CAPITULO 1
Si alguien pudiera describir el lugar mas bello del planeta, si alguien tuviera la sutileza para describir una playa de arena blanca citiada por un agua tan cristalina capaz de engañar a los ojos y hacer dudar al cerebro de su existencia, agua donde los corales y los peces no tienen forma alguna de esconderse, entonces ese idilico lugar por obligación tendría que ser bahia.
La playa mas hermosa del planeta. Si, dije hermosa y no se si es la palabra correcta para decir que realmente es la mas hermosa, es que aveces las palabras mas comunes son comunes precisamente porque son insustituibles. Pero en fin Bahia es la playa mas hermosa del planeta, un lugar donde el viento tiene sabor y las olas componen sinfonía.
Todo el que pueda sentir y ver esto entenderá la lucha de Marcos por salvarla.
A Marcos, le toco nacer en el pueblo mas próximo a bahía un pueblo que en un tiempo fue prospero y espléndido, lamentablemente Marcos nacio cuando comenzó su decadencia.
Marcos nació en valle rojo llamado así por el color del suelo, una tierra tan roja que en la época de lluvia era capaz de teñir de rojo cientos de kilómetros del río Agamelion, el río mas profundo y caudaloso de toda la región sus orillas estaban pobladas de arboles, era una vegetación tan verde y densa donde miles de aves cantaban, era un refugio inmenso para millares de especies, pero volvamos a Valle Rojo.
Antes de Marcos Valle Rojo fue un pueblo prospero gracias a la mineria, la extracción de bauxita hizo que el pueblo tuviera vida, abundaban los bares y las tabernas; la musica y las fiestas eran interminables, venían personas de todos lados buscando mejor vida, los niños reían.
con tanta abundancia era muy fácil ser feliz, pero no mal interpretes pues no estoy diciendo que era una utopia. Valle Rojo como todo pueblo tenia familias mas ricas que otras y decir Vargas era decir dinero.
La familia vargas eran los dueños del pueblo ellos tenían las tieras, aunque no se como ni quien les dio los títulos de propiedad de los que con orgullo siempre hablaba don Ortencio Vargas cuando se emborrachaba. Don Ortencio Vargas era de descendencia Española específicamente de Castilla Zaragoza, no era muy alto de estatura, de ojos grandes y mirada firme, sus manos eran fuertes, y sus pisadas eran las de un conquistador. Así formo a sus hijos los gemelos Carlos Vargas y Pedro Vargas. Se dice que nacieron prematuramente la noche de la tormenta, su madre Ana Ines dio a luz esa noche impulsada por el miedo a los fuertes truenos y al majestuoso espectáculo de los rayos y centellas en el negro cielo. Ana murió aquella noche y desde entonces se le conoce como la noche de la tormenta negra.

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