, recuerda, fuimos siete, a hasta que el ultimo no lo haga no podrás descansar en paz.
Que Dios te perdone….?
Pido disculpas por aquellas cosas que omití, por las que no recordé, por las que obvie, por aquellos que no nombre, pero a Dios pido perdón por mi rencor, por mi rabia y por las ganas inmensas de verte pagar, por pecar, porque jamás podré cumplir todos tus mandamientos.
Perdóname señor, trate y seguiré tratando de ser hija, madre y hermana.
En ti pongo mis recuerdos, en ti pongo mi dolor y en tus manos el perdón que necesito para liberarme de todo esta rabia y rencor.
[1]Asopado espeso que preparan los isleños
[1] Papas cocidas con concha, poca agua y mucha sal, tapadas con un trapo o saco.
[2] Licuado espeso de pimientos, ajos, cilantro o perejil, aceite, sal, vinagre y comino
[3] CDI Centro de Diagnóstico Integral
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