Bienaventurada sea María Vasquez Vega, mi madre. Porque ama, sirve y cuida el corazón en Cristo Jesús. Su casa está llena de paz, y Dios la llama su sierva amada. El amor nunca deja de ser (1°Corintios 13: 4, 7-8)
Bienaventurado sea Felipe Cancino Sandoval, mi padre. Porque es fiel servidor de sanidad y servicio a los enfermos en hospitales públicos. Sirve como el Señor a su prójimo y su recompensa es que será llamado hijo de Dios en los cielos (San Mateo 5:9)
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