Blaze! Capítulo 129

Capítulo 129 – El poder.

Hänä
cayó de forma pesada, azotándose lo que quedaba de su cabeza en el
piso, con una expresión de terror que le heló los huesos a Blaze,
quien intentó en vano sujetarla antes de que se precipitara.
Camellie se arrojó al piso, envolviendo a su bebé para protegerlo,
mientras que Starmancer entendía por fin la razón de su persistente
incomodidad, brotándole
de
forma explosiva
lágrimas
en
sus
ojos por la muchacha que ya estaba considerando como una más de sus
amigas.

Claire
salió corriendo de inmediato al lado de su reina, avanzando con
pasos pesados y desordenados, percibiendo la escena como si fuera una
carrera imposible de concretar, mientras
Blaze
gimoteaba y se arrastraba por el piso
sobre
una posa de su propia sangre
,
intentando alcanzar a Hänä con sus manos.

No, no, no… –dijo Blaze
tocando con la puntas de sus dedos el hombro derecho de Hänä,
verificando que su amiga ya no estaba allí, sintiendo como el
corazón se le partía en miles de pedazos, golpeando el piso con su
cabeza, intentando negar lo ocurrido.

El gusano que atacó a Hänä
cayó de su salto y se reunió en un punto del terreno, volviéndose
una gran masa amorfa que cambiaba de forma emitiendo crujidos y
rechinos metálicos, reorganizándose hasta volverse una armadura
finamente ornamentada, emitiendo bellos destellos que casi
enceguecieron a todos los presentes.

¡¡¡Knohsees!!!
–gritó Blaze, entendiendo de inmediato quien era el asesino
de su amada amiga,
con los ojos llenos de ardientes y dolorosas lágrimas, emitiendo un
aura ígnea antes de cambiar al modo salamandra, derritiéndose la
espada que la atravesaba, quedando los trozos en el piso luego de que
la muchacha se levantara.

El
yelmo de Knohsees se giró
con
desdén
,
como
si
mirara
directamente
a
los
furibundos ojos de
Blaze,
elevándose hacia el cielo
a
toda velocidad
sin
mediar ninguna palabra, siendo perseguido de inmediato por la
iracunda
hechicera, perdiéndose ambos en el firmamento al cabo de unos pocos
segundos. Claire logró llegar al lado de su reina, apoyando su
mutilada cabeza sobre sus piernas, acariciándola en sus mejillas al
mismo tiempo que lloraba desconsoladamente, empezando a desmoronarse
su capa de carne, colapsando de a poco ante la pérdida de vital
líquido.

Starmancer
cubrió a Camellie, llorando ambos por el asesinato de su amiga,
siendo consolados por Ed, que no tenía idea de lo que estaba
pasando. Por su parte, Albert sintió la energía de Blaze y corrió
al monasterio cargando en sus hombros los cuatro fardos recién
comprados y también
al
monje que lo acompañaba, dejándolos en el lugar antes de ir a
buscar a su señora.

¡Apresúrate,
Albert! –dijo el monje, viendo como el muchacho desaparecía frente
a él.

Albert
apareció en el campo de batalla, habiendo perdido la pista de Blaze,
teletransportándose ante la posa de sangre que esta dejó
tras
ser apuñalada por Knohsees,
siendo
este el último rastro de su señora en la Tierra,
viendo
a la desconsolada Claire
acariciando
a

Hänä.

¡​¿Qué
sucedió?! –exclamó Albert horrorizado, reconociendo a la
destrozada amiga de Blaze, muerta en el piso, agachándose para tomar
a Claire por los hombros, sacudiéndola para intentar
obtener algo de
información, no logrando sacarla de su trauma, notando a una pequeña
niña
botada
unos metros más allá con expresión de total
desconcierto.

¿Quién
es ese? –preguntó Ed, notando la repentina presencia de Albert.

Después
de unos minutos de colérico vuelo, la curvatura de la tierra se
comenzó a ver y la oscuridad rodeó a Knohsees y Blaze, continuando
la desalmada armadura en su huida, siendo perseguido desde cerca por
la enajenada muchacha. Volaron por unos minutos más, quedándose la
hechicera sin energía para continuar con su transformación,
volviendo a su forma humana, notando recién la falta de aire y
también
la presencia

de
Bhasenomot
frente
a ellos
.

Bhasenomot
pensó en huir
al
reconocer a Knohsees
,
pero se quedó paralizado ante
la
inesperada presencia de
Blaze,
viendo como la muchacha se empezaba a retorcer por la falta de
aliento, mirando
como
la luminiscente armadura le comenz
aba
a gritar, sin escuchar lo que le intentaba decir, escuchando
luego
su
voz en su mente. Blaze también lo
empezó
a
escuchar.

¡Dile,
dile la verdad…! –exclamó Knohsees a Bhasenomot mientras
apuntaba a Blaze, quien no entendía lo que estaba oyendo, ahogándose
cada vez más, agonizando
irremediablemente.

El
destellante Bhasenomot miró a Knohsees y a Blaze, dudando sobre qué
tenía que hacer, sintiendo el dolor de la hechicera, sintiendo sus
inexistentes entrañas revolcarse por una presión que no dejaba de
incrementarse, sintiendo que la sangre le hervía,
incapaz
de respirar en el vacío
.
Toda
su vida pasó delante de sus ojos e incluso se fue mucho más atrás.
Allí entendió lo que debía hacer.

Yo…
yo, yo… –dijo Bhasenomot, titubeando, aunque sabiendo
lo que tenía que hacer y lo que eso conllevaba, sabiendo que eso
acabaría
con el sufrimiento físico
que
aquejaba a Blaze, cerrando sus brillantes ojos con resignación y
algo de esperanza,
desvaneciéndose como si nunca hubiera existido.

Repentinamente,
Blaze y Knohsees fueron inundados con recuerdos que no les
pertenecían, mostrándoles escenas de vidas que no habían vivido,
empezando a teñirse ambos por completo de color negro, agarrándose
sus respectivas cabezas ante el torrente de
caóticas
experiencias
ajenas, cesando
el
flujo
tan
rápido como comenzó. Blaze
dejó
de

ahoga
rse.

¡Tú!
–gritó Blaze con
odio,
comenzando a atacar a Knohsees con sus bolas de fuego, quien continuó
con su huida luego de que desapareciera Bhasenomot, alejándose de la
chica lo más pronto que pudo.

Albert
se elevó también al cielo luego de hablar con Starmancer, quien se
acercó al lugar de la muerte de Hänä luego de ser alertado por Ed
de su presencia, dejando a su hijo en los brazos de su amigo para
acercarse al escudero de Blaze. Luego de unos minutos de vuelo se
fundió con la negrura del espacio, pero
también
se
quedó sin aliento y al no sentir la energía de Blaze, prefirió
devolverse para evaluar la situación.

Por
su parte, Knohsees seguía huyendo de los ataques y persecución de
Blaze, volando en la inmensa oscuridad con un destino fijo y
desconocido para Blaze.
Volaron
siempre acelerando, perdiendo de vista todas las estrellas que
pudieran darles algo de luz; sin embargo, sabían exactamente donde
estaba cada uno, intercambiando ataques como si nada más importara,
sin miedo a quedarse sin energía, sin miedo a lo que les pudiera
pasar.

Estaba exhausta –pensó
Blaze, intentando pensar en otra cosa que no fueran los miles de
recuerdos que inundaron su mente, sintiendo como si la cabeza le
fuera a explotar, debiendo detenerse unos segundos, completamente
abrumada, flotando en posición fetal, presionando con fuerza sus
sienes con sus manos—. ¡¿Por qué me hiciste ver todo esto?!
¡¿Por qué hiciste todo eso?!

¡¿Y qué me dices tú?!
¡Tampoco te quedas atrás! –respondió Knohsees, viéndose menos
afectado por el caótico flujo de memorias nuevas experimentadas.

¡Knohsees, Knightless Armor,
Bhasenomot y también…! –alcanzó a decir Blaze antes de recibir
un ataque destellante de su enemigo, saliendo disparada lejos de él.

No te atrevas a nombrarme…
–murmuró Knohsees, alejándose de la muchacha a toda velocidad,
siendo perseguido por esta de inmediato para no perderle de vista en
tan vasta e infinita oscuridad.

Mientras, en la Tierra,
Albert y los otros amigos de Blaze intentaban unir las piezas de lo
que había sucedido y cómo podían ayudar a la hechicera, notando
como Claire ahora era solamente un inmóvil y lánguido cuero que
cubría la mortal herida en la cabeza de Hänä, mezclándose con la
sangre del piso, diluyéndola.

Ella también se fue… –dijo
Starmancer con su corazón destruido, compungido, viendo como el agua
que formaba parte de Claire, y que no estaba mezclada con sangre,
había perdido todo el brillo y vitalidad que la caracterizaba.

Los cuatro adultos
guardaron un doloroso silencio, el cual solo era interrumpido por los
vigorosos chillidos de los recién nacidos, permaneciendo de pie al
lado de los restos de Hänä y Claire.

Blaze y Knohsees siguieron
avanzando en la oscuridad, notando la hechicera que frente a ellos
había algo, que a pesar de ser del mismo color del infinito espacio
vacío que los rodeaba, sobresalía por su inmensa presencia. Blaze
de detuvo en seco, a pesar de que Knohsees siguió sin importarle que
no lo siguieran, suspendiéndose su ira momentáneamente.

¿Qué es eso? –se preguntó
Blaze con relativa calma, observando la gigantesca estructura, siendo
invadida por el recuerdo de la despedazada Hänä, desatándose su
ira nuevamente, abalanzándose sobre Knohsees, quien parecía estar
esperándola apegado a algo que se asemejaba a una oscura y eterna
pared—. ¡Knohsees!

Knohsees se adelantó un
poco para intentar “detener” a Blaze, oponiendo casi nula
resistencia, siendo arrastrado por esta a través de la fría y negra
pared, atravesando su delgada superficie, avanzando lentamente por
una especie de fluido espeso y globular de color amarillento, como si
fueran grandes esferas irrompibles por las cuales solo se pudiera
avanzar pasando por los suaves intersticios que las separaban.

Repentinamente, la
presencia de Blaze y Knohsees se sintió en toda la Tierra, lo que
fue captado por todo el mundo, independientemente de que fueran
usuarios de magia.

Ya sé donde está Blaze –dijo
Albert, desapareciendo del campo de batalla, dejando solos a los
otros amigos de la hechicera.

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